Además del nivel educativo, la trayectoria vital incluye aspectos como la fecundidad, los vínculos personales y la ocupación laboral

El estatus socio-económico durante los primeros años de vida es fundamental para la educación y la salud adulta

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Bruno Arpino, Jordi Gumà y Albert Julià, investigadores del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales, han publicado un artículo en PLOS ONE en el cual ponen de relieve la necesidad de hacer inversiones que repercutan en los niños.

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UPF / Una investigación realizada por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra demuestra que la situación durante los primeros años de vida de las personas (especialmente la relativa al estatus socioeconómico) influye de manera decisiva en la educación, en la trayectoria vital y en la salud durante las etapas posteriores.

El artículo, publicado el 5 de abril del 2018 en la revista PLOS ONE, está hecho por Bruno Arpino, Jordi Gumà y Albert Julià, investigadores del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad, en el marco del proyecto europeo “Care, Retirement & Wellbeing of Older People Across Different Welfare Regimes” (CREW).

Las condiciones de vida temprana afectan indirectamente la salud durante las etapas posteriores, como consecuencia de su influencia en la educación y en las trayectorias familiares y laborales

Según destaca Bruno Arpino, codirector del Centro de Investigación y Desarrollo en Metodología de Encuesta (RECSM), “nuestros resultados sugieren que hay que apostar por las inversiones públicas dirigidas a los niños, ya que se prevé que produzcan efectos duraderos en las personas en las diferentes fases de su vida”.

“Hemos constatado que las condiciones de vida temprana afectan indirectamente la salud durante las etapas posteriores, como consecuencia de su influencia en la educación y en las trayectorias familiares y laborales”, afirman los investigadores.

El estudio examina hasta qué punto los efectos de las condiciones durante los primeros años de vida sobre la salud en la etapa adulta se pueden explicar por el nivel educativo y por la trayectoria vital, un concepto que incluye aspectos como la fecundidad, los vínculos personales y la ocupación laboral.

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El bajo nivel educativo tiene una influencia negativa en la salud

Un apartado de los resultados del trabajo se centra específicamente en el peso de la educación, que los autores consideran clave, sobre los efectos indirectos. “La educación es, en particular, el mediador más poderoso del efecto del estatus socioeconómico paterno sobre la salud”, afirman los autores.

Concretamente, entre el 66% y el 75% de los efectos indirectos del bajo nivel socioeconómico parental en la infancia en los tres resultados de salud considerados en la edad avanzada se explica por el logro educativo para mujeres (86% – 93% de para los hombres).

Estos datos certifican, según los investigadores, “que los individuos de familias más pobres tenían menos posibilidades de alcanzar niveles elevados de educación y, a su vez, estos niveles bajos de estudios influenciaron negativamente su salud en edades más avanzadas”.

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Cómo el nivel de estudios y las trayectorias familiar y laboral influyen conjuntamente en la salud
Otros resultados se refieren a los efectos de la mediación conjunta entre nivel educativo, trayectoria familiar y laboral

Otros resultados se refieren a los efectos de la mediación conjunta entre nivel educativo, trayectoria familiar y laboral. En este ámbito, se destaca que, en el caso de las mujeres, entre el 22% y el 42% del efecto del bajo nivel socioeconómico parental en la infancia en los tres aspectos de salud considerados en edad avanzada se explica por el nivel educativo y la trayectoria familiar y laboral. Se observan porcentajes aún más elevados para los hombres (35% – 57%).

Por el contrario, el efecto de la mala salud durante la infancia con respecto a una salud deficiente en edades más avanzadas no está significativamente influido por la educación ni por la trayectoria vital.

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Datos extraídos de más de doce mil personas en Europa

Los investigadores utilizaron datos secundarios (12.034 individuos de 60 años y más) de la Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe, SHARE), que tiene en cuenta 27 estados europeos e Israel. A partir de los datos de SHARE, han utilizado tres medidas de salud: autopercepción de la salud, depresión y limitaciones en las actividades de la vida diaria.

Gracias a la información retrospectiva obtenida, pudieron medir las condiciones en la primera etapa de la vida (salud durante la infancia y estatus socioeconómico de la familia de origen) y la trayectoria vital. En cuanto a este último apartado, se han reconstruido trayectorias completas de educación, fecundidad y vínculos personales de individuos entre 15 y 59 años. Los datos se trataron por separado por sexo, primero con análisis de secuencias multicanal y análisis de grupos y finalmente con modelos de regresión.

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Referencia bibliográfica: 
Bruno Arpino, Jordi Gumà i Albert Julià (abril 2018). “Early-life conditions and health at older ages: the mediating role of educational attainment, family and employment trajectories”. PLOS ONEhttps://doi.org/10.1371/journal.pone.0195320

 

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