Esta semana, Local Motors presentó el primer automóvil del mundo para imprimir en 3D

Partes del cuerpo, armas de fuego y hasta coches para descargar e imprimir

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Casi a diario se descubre una nueva aplicación de la impresión 3D. Por ejemplo, se ha hablado de impresión en 3D de partes del cuerpo y de armas de fuego y, esta misma semana, Local Motors presentó el primer automóvil del mundo para imprimir en 3D, el cual cualquiera podrá descargarse e imprimir por su cuenta.

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En su momento, la impresión 3D (o fabricación por adición) fue un sector apasionante muy especializado, pero ya se ha introducido en el mercado de la electrónica de consumo a precios relativamente asequibles. También se está extendiendo en la industria el uso de grandes impresoras 3D para fabricar objetos de gran tamaño y para la producción en serie.

Es un fenómeno revolucionario. Tanto es así, que desde el proyecto Futurium de la Comisión Europea se asegura que la impresión 3D y la fabricación digital cambiarán el mundo de forma similar o incluso mayor a como lo ha hecho Internet en el último decenio. ¿Puede hacerse una idea?

La impresión 3D modificará por completo la actual división del trabajo a nivel mundial

¿Cómo podrían tener una repercusión tan inmensa? Lo cierto es que, reduciendo el coste de la mano de obra empleada en las actividades de fabricación hasta casi el 0 %, la impresión 3D modificará por completo la actual división del trabajo a nivel mundial. Las consecuencias serán enormes y modificarán la distribución actual de la capacidad manufacturera entre Asia y los países occidentales. Se reducirán los costes logísticos y se producirán cambios notables en la industria del transporte de mercancías en contenedores, así como en la huella de carbono de ese sector. También quedará obsoleto el concepto de producción en serie, sustituido por la personalización en serie.

Es inevitable que esta profunda revolución plantee también retos de gran entidad para la sociedad, la política y la innovación. Las políticas en materia de industria e investigación, y especialmente las relativas a los derechos de propiedad intelectual, patentes y normas, deberán ajustarse a una nueva realidad. También quedarán anticuados numerosos trabajos tradicionales, creándose también nuevas necesidades, a lo que tendrán que responder los sistemas educativos y los mercados de empleo. Asimismo, seremos testigos de la demanda de materiales nuevos necesarios para imprimir productos de cada vez mayor complejidad, incluyendo nanotecnologías y biomateriales fruto de la ingeniería genética.