La «Marcha Verde»

Marchas del 7 de noviembre (en verde) y acción militar del 31 de octubre (en rojo) / Wikimedia / File:Grüner Marsch Karte.png : Lencer- mapa traducido: Ce Ele 415

Tal día como hoy… 20 de octubre de 1975 se iniciaba la «Marcha Verde»

 

El 20 de octubre de 1975 se iniciaba la «Marcha Verde», la invasión del Sáhara español por parte del reino de Marruecos. Constaba de unos 350.000 civiles y 25.000 efectivos militares del ejército de Marruecos. España acabó abandonando el territorio entregándolo a Marruecos, dejando a los saharauis abandonados a su suerte y creando un conflicto que aún hoy, 43 años después, todavía persiste.

 

CV / Las descolonizaciones españolas han sido desde siempre traumáticas. Por hablar solo de las más recientes, Cuba y Filipinas fueron cedidas en 1898 a los EEUU tras una guerra humillante. Cuba se convirtió en un burdel yankee y no fue verdaderamente independiente hasta la revolución castrista de 1959. Filipinas sostuvo una guerra contra el nuevo propietario que se cobró la vida de un millón y medio de filipinos.

Los norteamericanos practicaron un genocidio sistemático de la población mediante matanzas indiscriminadas y ahorcaron a un presidente filipino. El propio Aguinaldo, uno de los héroes de la independencia y presidente depuesto, reconoció años después su error. El protectorado de Marruecos lo tuvo que ceder Franco a regañadientes en 1956. El enclave del Ifni costó una guerra silenciada por la dictadura en 1957/58. Guinea Ecuatorial se entregó a un dictador sanguinario… Quedaba el Sahara, un desierto sin valor alguno hasta que se descubrieron yacimientos de fosfatos que redoblaron las reivindicaciones marroquíes sobre un territorio que nunca había sido suyo…

La respuesta española era, obviamente y sin aprender de sus reiterados fiascos, la represión sin más

El antiguo territorio de Río de Oro era la última colonia española. Tenía una extensión de 266.000km2 -algo más que media España- y una población, mayoritariamente nómada, que apenas alcanzaba los 50.000 habitantes. El movimiento independentista saharaui era el Frente Polisario, apoyado básicamente por Argelia y en la línea del socialismo árabe anticolonialista de la época. La respuesta española era, obviamente y sin aprender de sus reiterados fiascos, la represión sin más.

En 1970, la ONU, en su resolución 2711, había instado a España a proceder a un referéndum de autodeterminación del territorio. Franco se negó en redondo, pero al redoblarse las amenazas marroquíes, en 1974 anunció su disposición a llevarlo a cabo. No llegó a tiempo…

 

La construcción de un enemigo

En octubre de 1975 la situación política del monarca marroquí Hassan II no era precisamente muy estable. Se habían producido varios intentos de golpe de estado y era impopular entre la población. De modo que recurrió a la treta de manual que los tiranos utilizan siempre para embaucar a los pueblos: la construcción de un enemigo y un proyecto «nacional» de expansión. Tenía sus razones. Si el Sahara caía bajo la influencia argelina quedaba geográficamente rodeado por un régimen que, para las fechas, era mucho más avanzado que la decadente monarquía feudal alauí.

En España la cosas no iban mucho mejor para el régimen dictatorial y militar que había surgido de la Guerra Civil (1936/1939). El dictador se estaba extinguiendo biológicamente por momentos, y los jerarcas del régimen, acostumbrados a un régimen personalista, se sentían huérfanos. Su mayor preocupación no era el Sáhara, sino qué iba a pasar cuando el general Franco se muriera por fin.

Hassan II inició la marcha verde, una pretendida demostración espontánea de patriotismo de la población más paria de Marruecos

En este contexto, Hassan II inició la marcha verde, una pretendida demostración espontánea de patriotismo de la población más paria de Marruecos, que así comía mientras tanto, debidamente acompañada de los correspondientes efectivos del ejército regular marroquí. La marcha cruzó la frontera y se detuvo provisionalmente asentada en territorio saharaui, es decir, bajo soberanía española. A quien menos le interesaba esto era a los saharauis del Frente Polisario, que no querían, con muy buen sentido, pasar de depender de una dictadura militar en estado de putrefacción a hacerlo de una monarquía absoluta igualmente podrida.

Pero los corruptos acostumbran a entenderse entre ellos. Los jerarcas del régimen franquista acordaron la cesión del Sáhara a Marruecos -una pequeña parte también a Mauritania, que fue absorbida después por Marruecos- y se fueron con lo puesto, prescindiendo olímpicamente de la población saharaui. Más vergonzoso, imposible.

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