La masacre de Wounded Knee

Entierro en una fosa común de algunos de los nativos lakota muertos en Wounded Knee. / Wikimedia

Tal día como hoy… 29 de diciembre de 1890 tenía lugar la masacre de Wounded Knee

 

El 29 de diciembre de 1890 tenía lugar en Dakota del Sur (EEUU), cerca del arroyo de Wounded Knee, el último episodio de las guerras indias en los EEUU. Unos 320 indios sioux lakotas, más doscientos de ellos mujeres y niños, fueron asesinados prácticamente a sangre fría por las fuerzas regulares del séptimo regimiento de caballería de los Estados Unidos. Se la conoce como la masacre de Wounded Knee.

 

CV / En 1890 las guerras indias estaban concluidas por desaparición de uno de los contendientes. Lo que quedaba de lo que habían sido los indios de las praderas eran escasos grupos de seres humanos recluidos en reservas, intencionadamente elegidas fuera de su hábitat natural, donde morían de hambre y enfermedades.

Empezaron a surgir entre los indios rituales de cultos sincréticos. El más importante de ellos fue la «danza de los espíritus», o la evocación del absurdo

En su aherrojamiento, y en una situación de progresiva aculturización, empezaron a surgir entre los indios rituales de cultos sincréticos. El más importante de ellos fue la «danza de los espíritus», o la evocación del absurdo. Una mezcolanza entre sus antiguos ritos y las prédicas y sermones con que, por si no tuvieran suficiente con su postración, les martirizaban los pastores luteranos blancos.

El hecho consistía en la creencia según la cual la práctica de una serie de rituales haría regresar a los antiguos guerreros del más allá, que volverían para vengar a su pueblo de las atrocidades y humillaciones a que estaban siendo sometidos por el hombre blanco. Y todo volvería a ser como antes: verdes praderas repletas de bisontes que volverían a cazar en las tierras heredadas de sus antepasados. Como era de esperar, los guerreros no volvían, pero entonces se decía que era porque no había suficiente convencimiento, había que persistir…

Retrato de Sitting Bull (Toro Sentado) por David Francis Barry / Wikimedia

Las autoridades blancas de las reservas indias no le dieron ninguna importancia al principio, pero a medida que la práctica ritual fue extendiéndose, y a petición de los predicadores de rigor, que consideraron que fomentaba el odio contra los blancos, decidieron tomar medidas, es decir, reprimir todavía más a los indios y detener a sus cabecillas.

Dos semanas antes, el 15 de diciembre, una patrulla se había presentado en la reserva de Standing Rock para detener a Toro Sentado, el anciano jefe lakota, veterano de Little Bighorn y del circo de Buffalo Bill. En realidad, Toro Sentado no tenía nada que ver con el tema. Le habían hablado de la danza de los espíritus, y dejaba que su gente la practicara, pero nunca creyó en ella ni estaba encabezando ninguna insurrección. Había aprendido que no se podía luchar contra el hombre blanco.

Pero esto a los blancos les importaba muy poco. Llegaron de madrugada y despertaron a Sitting Bull para llevárselo. Cuando estaba a punto de montar en su caballo para irse con sus carceleros, un grupo de practicantes de la danza de los espíritus empezó a hostigar a los soldados. En el tumulto que se produjo, un indio sacó un rifle y se produjeron disparos. Toro Sentado solo fue herido, pero cuando todo hubo concluido, lo remataron de un disparo en la cabeza. La noticia corrió como reguero de pólvora en las reservas indias, y muchos se temieron lo peor. Optando por huir, al Canadá o adónde fuera, pero huir de la reserva.

Toro Sentado solo fue herido, pero cuando todo hubo concluido, lo remataron de un disparo en la cabeza

Uno de estos grupos, al mando del jefe Si Tanka, fue interceptado por un destacamento del Séptimo de Caballería, al mando del mayor Samuel Withside, que se los llevó hasta el arroyo de Wounded Knee, donde acamparon, con la intención de iniciar la marcha hacia la reserva al día siguiente. Poco después llegó el resto del regimiento, al mando del coronel james W. Forsyth.

A la mañana siguiente se procedió a desarmar a los indios antes de emprender la marcha. No está claro cómo se desencadenó la matanza. Parece que un viejo indio sordo no entendió que tenía que entregar su fusil, o se negó a ello alegando que le había costado mucho dinero. Se produjo un forcejeo y un disparo accidental; entonces empezó la descarga…

Murieron 350 indios, 120 hombres y 220 mujeres y niños. Algunos que consiguieron huir fueron asesinados por la caballería al ser detenidos, aunque fueran desarmados

Murieron 350 indios, 120 hombres y 220 mujeres y niños. Algunos que consiguieron huir fueron asesinados por la caballería al ser detenidos, aunque fueran desarmados. Los 20 soldados que asesinaron a más indios fueron condecorados con la Medalla de Honor. El Congreso Nacional de los Indios Americanos pidió en el año 2011 la rescisión de las condecoraciones, sin que se obtuviera respuesta.

El lugar de la matanza es hoy National Historic Landmark –lugar de interés nacional-. Según la leyenda, el corazón del jefe indio Caballo Loco, asesinado en 1877, había sido enterrado en el lecho del arroyo de Wounded Knee. Puede que siga allí.

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