También se recogen los nombres de médicos olvidados por la gran mayoría y que también contribuyeron al avance de la medicina de forma incansable, ingeniosa y eficaz / Imagen: Hipócrates examinando los dedos en palillo de tambor

Nuevos términos cierran la trilogía sobre eponimia médica catalana

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La enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, el linfoma de Hodgkin. La medicina está repleta de términos que deben su origen a las personas que jugaron un papel determinante en su descubrimiento o a los lugares o instituciones desde los que se logró su identificación.

 

Imagen: UPF

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UPF / Josep-Eladi Baños, catedrático de Farmacología del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la UPF (DCEXS), y Elena Guardiola, profesora asociada del mismo Departamento, presentan el último volumen de la trilogía sobre eponimia médica catalana de la Fundación Dr. Antonio Esteve, una visión histórica de la medicina catalana a través de sus epónimos y que con esta tercera entrega reúne ya más de 60 artículos sobre las personalidades y centros de investigación que con su nombre han dejado una huella imborrable en la historia de la medicina.

Algunos de los epónimos tratados en esta serie son conocidos por la mayoría de los médicos. El ligamento de Gimbernat, por ejemplo, que debe su nombre al ilustre cirujano catalán del siglo XVIII, lo presentan los profesores de anatomía al principio de los estudios de medicina. El síndrome de Tolosa-Hunt, un dolor en la órbita asociado a oftalmoplejia ipsilateral, se enseña también unos años más tarde. Sin embargo, también se recogen los nombres de médicos olvidados por la gran mayoría y que también contribuyeron al avance de la medicina de forma incansable, ingeniosa y eficaz.

En este tercer volumen de la serie sobre eponimia médica catalana los lectores encontrarán una lista de epónimos dedicados a médicos botánicos catalanes del siglo XVIII y XIX al lado de epónimos surgidos de médicos contemporáneos, muchos todavía activos profesionalmente. El libro también contiene una gran cantidad de epónimos que no corresponden a personas sino que se atribuyen a los centros hospitalarios donde trabajan los autores, como el Hospital Clínic, el Hospital del Mar de Barcelona o el Hospital Parc Taulí de Sabadell, o a lugares como Barcelona, Sabadell o Catalunya. La ciudad de Barcelona, por ejemplo, da nombre a un tipo de hemoglobina, a un criterio de mejora a la cirrosis biliar primaria y a un test psicológico.

Barcelona, por ejemplo, da nombre a un tipo de hemoglobina, a un criterio de mejora a la cirrosis biliar primaria y a un test psicológico

Los epónimos ya no se corresponden siempre con técnicas quirúrgicas, datos semiológicos o descubrimientos anatómicos. La medicina catalana eponímica también se ha adaptado a los tiempos actuales y en este tercer volumen ya podemos encontrar calculadoras de riesgo de la insuficiencia cardíaca, criterios de mejora terapéutica o aparatos de intervenciones quirúrgicas. “Un hecho interesante –reconocen los autores- es la paulatina desaparición del nombre de los médicos en los epónimos. Esto puede deberse a que el trabajo en equipo impera y el liderazgo no está tan claro como en el pasado. También podría formar parte de un sentimiento de humildad que no acepta la consagración del culto a la personalidad”.

El Cuaderno de la Fundación Dr. Antonio Esteve Eponímia mèdica catalana III se presentó el pasado 24 de mayo de 2016 dentro de los actos de clausura del curso de la Acadèmia de Ciencies Mèdiques i de la Salut de Catalunya i de Balears. La Fundación Dr. Antoni Esteve pone a disposición el contenido en su web oficial.

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