Los datos apuntan a que las estructuras cerebrales que posibilitan la recuperación del origen de los recuerdos en niños y adolescentes mejoran y se consolidan con el tiempo.

Descubren que el origen de los recuerdos de los niños se consolida en años posteriores

.

Investigadores de Alemania han descubierto que los niños desarrollan la capacidad de recordar acontecimientos pasados y el origen de dichos recuerdos durante su infancia y adolescencia.

Los resultados, publicados en la revista Child Development, indican que la capacidad de recordar el origen de los recuerdos es un proceso largo que aparece durante los años de la adolescencia, aunque no se desarrolla plenamente hasta la edad adulta. El estudio ofrece un conocimiento trascendental sobre la fiabilidad del testimonio de niños en el ámbito judicial.

Los investigadores, de la Universidad del Sarre, afirman que un niño puede recordar el hecho de haber conocido a una persona y el contexto en el que se produjo. El equipo evaluó a un total de 18 niños (7-8 años), 20 adolescentes (13-14 años) y 20 adultos jóvenes (20-29 años), que tuvieron que completar un ejercicio de memoria de dos partes.

En la primera parte los sujetos debían indicar si las imágenes que aparecían en una pantalla de ordenador eran «nuevas» (en su primera aparición) o «repetidas» pulsando el botón correspondiente.

Tras diez minutos de descanso se realizó la segunda parte. Los sujetos debían contemplar más imágenes; algunas ya las habían visto en la primera parte y otras eran nuevas. Los investigadores pidieron a los participantes que clasificaran cada imagen en función de si eran repetidas o no únicamente en esta segunda parte. Es decir, las imágenes ya mostradas en la primera parte pero presentadas por primera vez en la segunda tanda debían ser clasificadas como «nuevas», mientras que toda imagen repetida dentro de la segunda parte debía marcarse como «repetida». El equipo de investigadores observó también las respuestas cerebrales de los sujetos durante todo el ejercicio mediante un casco para electroencefalograma (EEG).

Así se pudo evaluar los cambios de desarrollo relativos a cómo se recupera el origen de los recuerdos, lo que los expertos consideraban la segunda parte del estudio, independientemente de las diferencias de edad en relación con los recuerdos de los acontecimientos (primera parte). También se evaluó cómo los jóvenes recuperaban y juzgaban las cosas recordadas.

.
Los adultos recuerdan mejor

Según los investigadores, en los procesos de recuperación implicados en el reconocimiento de las imágenes repetidas (primera parte del estudio) no existieron muchas diferencias por edades. Las respuestas cerebrales de los niños de entre siete y ocho años fueron similares a las de los adolescentes y adultos.

Hay que destacar, sin embargo, la inmadurez mostrada por los niños en esta área al evaluar el origen de los recuerdos. Además, aunque adolescentes y adultos presentaban similitudes, solo los adultos mostraron un desarrollo pleno en este aspecto. Los datos apuntan a que las estructuras cerebrales que posibilitan la recuperación del origen de los recuerdos en niños y adolescentes mejoran y se consolidan con el tiempo.

«El estudio tiene importantes implicaciones para aquellos interesados en la capacidad de adolescentes y niños para distinguir entre múltiples fuentes de recuerdos», afirman los investigadores. «Los padres, profesores y todos los que trabajan en el sistema judicial deben saber que es posible que los recuerdos de los adolescentes se vean distorsionados por la interferencia de otros recuerdos, por ejemplo, mediante sugestión en el momento de prestar declaración».