La mente de erectus y el poder de su cultura

Erectus evolucionó hacia un cerebro mayor y de doble encefalización que los actuales chimpancés / Flickr

Homo erectus marcó un antes y un después en la evolución humana. La razón fue que su mente revolucionó la capacidad de inventiva entre nuestros parientes. Durante su existencia mejoró sus técnicas y estrategias para gestionar los recursos. Prueba de ello fue la nueva modalidad de talla de líticos, los bifaces o Modo II.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Pero la cosa no se quedó allí ya que llegó a establecer fogatas estables hace más de un millón de años (véanse los yacimientos de Koobi Fora y Swartkrans). Y todo ello en África y a un tercio de su existencia, hace al menos 1,6 millones de años. Aiello y Wheeler propusieron en 1995 que tal cambio tecnológico, más la disminución de su desgaste dentario, se debió a dos factores, a un mayor consumo de carne en su dieta y al uso del fuego al cocinar. Ambas cosas favorecieron una dieta más blanda y con menor abrasión sobre sus molares. En fin, que hace 1,6 millones de años la dieta de erectus ya había cambiado y su mente con ella.

Pero en 2005 Carbonell anunció unos bifaces en Argelia de 2,3 millones de años. Ello contravenía la tesis anterior de Aiello y Wheeler. De todas formas aquel titular periodístico no encajaba con el registro fósil. Lo primero es que Carbonell, y a no ser que los bifaces los hubiera elaborado otro simio anterior, antecedía, y sin fósiles, la evolución de Homo erectus. En segundo lugar que la llegada del modo II a Asia hace 800.000 años (río Bose, sud de China) y Europa hace 900.000 (Cueva Negra y Cueva Victoria en España), y dada la rápida expansión de erectus, resultaba muy distante con los 2,3 millones de años anunciados por Carbonell. Y en tercer lugar no se han hallado huesos con marcas de bifaz de aquellas épocas.

Erectus combinó el fuego y la carne en una dieta menos abrasiva, y ello finalmente conllevó una reducción de su aparato masticador

En fin, que los 2,3 millones de años de Carbonell devinieron dudosos y ansiosos de plusmarcas. En cambio sí se hallaron en la misma Argelia líticos del modo I en Ain Boucherit de 2,4 millones de años junto con huesos con marcas de corte, algo bien documentado en el Science de noviembre de 2018. Por tanto, y por ahora, parece consistente que erectus inventó una nueva modalidad de talla más allá de los 1,6 millones de años, que combinó el fuego y la carne en una dieta menos abrasiva, y que ello finalmente conllevó una reducción de su aparato masticador.

Independientemente de todo lo anterior, otro aspecto conductual de erectus fue que vivía en grupos bien coordinados para la búsqueda de recursos. De haber evolucionado hacia la individualidad se hubiera topado con la depredación por grandes felinos y con la competencia de las hienas. Homo y éstas pugnaron por la carne y el tuétano durante milenios.

Erectus evolucionó hacia la cohesión y la colaboración grupales evitando la competencia extrema con otros carnívoros / Flickr

Así pues erectus evolucionó hacia la cohesión y la colaboración grupales evitando la competencia extrema con otros carnívoros. La prueba es que erectus expandió una parte del cerebro que en los primates se relaciona directamente con el reconocimiento de individuos, su neocórtex. Ello conllevó un cerebro mayor y de doble encefalización que los actuales chimpancés. Un órgano así consumía muchas más calorías que el de sus antepasados. Una solución fue un mayor consumo de proteína animal para mantener aquel encéfalo a pleno rendimiento.

Cabe tener en cuenta que el actual cerebro humano consume entre el 20 y el 25 % de lo que ingerimos, más del doble que la mayoría de primates actuales. Los cómputos para erectus se estiman superiores al 17 % mientras que los australopithecus se movían sobre el 11 %, algo similar a los chimpancés actuales. Por lo tanto, el cerebro de erectus devino un tejido celular muy caro de mantener.

Volverse más carnívoros devino casi obigatorio, es decir, la encefalización impulsó nuestro carnivorismo y no al revés. Para ello erectus continuó potenciando el uso de líticos para obtener tuétano y carne de los huesos. Así, y con cálculos sobre eficiencia energética, lo demostró en diferentes publicaciones Richard Wrangham en 2008. De hecho sabemos que erectus se volvió muy carnívoro por otras razones. Cabe mencionar el ejemplar africano KNM-ER1808 donde se observan grandes deformaciones óseas debidas al abuso de la ingesta de hígado, como también citar un artículo en PNAS de junio de 2010 demostrando el gran consumo de animales acuáticos como cocodrilos, pescado o tortugas por parte de algunos erectus hace 1,95 millones de años.

Hay quienes afirman que erectus, y en origen, fue más carroñero oportunista que cazador previsor / Pixabay

En todo lo anterior hay quienes afirman que erectus, y en origen, fue más carroñero oportunista que cazador previsor, aunque no por ello debemos verlo como un animal ruin y sucio. La carne en la intemperie desaparece en seguida bajo buitres y otros necrófagos. Ello implica que si erectus era un carroñero eventual, consumía la carne antes de su corrupción. Es decir, no fueron unos humanos infectos y sarnosos. En fin, que consumían mayor cantidad de chicha y pescado que sus antecesores con o sin carroñear.

Ello también se infiere de la drástica reducción en sus molares como adaptación a una dieta más blanda y cárnica. De hecho el índice de megadoncia molar en erectus era bajo y, como en nosotros, alrededor de 1. Ello implicaba una dieta pulposa con respecto a parantropos, australopithecus y habilis cuyo índice de megadoncia oscilaba entre 2 y 3.

 

Crías más inmaduras que los chimpancés y gorilas actuales

Pero la encefalización de erectus y su vida social no trajo todavía el habla articulada de los sapiens. La prueba fueron las aberturas entre vértebra y vértebra. Éstas eran muy estrechas como para permitir el paso de nervios amplios que regularan el diafragma, algo sumamente necesario para el habla articulada. En fin, que ésta y el pensamiento abstracto de los sapiens no se supone en erectus. De todas formas sí que hubo algo que compartieron erectus y sapiens, el canal de parto estrecho de sus mujeres.

Ante la encefalización de sus bebes las crías nacían antes de su desarrollo. Al poseer las crías un cerebro mayor solo había una solución para nacer, partos prematuros. Los retoños, por lo tanto, debían nacer antes para poder pasar por el canal de parto. Al parirles tan inmaduros devenían menos independientes que los chimpancés y gorilas actuales. Es decir, el período de aprendizaje se alargó en Homo con respecto a nuestros parientes y ello tuvo que potenciar la mejora de los núcleos sociales para permitirlo.

Las hembras muy probablemente espaciaron sus partos cada 5 o 6 años. Para ello alargaban el tiempo de amamantar

Asimismo, y para flexibilizar la etapa de aprendizaje, las hembras muy probablemente espaciaron sus partos cada 5 o 6 años. Para ello alargaban el tiempo de amamantar, algo que reducía su ovulación. Luego, y con un simple destete del mozuelo, la matrona tornaba a sus niveles de fertilidad normales. Los actuales cazadores recolectores siguen esa técnica y hoy sabemos que al destetar se deja de producir la prolactina que inhibe gran parte de la ovulación.

Si ahora analizamos en su conjunto a erectus éste creó una bola de nieve que retroalimentó su encefalización y mejoras culturales. Al potenciar su dieta carnívora, su cerebro quedó mejor alimentado, órgano el cual resultaba fundamental para mejorar la cohesión social y la fabricación de líticos, que a su vez optimizaban la obtención de recursos para seguir siendo carnívoro. Pero la misma dieta blanda impulsó la reducción mandibular que, y a su vez, permitió la expansión de la cavidad encefálica (a menor masa mandibular más posibilidad de crecimiento entre parietales y occipitales).

La prueba de los bucles anteriores fue que erectus aumentó significativamente su capacidad craneal durante toda su evolución. Ésta pasó de unos 800 c.c. iniciales a más de 1.300 al final de su existencia. Pero la pregunta clave ahora es, ¿qué mecanismo genético permitió tal expansión cerebral? Pues la biología tuvo aquí su respuesta.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: Cómo fue Homo erectus y su salto evolutivo (entrega 17)

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2 Comentarios

  1. Sigo con interés todas las entregas que me has remitido. Estoy preparando una segunda edición de mi libro ORÍGENES DEL LENGUAJE ORAL Y DEL EUSKARA/ESKUARA; los datos sobre la encefalización del homo erectus, así como su sociabilidad compartiendo comida y morada, son del máximo provecho para comprender el paso del lenguaje gestual al lenguaje oral con las primeras matrices del vocabulario onomatopéyico, posicional e instrumental bien identificadas en euskara/eskuara.

  2. Ve indicado tus novedades sobre el origen del lenguaje. Deviene el gran misterio que intentaré abordar en un capítulo venidero a todo detalle.

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