La mirada de Antonio López

La exposición presenta tanto al Antonio López menos evidente como a Antonio López antes de ser el Antonio López de todos conocido.

Antonio López presenta un recorrido de su propia obra que se desplaza en el tiempo

Del 28 de junio al 25 de septiembre de 2011.

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El Museo Thyssen‐Bornemisza de Madrid presenta este verano, en sus salas de exposiciones temporales, una completa representación de la obra del artista español Antonio López (Tomelloso, 1936). Es la mirada del propio Antonio López sobre su obra, reciente y antigua, la que articula esta exposición.

Antonio López, La cena, 1971 - 1980. Oleo sobre tala, 89 x 101 cm. Colección del artista.

El artista, que ha pilotado la selección y el montaje junto a los dos comisarios  ‐María López, su hija, y Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen‐Bornemisza, así como la comisaria técnica, Paula Luengo‐, se presenta ante el público en una gran muestra de carácter casi autobiográfico.

Las piezas de los últimos veinte años y las que llegan directamente de su estudio, casi la mitad de las 140 obras exhibidas, van dando paso a la producción más lejana en el tiempo, hasta los años cincuenta.

No hay un orden cronológico en esta muestra, el recorrido va hacia adelante y hacia atrás en la obra de Antonio López quien, como queda patente, está activo y trabajando, lo que se refleja en las salas, donde conviven de manera equilibrada la pintura, el dibujo y la escultura, los tres géneros que ha cultivado a lo largo de su carrera.

Tras su presentación en Madrid, que cuenta con el patrocinio de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado S.A., la exposición podrá verse, en una versión algo más reducida, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.

Antonio López, Gran Vía, 1974 - 1981. Óleo sobre tabla 90,5 x 93,5 cm. Colección privada.

Las vistas de Madrid, incluidas las más recientes de la Gran Vía, están aquí reunidas junto a cuadros de su Tomelloso natal, a pinturas y dibujos de frutales o a sus retratos de parejas y sus interiores.

Están los temas recurrentes en el universo de Antonio López y sus influencias y su conexión con la tradición, de la que se considera heredero hasta la obsesión. Y está su sentido de la figura humana tan presente en las esculturas y en los dibujos. La exposición presenta tanto al Antonio López menos evidente como a Antonio López antes de ser el Antonio López de todos conocido.

1 Comentario

  1. El que pueda, que disfrute del “el sol del mebrillo” de Erice, sobre el proceso pictorico de un cuadro de A.L.
    saludos

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