La mística y los místicos

Luis Enrique Rodríguez-San Pedro en la UIMPFotografía: Juan Manuel Serrano

“La mística es un fenómeno similar al amor y tiene los mismos problemas”

 

El catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Salamanca, Luis Enrique Rodríguez-San Pedro, ha expuesto una panorámica de dos religiosos insignes desde una perspectiva histórica, ya que los historiadores “desmontamos la peana mística”. El contexto y las circunstancias que rodearon la vida de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz son “vitales para interpretar los caminos de la espiritualidad”.

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UIMP / Santander. –La celebración del V centenario del nacimiento de la religiosa es la semilla de La mística y los místicos, el XIV encuentro de la Escuela de Teología «Karl Rahner – Hans U. Balthasar», que ha acogido otro punto de vista de este fenómeno y sus protagonistas. “Las construcciones abstractas y teológicas tienen que estar medidas por el tiempo y a los teólogos y filósofos les molesta que metamos el dedo en el ojo”, ha señalado el historiador vasco.

A su juicio, las órdenes religiosas son “partidos políticos y tienen unos iconos”, por ello “los historiadores desmontamos la peana mística” y aunque la “historiografía oficial dice que cuando Santa Teresa murió estaba en ansias de amor de Dios, nosotros decimos que se suma a un cáncer de útero”. En esta línea, ha señalado que existe “mucho debate psicológico y psiquiátrico que choca contra los modelos clásicos” y, por ello, en la Iglesia “saltaron chispas cuando se descubrió que Santa Teresa no era una hidalga noble, sino judeoconversa”, ha incidido.

En la Iglesia “saltaron chispas cuando se descubrió que Santa Teresa no era una hidalga noble, sino judeoconversa”, ha incidido

En su intervención además ha ofrecido “una construcción de las personalidades de Santa Teresa y San Juan”, desde la consideración de que son la suma de “una sucesión de cosas contradictorias que no se pueden definir en un molde”. Aunque pertenecen al “mismo tronco espiritual” -la orden de los Carmelitas- hay diferencias entre ambos que derivaron en dos “caminos” y “formas de vivir la espiritualidad”.

La primera diferencia, ha explicado Rodríguez-San Pedro es la de “género” entendida desde “los estereotipos y no desde un prisma genital”. Además de un distinto origen, formación y temperamento que conllevan que “las espiritualidades y sus formas de manifestación sean diferentes”, ha indicado.

Según el historiador, mientras “Santa Teresa, a través de la mediación de Cristo y la oración vinculada a hablas y visiones, tiene una mística más encarnativa, San Juan de la Cruz logra la purificación desde el desapego, una mística de quitar cosas, sin visiones ni palabras, más cercana al zen”. Tesitura que, ha considerado, genera debate: “¿Mediante el sentir afectivo llegas a la espiritualidad o tienes que racionalizar las experiencias?”

Rodríguez-San Pedro, encargado de poner la voz disonante a este encuentro, ha explicado que “las místicas son múltiples”, y ello deriva en la contraposición entre las “míticas orientales, en las cuales la ascensión a lo divino se hace porque la mente queda en blanco, con la cristiana u occidental, que se logra mediante Cristo, el método contemplativo o la identificación con cosas concretas”.

La cuestión, según el historiador, es que San Juan parte de la “nada”, como en la mística oriental, y por ello ha cuestionado si es “un procedimiento ortodoxo dentro de una tradición cristiana”. Mientras Santa Teresa ve el mundo en sí como una “manifestación mística de la divinidad”, su coetáneo lo considera “peligroso porque te ata y arrastra, no porque sea pecado. La mística es un fenómeno similar al amor y tiene los mismos problemas”, ha concluido.

 

Una Santa “populista”

La personalidad de Santa Teresa es más “adjetiva” y la gente común quiere “vistosidad”, ha añadido el historiador que “entre comillas” la ha catalogado de “populista”: “Es emocional y eso engancha”. Según el catedrático de la Universidad de Salamanca, la religiosa era una “mujer de gran seducción en las formas. Guapa, alta, de buenas maneras y voz envolvente que domina todos los usos sociales”, como se puede apreciar en sus cartas. “Una persona muy complicada y excepcional. Hoy en día sería una empresaria”, ha señalado.

San Juan de la Cruz era “muy cerebral con una tendencia más abstracta, un volcán emocional que no se manifiesta en la superficie” 

Durante el análisis de sus orígenes, contexto y circunstancias ha explicado que, durante la fundación de la Orden de los Carmelitas Descalzos, pasó “mucho tiempo haciendo todo sola” y tuvo que enfrentarse a “limitaciones” por ser mujer. Jerónimo Gracián, hacia el que la religiosa experimento “cierto afecto maternal”, es la “figura masculina” en la que se apoyó para superar los obstáculos de género.

Sin embargo, la figura de San Juan de la Cruz es muy diferente. Rodríguez-San Pedro ha explicado que el religioso y reformador de los Carmelitas era “muy cerebral con una tendencia más abstracta, un volcán emocional que no se manifiesta en la superficie”. El tipo de persona que “no podría dar un mitin” pero que en “la distancia corta tiene una gran empatía”. Por ello, el historiador se ha confesado “más sanjuanista”. Y ha puntualizado que hasta que no se reencarne en mujer no podrá entender un montón de cosas: “Las mujeres están más cerca del ciclo biológico de la vida y poseen unas vivencias que el hombre no tiene. El problema es remontarse 500 años a unas psicologías ajenas incluso para las propias mujeres”, ha explicado.

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