Fotografía: Juan Manuel Serrano

 “La Historia se ha convertido en una mercancía al servicio de los partidos políticos de turno”

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Santander. En menos de un siglo la investigación y la divulgación históricas han jugado diversos papeles en la sociedad española. El historiador y ensayista, Ricardo García Cárcel, ha instruido sobre la evolución de estos roles a los jóvenes alumnos del XIV Aula de Verano ‘Ortega y Gasset’, de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), y ha señalado que los historiadores hoy en día “se han convertido en monaguillos que escriben lo que el político quiere”.

Tras un repaso al trabajo de sus colegas de gremio desde la década de 1940, García Cárcel ha llegado a la conclusión de que hoy “la Historia se ha convertido en una mercancía al servicio de los partidos políticos de turno” quienes, en sus palabras “creen que pueden así avalar o legitimar determinados actos políticos”. El catedrático ha hecho especial mención a los movimientos nacionalistas como contexto donde se utiliza de forma recurrente esta herramienta histórica, en concreto al proceso soberanista catalán.

“No se ha configurado en ningún momento un programa concreto de cómo se va a vivir el día después de la supuesta independencia”

Como español residente en Cataluña desde hace cuarenta años y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el historiador ha declarado que ve “con los ojos inquietos y preocupados de todos los españoles” el ‘tema catalán’. En esta línea ha afirmado: “No me siento a gusto con que se me condene a un reduccionismo identitario de ‘o esto o aquello'”. Su principal preocupación al respecto, ha comentado, es que “no se ha configurado en ningún momento un programa concreto de cómo se va a vivir el día después de la supuesta independencia”.

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 La Historia del futuro

Como consejo a los estudiantes de Humanidades presentes en el aula, García Cárcel ha augurado que la moda del futuro va a ser “hacer Historia de perdedores, no tanto de héroes y heroínas”, tratando temas nuevos y aprovechando nuevas fuentes documentales poco explotadas, como la correspondencia epistolar o los diarios y memorias personales.

Además, el ponente ha animado a los jóvenes a “abandonar la dependencia del gremio y el miedo al mercado competitivo”, y es que según ha explicado, “hasta hace poco existía un recelo a los divulgadores de Historia, a quienes se consideraba injustamente ‘historiadores de tercera'”. “Es momento de aprender a ofrecer un producto, tanto para posibles novelas históricas como para artículos periodísticos con una lectura histórica”, ha opinado el ensayista.