“La Montse” antes que diva

Freddie Mercury & Montserrat Caballé – Barcelona (Live at La Nit, 1988) / Youtube

“Vivir de los recuerdos es empezar a morir”, proclamó una vez Montserrat Caballé, quien se aferró a los escenarios “con algún que otro bolo”, como solía bromear, hasta que solo su muerte, hoy a los 85 años, he hecho definitiva su retirada como gran figura de la canción lírica mundial, que no diva.

 

EFE / “¿Yo una diva, la última diva? Qué va. Cuando salgo a cantar soy la Montse y nada más”, afirmaba próxima a cumplir 70 años, intactas tanto la ilusión como la esperanza de su juventud, cuando exclamaba: “¡Qué aburrimiento el relajarse, el vivir sin hacer nada!”.

Fue en la misma comparecencia en la que declaró que “la equivocación es una de las mejores universidades de la vida” y que sus padres le habían enseñado a ella y a su hermano “lo importante en la vida que es sacar lo bueno de las cosas malas”, un consejo que la acompañó “siempre”.

Su popularidad la llevó a encontrarse con figuras ajenas a la ópera, como el mismísimo Dalai Lama, con quien esta profunda creyente sostuvo una conversación sobre religión

Su popularidad la llevó a encontrarse con figuras ajenas a la ópera, como el mismísimo Dalai Lama, con quien esta profunda creyente sostuvo una conversación sobre religión. “Me dijo que mi fe era casi tan grande como la suya, tanto no, pero casi”, reía al recordarlo.

No llegó a colaborar con Elton John, un deseo que manifestó en alguna ocasión, pero sí con Vangelis, Mecano y Freddie Mercury.

“Cuando lo conocí y se puso al piano a improvisar, me di cuenta de que estaba ante un músico, no ante alguien que utiliza la claqueta tac-tac-tac…”, explicó sobre aquella famosa primera cita en el hotel Ritz de Madrid, que derivaría en la grabación de “Barcelona” antes del fallecimiento del líder de Queen.

Su propia salud le dio más de un susto. De hecho, en 2006 confesó que desde hacía veinte años tenía un tumor. “Por entonces, los médicos me dieron como máximo tres años de vida”. Finalmente, resultó ser benigno y por eso empezó a llamarlo “mi pequeño amigo”.

Quien se definiera como “española de pura cepa, pese a quien pese”, comenzó su carrera en el quinto piso del Conservatorio del Liceo de Barcelona

Quien se definiera como “española de pura cepa, pese a quien pese”, comenzó su carrera en el quinto piso del Conservatorio del Liceo de Barcelona, cuyo nombre llevó con orgullo por todo el mundo, “aunque fuera con discos piratas”. “Volver a casa es volver al Liceo”, subrayaba.

Cantó sobre sus cenizas cuando el templo de la música catalana sufrió el asedio del fuego y con el elitista club masculino del Círculo del Liceo vivió otro sonado episodio de su andadura, al ser la primera mujer en presentar su candidatura como socia.

“Una mujer es signo de paz”, recalcó entonces la Premio Príncipe de Asturias, e insistió: “Serlo es tan noble como ser hombre y nos da prioridad por ser madres”.

Como profesional, señaló que “lo principal” para ella era “no convertirse en esclava del negocio del espectáculo”

Como profesional, señaló que “lo principal” para ella era “no convertirse en esclava del negocio del espectáculo” y llegó a lamentar que se hubiese olvidado “el hacer y la magia de la ópera con vistas al aplauso y al éxito”.

“No soy contraria a la modernidad, siempre se pueden aceptar cosas novedosas pero sin destruir la música, ni la creatividad del compositor, ni desviar la atención del espectador”, precisó cuando en 2004 estrenó su primera ópera completa en el Teatro Real, “Cleopatra”, de Jules Massenet.

Cuando hubo de explicar las razones por las que había dejado de interpretar “La Traviata”, dijo: “Me di cuenta de que no era la Traviata que a mí me gustaba; la podía cantar, pero ¡qué importa que llegue al agudo…! Cantarla es sentirla, vivirla y sólo así se puede interpretar. Por eso dejé de hacerla y así, sucesivamente, he dejado otras obras”.

Fueron más de 50 años de carrera en los que coincidió con los más grandes, incluida María Callas, con quien mantuvo “una relación muy directa”

Al cumplir 80 años, relataba divertida que era mucha la gente que le había preguntado: “¿Cuántos años hace que dejó la carrera?”, a lo que ella respondía: “Mire usted, de vez en cuando me sale un bolo”.

Fueron más de 50 años de carrera en los que coincidió con los más grandes, incluida María Callas, con quien mantuvo “una relación muy directa”.

“Cuando hablaba conmigo no era la diva, sino María”, señaló “La Montse”, quien, como para reafirmar su autoproclamada modestia, reveló uno de sus grandes secretos: la respiración diafragmática sale “del mismo sitio” que se pone en movimiento “cuando se va al baño o uno se va a la cama con alguien”, “y eso lo sabe hacer cualquiera”.

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