La muerte de Stalin

Iósif Stalin en 1949 / Wikimedia - Allgemeiner Deutscher Nachrichtendienst - Zentralbild (Bild 183) Aufn.: Illus-SNB 5.12.49 4636-49

El 5 de marzo de 1953 fallecía el dictador soviético Iósiv Stalin, a los 74 años de edad. Había sido el dueño absoluto de la Unión Soviética durante los últimos treinta años. En este tiempo, participó en la revolución rusa, se deshizo de sus rivales en el partido bolchevique, llevó a cabo purgas que costaron la vida a millones de personas, venció a Alemania en la II Guerra Mundial y protagonizó la posterior guerra fría con Occidente. A su muerte, la URSS era una superpotencia nuclear en disputa con los EEUU por el dominio del mundo.

La «Gran Purga» de Stalin

Discurso de Stalin, batalla de Moscú

CV / En vida, Stalin fue temido e idolatrado. Para los comunistas partidarios suyos de todo el mundo, era poco menos que Dios, el líder indiscutible que había salvado a la Revolución y había dirigido a la URSS y al movimiento comunista por el camino correcto. Para sus enemigos, un verdugo despiadado. Y para los comunistas disidentes –sus víctimas preferidas-, el hombre que adulteró la ideología llamada a liberar a la humanidad, convirtiéndola en una dictadura sanguinaria.

«Stalin» fue un sobrenombre que utilizó en la clandestinidad, que significa «hecho de acero». De origen georgiano y de familia humilde, fue seminarista en su juventud

Su auténtico nombre era Iósiv Vissariónovich Dzhugashvili y había nacido en el año 1878. «Stalin» fue un sobrenombre que utilizó en la clandestinidad, que significa «hecho de acero». De origen georgiano y de familia humilde, fue seminarista en su juventud. Pronto se adhirió al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso y, posteriormente, a la escisión bolchevique.

Aunque carecía del carisma de otros dirigentes bolcheviques, como Lenin o Trotski, su ascenso en el poder fue imparable a partir de 1917. Supo controlar el aparato del partido y fue haciéndose cada vez con más poder. A la muerte de Lenin, se hizo con el control del partido tras desbancar a Trotski. Y luego empezó a purgar a los que habían sido sus aliados: Kaménev, Zinoviev, Bujarin… Y a los cuadros y militantes del partido, al ejército rojo… Desecandenó una auténtica dictadura del terror, donde todo el mundo era sospechoso.

Algunos han legitimado su figura aduciendo los duros tiempos posteriores a la revolución, la guerra civil, la contrarrevolución y la II Guerra Mundial, y que de no haber sido por él, la URSS hubiera acabado colapsando. Pero no parece tampoco que fuera ningún genio de la política, sino solo un megalómano sádico con manía persecutoria. La invasión alemana en 1941 parece que le pilló totalmente por sorpresa, pese a los abundantes informes de los servicios de información que advertían de los preparativos militares de los nazis.

Tras II Guerra Mundial, se hizo con el control de los países de Europa del este, pero tuvo que ceder en Austria, en Berlín y en Finlandia

Tras II Guerra Mundial, se hizo con el control de los países de Europa del este, pero tuvo que ceder en Austria, en Berlín y en Finlandia, dejando además abandonados a su suerte a los comunistas griegos, en una guerra civil que él mismo había ordenado desencadenar. Siguió hasta el final manteniendo su política del terror.

Sobre su muerte hay, como mínimo, dos versiones. La primera es que, el 28 de febrero, tras una cena con los miembros de su camarilla, la proyección de una película y las correspondientes ingestas de vodka que preceptivamente regaban estas reuniones –obligaba a sus invitados a beber hasta caerse y se mofaba de ellos luego-, Stalin se retiró de madrugada y, al día siguiente, no salió de su cuarto. Nadie se atrevió a molestarlo… hasta que a la noche del día siguiente lo encontraron tendido en su cama, vestido, con los ojos abiertos y sin poder hablar. Se le diagnosticó un ataque cerebro-vascular y murió cuatro días después.

Sobre su muerte hay, como mínimo, dos versiones

Hay una segunda versión. Pocas semanas antes de su muerte, Stalin había ordenado eliminar a su secretario privado y al jefe de su cuerpo de guardaespaldas. Los miembros de su círculo más directo –Jrushchov, Bulgarin, Malenkov, Kagánovich, Voroshílov…-  interpretaron que se acercaba una nueva purga, que iba a empezar por los médicos judíos, a los que acusaba de recetar tratamientos inadecuados. Algunos dirigentes se opusieron a esta medida en defensa de los médicos y tuvo lugar una agria discusión. Stalin, fuera de sí, se retiró a sus habitaciones y le sobrevino el ataque, cayendo fulminado allí mismo. La noticia de su muerte no se habría hecho pública hasta el día 5, una vez asegurado que la situación estaba controlada.

Stalin a los 23 años de edad (1902)
/ Wikimedia

Nunca sabremos qué ocurrió realmente. Resulta difícil pensar que los dirigentes soviéticos citados, a los que Stalin tomaba como bufones, se atrevieran a replicarle, pero lo cierto es que muy poco después, Beria, el perro fiel de Stalin que ejecutaba implacablemente sus órdenes, fue detenido y ejecutado. Y Jrushchov se  hizo con el poder.

Lo cierto es que la URSS había cambiado tras la guerra y que el peligro de conspiraciones contrarrevolucionarias trotskistas estaba ya muy pasado de moda. Había un estado que dirigir, un estado con la bomba atómica, además, y había surgido una casta política –la «nomenklatura»- que ya controlaba los resortes burocráticos del poder. Quizás Stalin se había quedado inconscientemente aislado…

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

2 de marzo de 1836:

El estado de Texas declaraba su independencia de México. En represalia, el dictador mexicano, Antonio López de Santa Ana invadía militarmente el territorio.

3 de marzo de 1905:

El zoólogo alemán Fritz Schaudinn (1871-1906) anunciaba el descubrimiento del agente causante de la sífilis, la bacteria Treponema Pallidum.

4 de marzo de 1861:

El gobierno de Santo Domingo, ante el peligro de una invasión de Haití, ofrece a España reintegrarse al Imperio español, que acepta el ofrecimiento. La anexión duró cuatro años, tras los cuales la pésima gestión española indujo a los dominicanos a recuperar su soberanía.

5 de marzo de 1770:

En Boston (Massachusetts, EEUU), las protestas de la población contra la subida de las tasas decretadas por el Parlamento inglés terminan con la intervención del ejército, que mató a cinco manifestantes. Se conoce como la masacre de Boston y se considera el punto de partida de la rebelión contra la metrópolis de las trece colonias que configurarán los Estados Unidos de América.

6 de marzo de 1869:

El químico ruso Dimitri Mendeléiev presentaba ante la Sociedad Química de Rusia la primera tabla periódica de los elementos.

7 de marzo de 322 a.C.:

Fallecía en Calcis (isla de Eubea, Grecia), a los 62 años de edad, el filósofo greco-macedonio Aristóteles, junto con Platón -su maestro-, el máximo exponente de la filosofía griega.

8 de marzo de 415:

Una turba de fanáticos cristianos, instigados por el obispo Cirilo, asesinaba por lapidación a la matemática, lógica, astrónoma y filósofa greco-alejandrina Hipatia.

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