La peste negra

Ilustración medieval sobre la peste negra / Wikimedia

El 2 de septiembre de 1347 se registraban en Messina (Sicilia) los primeros casos de lo que se denominó la muerte negra. A lo largo de los siguientes 15 años, su propagación se convirtió en la mayor pandemia de peste de la que se tenía constancia hasta entonces en Europa. Según las estimaciones actuales, pudo causar la muerte de unos 25 o 30 millones de personas solo en Europa, entre la mitad y los dos tercios de la población.

 

CV / La peste es una enfermedad infectocontagiosa causada por la bacteria Yersina pestis. Provoca con frecuencia la muerte en pocas horas si no se trata con los antibióticos adecuados. Se transmite por la picadura de pulgas infectadas que proceden de roedores. Provoca la aparición de bubones en las axilas y las ingles, razón por la cual se la llama también peste bubónica.

Atendiendo a su extensión y al tiempo que duró, según los modelos actuales pudo haber causado la muerte de hasta 150 o 200 millones de personas en todo el mundo

El término «peste», utilizado como sinónimo de «muerte negra», deriva del latín pestis, significa enfermedad o epidemia. En este sentido, había datos de griegos y de sobre epidemias por pestilencias que habían causado gran mortandad, pero nunca con la extensión y la proporción de la peste negra del siglo XIV. Se extendió por Asia, Oriente Medio, norte de África y Europa –con la excepción de Islandia-. Atendiendo a su extensión y al tiempo que duró, según los modelos actuales pudo haber causado la muerte de hasta 150 o 200 millones de personas en todo el mundo. Ni antes ni después ha habido una mortalidad similar, ni siquiera la viruela en América o la gripe «española» de 1918.

Por lo que refiere a Europa, el siglo XIV había comenzado con unos ciertos aires de prosperidad. Durante los últimos decenios se habían registrado por lo general climas benignos, que añadidos a los progresos en las técnicas agrarias, habían redundado en buenas cosechas y la población había aumentado considerablemente. Después de haberse mantenido, con los debidos altibajos, prácticamente invariable durante los últimos mil años, Europa podía haber alcanzado entre 65 y 80 millones de habitantes, su máximo histórico hasta entonces.

Dado que la mayoría de variantes de la Yersinia pestis se han encontrado en China, hay prácticamente acuerdo en que la epidemia debió originarse en esta zona, tal vez en el desierto de Gobi

Sin embargo, algunos historiadores han detectado claros síntomas de agotamiento en el modelo de crecimiento, agravados por una pequeña «edad del hielo» que habría empezado hacia el 1300, con la consiguiente merma de las cosechas, el empobrecimiento progresivo de la población y las hambrunas. Tampoco hay un acuerdo definitivo en lo que respecta al agente que causó la pandemia. Hoy en día se considera que el origen pudo ser un brote causado por una variante especialmente agresiva de la antecitada Yersinia pestis, pero otros estudios han apuntado también a la posibilidad de que se tratara del carbunclo.

En cualquier caso, y dado que la mayoría de variantes de la Yersinia pestis se han encontrado en China, hay prácticamente acuerdo en que la epidemia debió originarse en esta zona, tal vez en el desierto de Gobi. Curiosa analogía, si la comparamos con la actual pandemia que estamos padeciendo. De allí se extendió por toda Asia, hasta llegar a Oriente medio, Europa y el norte de África. El desierto del Sahara pudo hacer de barrera protectora del resto de África, pero según las fuentes árabes, la enfermedad tenía su origen en lo que hoy sería Uganda.

El desierto del Sahara pudo hacer de barrera protectora del resto de África, pero según las fuentes árabes, la enfermedad tenía su origen en lo que hoy sería Uganda

Las noticias no circulaban en aquellos tiempos a la velocidad que lo hacen hoy en día, aun así, se sabía que algo estaba ocurriendo, aunque también con frecuencia llegaba solapado con bulos y mezclado con las noticias sobre las guerras que los mongoles estaban en aquellos tiempos librando entre ellos, por un lado, y contra el imperio abasí de Bagdad, por el otro. Según una leyenda que circuló en su momento, en una ciudad de Asia Menor sitiada por los mongoles, estos lanzaron con sus catapultas ratas muertas al interior de la ciudad, difundiendo la muerte negra…

Asia Menor y Oriente Medio estaban en contacto con Europa Occidental, a través de las rutas marítimas con Italia y Aragón, y por tierra con el Imperio bizantino. Por su parte, el inmenso imperio mongol alcanzaba por el norte hasta las actuales Rusia y Ucrania. Lo más probable es que no hubiera un único foco de penetración, sino muchos. Tampoco ayudó el hacinamiento y las insalubres condiciones de la mayoría de ciudades europeas, que por entonces empezaban a desarrollarse tras casi un mileno de predominio de lo rural. El hecho fue que, tras la primera detección que consta en Messina, la muerte negra se expandió por Europa como reguero de pólvora.

se creyó que había llegado el Apocalipsis

De acuerdo con el espíritu de los tiempos, se creyó que había llegado el Apocalipsis. Y realmente no era para menos. Muchos barcos quedaban a la deriva o arribaban con todos sus tripulantes muertos, como auténticos buques fantasmas; regiones enteras quedaron abandonadas y muchas ciudades completamente aniquiladas. La primera oleada, entre 1347 y 1453 fue la más devastadora. Luego se fueron reproduciendo brotes, pero ya más localizados y de menor intensidad, prácticamente hasta 1490.

Digamos como anécdota que la inmortal obra de Giovanni Boccaccio ‘El Decamerón’, consiste precisamente en un grupo de jóvenes florentinos –siete mujeres y tres hombres-, que huyendo de la peste deciden refugiarse en una mansión campestre y, para entretenerse durante su confinamiento, se dedicaron a contar las historias con las cuales se construyó la obra. Hoy se habrían dedicado probablemente a ver la televisión…

 

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Martes, 1 de septiembre de 1714:

Luis XIV, rey de Francia, fallecía a los 76 años de edad y 72 de reinado, el más largo de la historia de las monarquías europeas. Durante su minoría de edad, había ejercido la regencia su madre,  Ana de Austria.

Miércoles, 2 de septiembre de 1347:

En la ciudad siciliana de Messina (Italia), se registraban los primeros casos de muerte por la peste bubónica, que se extendió por toda Europa en los siguientes años. Se calcula que pudo causar la muerte de hasta unos 50 millones de personas, más o menos los dos tercios de la población.

Jueves, 3 de septiembre de 1878:

Comenzaba oficialmente el pontificado del papa Juan Pablo I, que fallecerá apenas un mes después.

Viernes, 4 de septiembre de 476

El jefe de la tribu germánica de los hérulos, Odoacro, deponía al último emperador romano de occidente y enviaba las insignias imperiales a Constantinopla. Este hecho se considera oficialmente el fin del Imperio romano y de la Edad Antigua.

Sábado, 5 de septiembre de 1857

Fallecía en París Auguste Comte, matemático y filósofo francés, fundador del positivismo y considerado uno de los padres de la moderna sociología, que entendía como una ingeniería social.

Domingo, 6 de septiembre de 1885

Fallecía en Barcelona Narciso Monturiol (n. 1819), intelectual, inventor y constructor del primer submarino tripulado con motor de combustión.

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