El estudio demuestran que los maltratadores tienen una capacidad significativamente inferior a la de las personas control para reconocer el miedo en la cara de las mujeres  / Imagen: Pixabay

La realidad virtual ayuda a mejorar la empatía en maltratadores al ponerlos en el lugar de las víctimas

.

Investigadores del IDIBAPS y la Universidad de Barcelona (UB) han desarrollado un sistema de realidad virtual para que hombres que han cometido un delito de violencia de género puedan adoptar la posición de la víctima. En el estudio, publicado en Scientific Reports, demuestran que estas personas violentas tienen un déficit de reconocimiento emocional y que la experiencia virtual tiene la capacidad de mejorar la percepción de las emociones en los participantes

.

UB /  Los actos violentos perpetrados contra otras personas están relacionados con la falta de empatía o con una dificultad del agresor de ponerse en la piel de la víctima. Aunque hay estudios que demuestran que las personas violentas tienen dificultades para identificar emociones como el miedo o la ira, existen discrepancias entre los investigadores a causa de la metodología utilizada para determinar la empatía y de los problemas éticos que plantea este tipo de estudios.

Investigadores del IDIBAPS y la Universidad de Barcelona (UB) han desarrollado un sistema de realidad virtual para que hombres que han cometido un delito de violencia de género puedan adoptar la posición de la víctima. En el estudio, publicado en Scientific Reports, demuestran que estas personas violentas tienen un déficit de reconocimiento emocional y que la experiencia virtual tiene la capacidad de mejorar la percepción de las emociones en los participantes.

El trabajo demuestra, por primera vez, que cambiando la perspectiva de personas agresivas con realidad virtual puede modificar procesos como el reconocimiento de las emociones

El estudio publicado en Scientific Reports aporta un nuevo enfoque al estudio de la empatía y la agresividad en personas violentas, ya que permite a los participantes experimentar en primera persona una situación violenta virtual desde la perspectiva de la víctima. Gracias a la realidad virtual inmersiva, los participantes perciben un cuerpo virtual que sustituye su propio cuerpo. «Los cuerpos virtuales pueden ser drásticamente diferentes de los del participante, pero aun así, este experimenta una fuerte ilusión subjetiva de propiedad del cuerpo virtual. Estas ilusiones influyen en el participante alterando percepciones, actitudes y comportamientos», explica Mavi Sánchez Vives.

El estudio ha sido coordinado por Mavi Sánchez Vives, investigadora ICREA en el IDIBAPS, donde lidera el equipo Neurociencia de Sistemas. También forman parte del equipo investigador Mel Slater, director del Event Lab en la Facultad de Psicología y miembro del Instituto de Neurociencias de la UB, Sofia Seinfeld, investigadora en el IDIBAPS y en el Event Lab, entre otros.

.

El poder de cambiar la perspectiva en violencia doméstica

El estudio publicado en Scientific Reports aporta un nuevo enfoque al estudio de la empatía y la agresividad en personas violentas, ya que permite a los participantes experimentar en primera persona una situación violenta virtual desde la perspectiva de la víctima / Imagen: UB

El objetivo principal del estudio fue investigar algunos de los mecanismos de un tipo concreto de comportamiento violento: la violencia doméstica. Los investigadores analizaron el impacto de esta realidad virtual inmersiva en el reconocimiento de las emociones en dos tipos de personas, maltratadores y participantes control. Antes y después de la sesión de realidad virtual, los participantes, veinte maltratadores y diecinueve personas control, completaron un test de reconocimiento emocional para determinar si la experiencia cambiaba su percepción y empatía.

En la sesión, los participantes entraban en un entorno virtual en el que su cuerpo era sustituido por el de una mujer virtual, y pasaban por un proceso de asimilación e identificación de su yo virtual. Desde esta perspectiva, veían a un hombre virtual entrar en escena y mostrar un comportamiento violento, tanto por los gestos como por la forma de hablar, y que invadía de forma progresiva el espacio personal de la víctima. «El ambiente es interactivo, ya que el abusador virtual mira a la cara del participante gritando “¡cállate!” si habla, o “¡mírame!” si mira hacia otro lado», detalla Mel Slater, coautor del estudio.

Los resultados demuestran que los maltratadores tienen una capacidad significativamente inferior a la de las personas control para reconocer el miedo en la cara de las mujeres. «Después de meterse en el cuerpo de una mujer, a través de la sesión de realidad virtual, mejoraba la capacidad para reconocer ese miedo», apunta Sofia Seinfeld, primera autora del artículo.

«En este trabajo demostramos, por primera vez, que cambiando la perspectiva de personas agresivas a través de la realidad virtual inmersiva, se pueden modificar procesos como el reconocimiento de las emociones, que se cree que están detrás de esta forma específica de violencia», explica Mavi Sánchez Vives, coordinadora del estudio.

.

Referencia bibliográfica: 

Seinfeld, S.; Arroyo-Palacios, J.; Iruretagoyena, G.; Hortensius, R.; Zapata, L. E.; Borland, D.; De Gelder, B.; Slater, M., y Sánchez-Vives, M. V. «Offenders become the victim in virtual reality: impact of changing perspective in domestic violence»Scientific Reports, febrero de 2018. Doi: 10.1038/s41598-018-19987-7