La resistencia al tratamiento antirretroviral

En el distrito mozambiqueño de Manhiça, un 89% ha desarrollado resistencias a los fármacos antirretrovirales que se utilizan habitualmente

El monitoreo virológico y los tratamientos alternativos son fundamentales para controlar el virus del sida en África

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Un estudio publicado en la revista Journal of Antimicrobial Chemotherapy informa del fracaso del tratamiento antirretroviral (ART) en una cuarta parte de los pacientes que toman esta medicación en Mozambique, uno de los países con mayor prevalencia del virus del sida (VIH) en el mundo. Dicho fracaso se asocia a la pérdida de opciones terapéuticas en la amplia mayoría de los pacientes.

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El estudio se llevó a cabo en una de las regiones con mayor prevalencia de VIH en África, el distrito mozambiqueño de Manhiça, donde el 40% de la población está infectada por el virus y el acceso gratuito a los antirretrovirales comenzó en 2004. Los resultados obtenidos muestran que el 24% de los pacientes que están en ART en Manhiça presentan cargas virales elevadas, lo que significa que el virus continúa replicándose a pesar del tratamiento, y de éstos un 89% han desarrollado resistencias a los fármacos antirretrovirales que se utilizan habitualmente.

Existe el peligro de que los virus resistentes se transmitan al resto de la población, lo que podría empeorar la situación

“Estos datos son preocupantes”, afirma María Rupérez, primera autora del estudio. “Si el tratamiento que estos pacientes siguen no funciona, sería necesario cambiar a otros tratamientos que son más caros y no siempre están disponibles sobre el terreno”. Además, existe el peligro de que los virus resistentes se transmitan al resto de la población, lo que podría empeorar la situación y comprometer el control de la epidemia del VIH en África.

Desde el 2001, la distribución a gran escala de antirretrovirales junto con protocolos simplificados y estandarizados ha permitido tratar a más de nueve millones de personas que viven con el VIH en países en desarrollo, especialmente en el África subsahariana. Este incremento en el número de personas tratadas es positivo, pero conlleva ciertos retos. Si no se realiza el seguimiento adecuado, algunos pacientes, bien debido a una falta de adherencia al tratamiento o al desarrollo de resistencias al mismo, no consiguen frenar la replicación del virus y mantienen cargas virales elevadas, lo que predispone a una acumulación de resistencias y a una rápida progresión de la enfermedad.

Los resultados obtenidos confirman la necesidad de realizar un seguimiento de carga viral en pacientes con VIH para evaluar la efectividad del tratamiento y poder realizar los cambios necesarios para frenar la progresión de la enfermedad, con objeto de evitar la selección de virus resistentes al medicamento que puedan extenderse al resto de la población y los países colindantes.

El acceso asequible a nuevos tests rápidos de monitoreo viral, que se podría realizar en los mismos centros de salud, sería una solución  

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el monitoreo virológico para detectar el fracaso a tiempo para cambiar la línea de tratamiento, la realidad es que en muchos centros de salud de países en desarrollo no se realiza tanto por razones técnicas como económicas. La solución, apunta Roger Paredes, investigador senior del estudio, es, además de facilitar el acceso a un amplio abanico de tratamientos, “el acceso asequible a nuevos tests rápidos de monitoreo viral que permitan detectar el fracaso virológico precoz y que se podrían realizar en los mismos centros de salud, tal y como recomienda la OMS. La distribución a gran escala de tests simplificados de carga viral en países en desarrollo sería un paso muy importante no solo para controlar la enfermedad en esos pacientes, sino también para evitar la transmisión de resistencias al resto de la población”.

El estudio es fruto de una colaboración estratégica entre el ISGlobal, el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM). En ella también ha participado, entre otros autores, el Dr. Pedro Alonso, catedrático del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UB y director del Programa Mundial de Malaria de la Organización Mundial de la Salud.

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