La Revolución Neolítica, cuándo y por qué

Imagen: Flickr - Autor: El Coleccionista de Instantes Fotografía & Video. Enlace: https://www.flickr.com/photos/azuaje/6281296530

Después de más de 200.000 años como cazadores recolectores los sapiens, y en diferentes momentos y lugares del mundo, se volvieron agricultores. Este cambio sucedió en un lapso reciente de nuestra evolución, más o menos durante los últimos 14.000 años. 

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Tras miles de años siendo nómadas los sapiens se pasaron a poblados fijos. Cohen en 1977 propuso una hipótesis para explicar lo anterior. Según él diferentes factores se dieron para incentivar el paso de la caza y la recolección a la domesticación de animales y plantas. Por un lado el aumento de la población sapiens por todo el planeta estaba dejando sin territorio a otros nuevos clanes. Este hecho, más el añadido que por entonces las grandes faunas del Pleistoceno se habían casi extinguido, dejó a los sapiens ante la necesidad de buscar nuevas alternativas para sobrevivir. De hecho los últimos mamuts residieron en el Ártico mientras el Neolítico se expandía por Europa, hace entre 7.000 y 4.000 años.

Una primera estrategia fue el epipaleolítico europeo en donde muchas poblaciones se especializaron en explotar pequeñas faunas, sobre todo en el litoral

Ante todo el contexto faunístico anterior una primera estrategia fue el epipaleolítico europeo en donde muchas poblaciones se especializaron en explotar pequeñas faunas, sobre todo en el litoral, hace más de 10.000 años. Parece ser que adquirieron una dieta rica en calcio con peces, aves y marisco. Un ejemplo de ello fueron la caza de grandes aves presentes en algunos bajorrelieves europeos de hace unos 12.500 años, y publicados en L’Anthrologie de marzo de 2019. Cabe recordar que estas poblaciones ostentaban una piel oscura que conllevaba la necesidad de una dieta rica en calcio. La piel clara permite la fijación del calcio pero la oscura lo reduce. E insistimos que por su ADN fósil, sabemos que muchos de aquellos cazadores tenían una piel oscura con un nivel bajo de absorción del calcio. Así lo indica el ADN hallado en Cheddar, Gran Bretaña, de 10.000 años, el de La Braña, León, de 7.000 años, y el de un humano congelado en Groenlandia de unos 4.000 años (ver el Nature de febrero de 2010).

Neolítico. De nómadas a sedentarios, una exposición de La Caixa en el Parque de San Telmo de Las Palmas de Gran Canaria / Flickr – Autor: El Coleccionista de Instantes Fotografía & Video

Mientras estos cazadores y recolectores sobrevivían sin la megafauna, otra alternativa fue pasarse a la agricultura y a los rebaños. Esta estrategia multiplicaba por decenas la producción por unidad de superficie. Es decir, si antes, y para mantener un solo cazador recolector se necesitaban 10 kilómetros cuadrados, ahora esa misma superficie podía sustentar a 50 agricultores. Y claro está, ese multiplicar x50 devino toda una revolución por aquel entonces. Primero porque condujo a los humanos a asentarse en un poblado perenne rodeado de cultivos, y en segundo lugar porque el control de la natalidad ya no era tan necesario como entre los cazadores y recolectores.

La tasa de reproducción devino superior a la paleolítica y con ello la Revolución Neolítica se expandió

Ahora, y al tener un vástago, la razón entre costes y beneficios había cambiado. Es decir, bajo una mayor producción de alimentos el coste de tener hijos devino mucho menor. Si a ello añadimos los beneficios de cuidar tierras y familiares fue obvio lo que ocurrió, que las mujeres, entre otras técnicas, dejaron de amamantar durante cuatro años a sus lechones para poder ovular más frecuentemente que los cazadores recolectores. Con ello el número de partos creció, aunque también la mortalidad infantil. No obstante la tasa de reproducción devino superior a la paleolítica y con ello la Revolución Neolítica se expandió.

Cabe añadir a lo anterior la adquisición de una tez clara más el consumo de leche. Ambos hechos mejoraron las tasas de reproducción neolíticas. A diferencia de los cazadores de piel parda, estas poblaciones neolíticas de tez más clara, lograron fijar mejor el calcio en su esqueleto. De aquella manera adquirieron una ventaja substancial en su dieta, en su adaptación y en su reproducción. En todo ello aumentó la importancia del núcleo familiar en detrimento de los clanes paleolíticos.

Fuere como fuere, hace unos 14.400 años los cazadores recolectores en Jordania sabían elaborar pan cocido con harina y agua

Fuere como fuere, hace unos 14.400 años los cazadores recolectores en Jordania sabían elaborar pan cocido con harina y agua, algo que fue documentado en el número de noviembre de 2018 de Proceedings of the National Academy of Science (PNAS). Eso indica claramente que estos cazadores ya conocían los cereales y su valor nutritivo, algo previo a su futuro cultivo. Algunos autores creen que entre hace 13.000 a 11.700 años, y con la llegada de una etapa fría en el norte y seca en Oriente Próximo, aquellos cazadores recolectores de Oriente Próximo se vieron estimulados a pasar del Paleolítico al Neolítico. Pero esta suposición fue desargumentada en el Science de enero de 2010 ya que las dataciones de los yacimientos neolíticos no parecen sustentarla. Por ahora sabemos que hubo diferentes revoluciones neolíticas. Una de las más recientes se produjo en Sudamérica y la más antigua en Oriente Próximo.

La Revolución Neolítica americana vio un máximo ejemplo entre México y Perú durante el último milenio, es decir mientras los europeos pasábamos nuestra Edad Media. De todas formas el paso a agricultores en América fue paulatino y anterior a esos mil años. Por ejemplo existen pruebas de la domesticación del cacao hace unos 5.300 años (Nature Ecology & Evolution de octubre de 2018). Cabe también indicar que existen muchos cazadores recolectores actuales que cultivan plantas.

Una hierba de Tripsacum (grande) y un teosinte anual (pequeña). La especie hibridó para crear maíz  / Wikimedia – JerryFriedman

Independientemente de todo lo anterior, y durante el último milenio americano, un cultivo hegemónico fue el teocinte, el antepasado salvaje del maíz actual. A ello se sumó la domesticación de llamas y guanacos conjuntamente con la construcción de redes de canales para el riego. Con todo sufrieron sequías que pusieron a prueba muchas de esas culturas. Por ejemplo entre el siglo XII y XIV los mayas entraron en crisis. O la cultura de las líneas de Nazca también desapareció bajo la desertización de sus recursos.

En ello, y en el año 2.000 cuando las visité, observé que éstas dibujan ángulos que se correspondían a fallas conjugadas, es decir, puntos de infiltración y recarga de los acuíferos. Si esta cultura veía secarse sus paisajes fue normal que lanzaran mensajes a sus dioses con todo el complejo de líneas y dibujos que hoy en día observamos. Además los animales que vemos trazados se corresponden a ecosistemas no desérticos. Al menos así lo expuse en muchas conferencias como una hipótesis a contrastar. Años más tarde un reportaje del National Geographic ratificó lo expuesto.

La Revolución Neolítica asiática comenzó cerca de los 11.000 años con la domesticación del trigo, obejas, cabras y vacas entre otros

La Revolución Neolítica asiática comenzó cerca de los 11.000 años con la domesticación del trigo, obejas, cabras y vacas entre otros. La piedra pulida como azada para los campos, y los cuencos de cerámica para guardar y cocinar alimentos devinieron otras novedades muy importantes. Así fue, y con todas estas innovaciones tecnológicas, que el Neolítico se fue extendiendo hacia el este y hacia el oeste. Hacia el este llegó hasta China con la domesticación del mijo, el arroz y el cerdo hace unos 9.000 años, llegando hasta la India con las alubias, arroz y vacas, para alcanzar el Asia central con el añadido de yacks y caballos, e incluso hasta Nueva Guinea con el taro, la caña de azúcar y el cerdo.

Inicio de la agricultura en diferentes continentes. Fuente: J. Diamond, Guns, Germs, and Steel , Cap. 5 de 1997 / Wikimedia – Autor: Davius

Pero esta revolución también se extendió hacia el oeste por dos vías principales. Por un lado el Valle del Danubio alcanzando casi toda Europa entre los 9.000 y los 5.000 años con el trigo, obejas, cerdos, cabras y vacas, y por el otro a lo largo de toda la costa mediterránea europea y africana pasando por Egipto y Etiopía con la adquisición del mijo y el sorgo. Por ejemplo en la península ibérica el Neolítico se extendió significativamente hace unos 7.000 años mientras los cazadores y recolectores seguían migrando por Europa.

Iñigo Olalde, más colaboradores, en marzo de 2019 publicaron en Science que cerca de los 8.000 años hubo una gran entrada de ADN foráneo en la península ibérica procedente de cazadores-recolectores del centro de Europa, y que hace unos 7.000 ocurrió lo mismo con pueblos neolíticos oriundos de Anatolia. Añadía el trabajo anterior que poco después hubo otra gran migración de cazadores-recolectores del Mesolítico. Al final los agricultores sedentarios asimilaron genéticamente a la mayoría de cazadores nómadas. Cabe ahora ahondar en este proceso. Veamos pues el fin de la caza y la recolección.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: Los últimos cazadores y recolectores (entrega 38)

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1 Comentario

  1. Muito esclarecedor estas análises, considerações que nos permitem compreender o processo de mudanças do paleolítico nas diferentes populações e regiões dos continentes. A mudança tardia para o neolítico nas Américas justificada pela presença de megafauna posteriormente extinta e outros recursos de caça e coleta só limitados por evento climático como a seca e desertificação de áreas antes produtivas, já nas comunidades sedentárias. Muito fascinante.

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