Una cuarta parte de la población española elige productos ecológicos al menos una vez al mes / Foto: productos ecológicos

Consumo de productos ecológicos: algo más que pura alimentación

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Comemos entre 3 y 5 veces al día. Cuando lo hacemos, estamos tomando decisiones relacionadas con los nutrientes que ingerimos, pero también estamos actuando sobre el paisaje y el medio ambiente… El consumo de productos ecológicos gana terreno en los estantes de los supermercados, pero ¿consumimos por moda o por convicción?

Pues de lo uno y de lo otro. Eso es al menos lo que opina el profesor de la UAH, José Vicente de Lucio, experto en ecología.

El profesor de la UAH, José Vicente de Lucio, experto en ecología

El profesor de la UAH, José Vicente de Lucio, experto en ecología

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Fuente: UAH

Profesor, ¿qué es un producto ecológico?

Un producto ecológico es aquel que se ha producido sin fertilizantes ni biocidas sintéticos. Este es el criterio principal de la certificación oficial de agricultura ecológica. A partir de ahí el concepto de alimento ecológico es muy amplio.

Un producto ecológico es aquel que se ha producido sin fertilizantes ni biocidas sintéticos  

Podemos preguntarnos si es ecológico comer manzanas producidas a miles de kilómetros de distancia o aceite de palma que, aun estando certificado como de producción ecológica, cuesta la destrucción del bosque tropical en Indonesia.

El concepto de alimento ecológico tiene que evolucionar y abarca también otros aspectos del ciclo de vida del alimento, como el modo en que se produce y dónde se produce.

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Cada vez hay más interés por lo que comemos y cómo nos afecta…

Es cierto que estamos asistiendo a un interés social desbordante por la gastronomía y la calidad del alimento en sus facetas de salud y bienestar. Y, al mismo tiempo, aunque sea incoherente, compramos comida más homogénea y de peor calidad, basada en muy pocas especies y sujeta a las reglas del gran mercado global de especulación con los alimentos.

La consecuencia de esto es que el mundo produce, según la FAO, un 60% más de alimentos de los que necesitamos para la humanidad y al mismo tiempo el medio ambiente y la salud se ven afectados. Así, por ejemplo, en Europa se desperdicia el 30% de la comida, una gran parte de la producción agraria se destina a alimentación del ganado. Ingerimos más carne de la conveniente para nuestra salud, lo que supone un alto coste ambiental. Y surgen los desequilibrios: en el mundo hay 1 billón de personas que padecen de falta de alimentación y 1,5 billones de personas con obesidad…

Hay que pensar que la comida y la gastronomía, la cultura gastronómica, se basa en una necesidad biológica  

Hay que pensar que la comida y la gastronomía, la cultura gastronómica, se basa en una necesidad biológica: la necesidad del ser humano de transmitir conocimiento sobre lo que es bueno para comer. Es el dilema del omnívoro. Somos omnívoros, podemos comer de todo. La forma de comunicarnos lo que es bueno para comer y lo que es dañino es la cultura de la cocina y la comida.

La cultura gastronómica ha evolucionado vertiginosamente en el siglo de la industria alimentaria. Muchos conocimientos y costumbres saludables se han perdido, desembocando en modelos globalizados de alimentación. Una reacción a este lamentable declive es la aparición del ‘superchef’, alguien que es capaz de producir un alimento tan especial que te lleva al cielo del placer.

Una respuesta más sólida y probablemente más perdurable es la de la cultura gastronómica completa que se interesa por el alimento como centro de la vida, la salud y el medio ambiente. Para mí la cultura gastronómica completa es de temporada, de proximidad, sin daño al medio ambiente, sin residuos, sin derroche de recursos. En definitiva, la agroecología traspasa los muros de la nutrición y consiste en un modo de vivir y relacionarte con las otras personas y el medio ambiente.

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¿Por qué hay que comprar productos ecológicos?

Para tener la satisfacción de alimentarte sabiendo que se ha producido sin daño a la tierra, sin toxicidad, con pago justo al agricultor que lo produce. Ponemos en valor el producto local, de temporada, la variedad. También por salud.

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¿Consumimos productos ecológicos por moda?

Un 26% de la población compra productos ecológicos por moda y un 21% lo hace por salud  

Sin duda, una parte de la población (el 26% en un estudio del MAGRAMA en 2011) lo hace por moda, porque los productos ecológicos aparecen en un lugar destacado en los supermercados y se hacen atractivos; hay otro 21% que aduce objetivos de salud y otro grupo (53%) que lo hace por convicciones de la naturaleza de las que he comentado anteriormente. Una cuarta parte de la población española elige productos ecológicos al menos una vez al mes.

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Y en España, ¿qué tipo de productos se compran más?

Pues evidentemente de lo que hay más en el mercado. La mayoría hortofrutícola, que se distribuye mediante grupos de consumo o de forma directa, en puestos de agricultura ecológica en el mercado, o a través de sistemas online. A continuación, podemos citar huevos, lácteos y pollo. La carne apenas existe.

Yo animo a que probemos a adoptar una cultura de alimentación basada en producto local, de temporada y ecológico. España es un país ideal para la producción y consumo de agricultura ecológica y aunque lo cierto es que gran parte de esta producción, que es creciente, se exporta a Alemania, Gran Bretaña o Austria, cada vez hay más alternativas para los que queremos optar por una alimentación sostenible y saludable.

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