La satisfacción vital respecto a la capacidad económica del hogar

Imagen: UPF

Un estudio realizado por Jordi Gumà (UPF) y Bruno Arpino (Universidad de Florencia) analiza cómo la revolución de género afecta al bienestar individual de mujeres y hombres que conviven en pareja en el Estado. El objetivo de la investigación es analizar si la desigual participación en cuanto a la provisión de recursos económicos y la realización de tareas domésticas en el hogar se asocia con diferencias en los niveles de satisfacción vital.

 

UPF / Durante las últimas décadas, España ha experimentado cambios sociales acelerados en materia de igualdad de género, aunque partía de una situación más atrasada que la mayoría de países europeos, como consecuencia de la dictadura franquista. Este proceso se frena por la recesión económica iniciada en 2008, lo que subraya la importancia que tiene el contexto económico en la evolución de los niveles de desigualdad de género. En el ámbito académico se ha prestado poca atención sobre cómo esta revolución de género se asocia con factores relacionados con el bienestar individual.

Un estudio de Jordi Gumà, investigador del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales y miembro del Grupo de Investigación en Sociodemografía (DEMOSOC) de la UPF, junto con Bruno Arpino, investigador de la Universidad de Florencia (Italia), explora la asociación entre el nivel de satisfacción subjetivo con la vida y el grado de participación relativa de mujeres y hombres dentro del hogar con respecto a la provisión de recursos económicos y la realización de las tareas domésticas entre la población española adulta que convive en pareja.

Los investigadores llegan a la conclusión de que el nivel de satisfacción con la vida está marcado en gran parte por la capacidad económica del hogar

A raíz de su investigación, publicada en la Revista Internacional de Sociología, los investigadores (que han separado los análisis de la esfera pública y de la esfera privada para captar los efectos de manera diferenciada) llegan a la conclusión de que el nivel de satisfacción con la vida está marcado en gran parte por la capacidad económica del hogar: “Cuando no se declara tener dificultades económicas, parece que los comportamientos de género en el ámbito del hogar tienen una menor influencia sobre los niveles de satisfacción con la vida por parte de los individuos, sean mujeres u hombres, que en los hogares con problemas económicos”, afirman los investigadores.

Asimismo, los resultados ponen de manifiesto que habría una situación de tensión entre el contexto social y los valores heredados (con un desequilibrio entre los valores de género, mucho más igualitarios, y las prácticas finales observadas) que afectaría los niveles de bienestar individuales.

La metodología de la investigación analiza muestras españolas por la Encuesta Social Europea (ESS) de 2004 y 2010 conjuntamente, años en los que se introdujeron las preguntas sobre familia, trabajo y bienestar. Los diferentes análisis las han llevado a cabo de manera independiente según el sexo, para poder identificar posibles diferencias entre mujeres y hombres. La muestra se ha restringido a las personas que declararon convivir en pareja, con edades comprendidas dentro de la franja entre 25 a 59 años.

Los hogares que declaran tener dificultades económicas tienen un perfil de género mucho más cercano al tradicional

Los investigadores afirman que la contribución relativa a los ingresos del hogar y la realización de las tareas del hogar “tiene un efecto significativo sobre la satisfacción con la vida en el caso específico de las personas con dificultades económicas”. Este efecto muestra que los hogares que declaran tener dificultades económicas tienen un perfil de género mucho más cercano al tradicional. Sin embargo, han encontrado diferencias notables entre hombres y mujeres.

 

La situación global del hogar determina la satisfacción de las mujeres

En cuanto a las mujeres, los investigadores han determinado que “su satisfacción con la vida está definida, sobre todo, por la situación global del hogar, más allá de su situación particular en cuanto a su contribución relativa a los ingresos y al tiempo relativo dedicado a las tareas domésticas”. Así, es su posicionamiento dentro de la esfera privada el que marca las diferencias en los valores de satisfacción vital en cuanto a las mujeres en España.

Aquellos hogares con más poder económico tendrían una mayor capacidad de contratar servicios remunerados para realizar las tareas del hogar

Entre las mujeres que declaran no tener dificultades económicas (llegan a fin de mes de manera suficiente o cómoda), los autores observan una relación positiva entre sus niveles de satisfacción y el tiempo dedicado a las tareas del hogar: cuanto mayor es la su dedicación, mayor es su nivel de satisfacción. Este patrón es exactamente lo contrario en el caso de las mujeres que declaran tener dificultades económicas, entre las que cuanto mayor es su dedicación a las tareas del hogar, menor su satisfacción.

Según los investigadores, una explicación posible es que aquellos hogares con más poder económico tendrían una mayor capacidad de contratar servicios remunerados para realizar las tareas del hogar, por lo que, aunque estas mujeres dedican más tiempo a las tareas del hogar que las sus parejas, el número absoluto de horas destinadas puede ser menor que las que declaran tener dificultades económicas, y tampoco supone que haya paridad con el hombre. De hecho, si nos fijamos en la media de horas dedicadas a las tareas, este valor es significativamente inferior entre las mujeres con más poder económico.

 

La satisfacción de los hombres con la vida viene marcada por su situación individual

En el caso de los hombres, los autores han detectado diferencias significativas en su nivel de satisfacción en relación con su contribución relativa al presupuesto familiar. En el contexto de hogares con dificultades económicas, los hombres que declaran ser los que más contribuyen al total de los ingresos familiares muestran mayores niveles de satisfacción respecto a los que declaran contribuir menos que sus parejas.

Según los investigadores, “el hecho de ser el proveedor principal de recursos materiales dentro del hogar está asociado con los valores de satisfacción en el grupo de hombres en hogares con dificultades económicas, mientras que entre aquellos hombres que declaran no tener problemas económicos, el hecho de ser los máximos proveedores no parece dar un impulso extra a sus niveles de satisfacción”.

Los hombres que declaran ser los que más contribuyen al total de los ingresos familiares muestran mayores niveles de satisfacción respecto a los que declaran contribuir menos que sus parejas

Lo mismo ocurre en el caso de la participación en las tareas del hogar, en que únicamente han observado diferencias significativas de nuevo en los hombres con dificultades económicas, entre los que demuestran que dedicar menos tiempo que sus parejas a las tareas del hogar es una situación asociada a mayores niveles de satisfacción.

Consecuentemente, según los investigadores, al contrario que en el caso femenino, la satisfacción con la vida de los hombres españoles adultos viene determinada, en mayor medida, a partir de su situación individual, más allá de las características del conjunto del hogar. Esto apunta a que, en este grupo concreto de hombres, su posición dentro de la esfera pública sigue marcando su percepción sobre la satisfacción con la vida.

Este artículo se enmarca en el proyecto “Prevention is better than cure when ageing is behind the door: interplay between social determinants of health in Spain” (INTERSOC-HEALTH), del cual Jordi Gumà es investigador principal, financiado por los Fondos FEDER de la UE, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidad de España y la Agencia Estatal de Investigación.

Referencia bibliográfica:
Gumà, J., Arpino, B. “Satisfacción con la vida según la contribución a la esfera pública y privada en las parejas españolas adultas”. Revista Internacional de Sociología, vol. 79, núm 1 (2021).

DOI: https://doi.org/10.3989/ris.2021.79.1.19.045

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