La torrefacción ya está disponible

La última novedad en la bioenergía

.

torrefacción_editedLa torrefacción, que consiste en tostar lentamente el material de biomasa para mejorar su contenido energético, se ha presentado como uno de los elementos constituyentes de la solución para la implantación de la bioenergía a gran escala. Desde este sector industrial se asegura que la tecnología de torrefacción está disponible y funciona, pero su adopción no ha sido tan rápida como se esperaba. A principios del mes de mayo, un buen número de especialistas, investigadores y fabricantes se dieron cita en Bruselas para departir sobre los progresos y las perspectivas en lo referente a la torrefacción con ocasión del congreso de la Asociación Europea de la Biomasa (AEBIOM). 

En gran medida, la torrefacción es aún la recién llegada a este sector, pues surgió en torno a 2007 como el método para obtener el «combustible renovable sólido del futuro». Se ha presentado como una alternativa a la combustión de carbón pulverizado y también presenta buenas perspectivas para aplicaciones de calefacción a mediana escala. 

En el mencionado congreso de AEBIOM, Michael Wild, presidente del IBTC («Consejo internacional para la torrefacción de la biomasa»), incidió en que la torrefacción ha dejado de ser una tecnología para el futuro. Y señaló: «Puedo afirmar que hoy en día, en 2014, ya está disponible […] Podemos asegurar que la torrefacción, como tecnología, ya está disponible y funciona». Sin embargo, y pese a la creciente demanda en Europa de aplicaciones a pequeña escala de los productos de la torrefacción, los avances no se están produciendo a la velocidad esperada en este sector. 

El proceso de la torrefacción consiste en calentar material de biomasa, como madera, desechos y cultivos, a una temperatura de entre doscientos y trescientos grados centígrados en ausencia de oxígeno. Mediante este proceso de calentamiento lento, la biomasa se tuesta y libera compuestos volátiles, al tiempo que se descomponen las hemicelulosas que contiene. De esta manera, se obtiene un producto torrefactado y seco que es estable, quebradizo y más sencillo de triturar que el material de biomasa original, teniendo también menor propensión a la degradación biológica mientras se mantiene almacenado. 

Pero el proceso no está exento de complicaciones. Si bien el proceso de tostado y secado incrementa el contenido de energía/carbono, la densidad a granel del material torrefacto dificulta su transporte y almacenamiento desde el punto de vista económico. Como solución, se ha propuesto «densificar» el material y transformarlo en pastillas de energía. 

Esta «densificación» conlleva sus propias dificultades pues, según reconoció el propio Wild, «muchas empresas subestimaron la dificultad que entrañaría la densificación […] La obtención de las pastillas de energía no es tan complicada […] Lo que es más complejo es conseguir que el proceso sea realmente eficiente, con un consumo energético aceptable y un desgaste asumible de las herramientas empleadas». 

También existe margen de mejora en lo que respecta al almacenamiento al aire libre de los productos torrefactos. Berry Meuleman, de Vattenfall, señaló la importancia a este aspecto para su empresa y señaló, en relación a los productos de la torrefacción, lo siguiente: «Deseamos utilizar la misma logística que en nuestras centrales energéticas de carbón, lo que implica que debemos poder almacenarlos en el exterior, junto a nuestras pilas de carbón […] Por tanto, tienen que ser hidrofóbicos y su olor no debe plantear ningún problema». 

En el seno de este sector confían en poder solucionar por medios sencillos asuntos como estos que quedan pendientes. Dejando a un lado las dificultades de índole técnica, tanto Meuleman como Rob Voncken -de Topell Energy- apuntaron la necesidad de implantar estructuras de apoyo en los Estados miembros para que el proceso de la torrefacción pueda prosperar. 

El proyecto financiado con fondos europeos SECTOR («Production of Solid Sustainable Energy Carriers from Biomass by Means of TORrefaction») respalda los trabajos destinados a implantar en el mercado la torrefacción. El equipo responsable del mismo trabaja en el desarrollo de tecnologías que permitan la producción de vectores de bioenergía en estado sólido. Su objetivo último consiste en acortar el plazo de comercialización de la tecnología de torrefacción y favorecer su introducción en el mercado dentro de unas rigurosas condiciones límite relativas a la sostenibilidad.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí