La travesía del Granma

Fidel Castro / Flickr -Antonio Marín Segovia (AP Photo/Charles Tasnadi)

Tal día como hoy… 25 de octubre de 1956 se emprendía la travesía del Granma

 

El 25 de octubre de 1956, un sobrecargado yate de madera zarpaba de Santiago de la Peña, cerca de la desembocadura del río Tuxman y se encaminaba hacia mar abierto con rumbo a Cuba. Era el «Granma»; en él viajaban 82 revolucionarios decididos a derrocar la dictadura de Batista en Cuba. La sobrecarga era tal que el agua estaba a apenas un palmo del nivel de flotación.

 

CV / Tras salir de la cárcel, Fidel Castro recaló en México, donde se reunió con su hermano Raúl y con otros revolucionarios exiliados. Tras el fracaso del asalto al fuerte Moncada, Fidel se convenció de que para una nueva intentona era preciso recibir una cierta instrucción militar. Trabó contacto con Alberto Bayo, un hispano-cubano que había sido aviador de la II República Española durante la Guerra Civil (1936-39), y en el patio de su casa recibieron las primeras y últimas lecciones de instrucción militar antes de entrar en combate. También se les unió un joven médico argentino que había despertado a la conciencia revolucionaria tras asistir al derrocamiento, por parte de los EEUU, del gobierno democrático de Jacobo Arbenz en Guatemala.

El «Granma» –diminutivo en inglés de «abuelita»-, era un yate de madera, de 13,25m de eslora y 4,76 de manga, que se alquilaba para de viajes de placer en fines de semana

El «Granma» –diminutivo en inglés de «abuelita»-, era un yate de madera, de 13,25m de eslora y 4,76 de manga, que se alquilaba para de viajes de placer en fines de semana. Era propiedad de Schuylkill Products Company Inc y se alquilaba para cruceros de placer de fin de semana en mar abierto. Podía alcanzar una velocidad punta de 9 nudos. Había sido botado en 1946, carecía de mástil y funcionaba con motor de aceite. Reparó en él un tal Antonio del Conde, apodado «el cuate», un ciudadano mexicano al que Fidel había encargado hacerse con una embarcación que pudiera transportar a los revolucionarios hasta Cuba. Lo adquirió por 50.000 pesos mexicanos un mes y medio antes.

No era un secreto que en México se estaba organizando una expedición armada. De modo que se trataba de zarpar de incógnito y burlar la vigilancia del faro que estaba en la desembocadura del río. El Granma zarpó a primera hora de la madrugada. La oscuridad y la densa lluvia ayudaron a burlar el puesto de vigilancia de la armada mexicana. Ninguno de los guerrilleros estaba hecho a la mar, así que el viaje se convirtió en un auténtico calvario para los futuros guerrilleros, que se pasaron la mayor parte de la travesía entre mareos y vómitos.

La idea original era que, una vez desembarcado el personal militar, el Granma se dirigiera hacia la islas Caimán, pero embarrancó durante la maniobra de desembarco

Tras cinco días de navegación, llegaron a las costas de Cuba la madrugada del 29 de noviembre. Sabían por la radio que el gobierno cubano estaba al corriente de todo, y que un levantamiento en Santiago de Cuba había fracasado. Una vez avistado el faro de Cabo Cruz, se adentraron en el canal de Niquero. En un súbito vaivén, el vigía cayó al mar y se perdieron tres horas hasta que consiguieron rescatarlo. Finalmente tomaron tierra la madrugada del 2 de diciembre, en el manglar de Los Cayuelos, pero no sin problemas… La idea original era que, una vez desembarcado el personal militar, el Granma se dirigiera hacia la islas Caimán, pero embarrancó durante la maniobra de desembarco en el manglar de los Cayuelos, y se vieron obligados a abandonarlo allí, dejando una pista clarísima.

Con el levantamiento en Santiago fracasado y el gobierno de Batista al corriente de casi todas las peripecias del Granma, solo puede atribuirse a la extrema incompetencia del ejército y la marina de Batista que se no consiguiera interceptarlos. Aun así, las cosas no pintaban nada bien. Una vez anduvieron un par de kilómetros tierra adentro, Fidel Castro dividió la fuerza guerrillera en cuatro columnas, cada una con su respectivo comandante: el propio Fidel, Raúl Castro, Ernesto «Ché» Guevara y Camilo Cienfuegos.

Tres años después, el 1 de enero de 1959, entraban en la Habana. La Revolución había triunfado.

El yate «Granma» se exhibe actualmente en el Memorial Granma del Museo de la Revolución, en La Habana.

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