La utilidad educativa de los deberes para casa

“La clave está en que las tareas para casa se incorporen en la dinámica del aula de forma habitual, como un elemento más”

Los deberes para casa sí influyen en el rendimiento de los estudiantes

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UAM / Pocos temas de la práctica educativa afectan tan directamente a los estudiantes y sus familias como las tareas que asigna el docente para realizar fuera del horario lectivo. Realizadas dentro o fuera del centro escolar, las tareas para casa suponen un esfuerzo extra para los estudiantes, pero también significan una dedicación añadida para los padres y el origen de no pocos conflictos en el hogar.

Imagen: UAM

A pesar de todo, la mayoría de profesores, familias y estudiantes continúan convencidos de que las tareas para casa son un valioso instrumento educativo. Una investigación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) corrobora este hecho, aunque añade que no cualquier tarea vale.

La investigación —publicada en la Revista de Psicodidáctica de la Universidad del País Vasco— demuestra que encargar deberes para casa mejora el rendimiento de los estudiantes si son revisados y corregidos en el aula, y si hay una asignación diferenciada para los estudiantes de menores desempeños. Sin embargo, no parece haber relación entre el rendimiento y la frecuencia, el tiempo dedicado o la tipología de las tareas para casa.

Estos resultados se fundamentan en una muestra de 5.603 niños y niñas de tercer curso de Educación Primaria, que estudian en 248 aulas de 98 escuelas situadas en nueve países de Iberoamérica: Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Panamá, Perú y Venezuela. Los datos fueron recogidos a través de cuestionarios dirigidos a docentes, estudiantes y familias, junto con pruebas de rendimiento previo y final de Lengua y Matemáticas.

Para obtener los resultados, los autores —F. Javier Murillo y Cynthia Martínez-Garrido, de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la UAM— utilizaron como estrategia de análisis una metodología de modelos multinivel de tres niveles de análisis (estudiante, aula y escuela) bajo un planteamiento de Valor Añadido.

De este modo los resultados reflejan la influencia real de las variables relativas a las tareas para casa, dado que se controlaron los aportes de variables como el rendimiento previo, la situación socio-económica y cultural de las familias y el sexo de los estudiantes.

Los autores destacan que “las tareas para casa constituyen una útil herramienta para incrementar las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes. El solicitar tareas para casa supone incrementar el aprendizaje del estudiante. Además, es un excelente mecanismo para potenciar la colaboración entre la familia y la escuela, y construir entre ambas una cultura educativa común. Pese a ello, el estudio muestra que aún el 25,2% de los docentes decide no ponerlas.”

El estudio además constata que el rendimiento académico se ve positivamente influenciado si los docentes revisan que sus estudiantes hayan hecho las tareas para casa, si éstas son corregidas, y si se asigna trabajo diferenciado en función del nivel de rendimiento de cada estudiante. Asimismo, la frecuencia con que los docentes encargan trabajo extra para hacer en casa a los estudiantes de bajo rendimiento está asociada al logro para la asignatura de Lengua.

“La clave para que las tareas para casa tengan efectos positivos sobre el rendimiento está en cómo éstas se utilizan en el aula”, señalan los autores. “Como muestra nuestra investigación —agregan— las tareas para casa inciden en el aprendizaje de los estudiantes si se verifica su realización y, especialmente, si son corregidas y se da la información sobre el resultado, los aciertos obtenidos y los errores a mejorar por los estudiantes. Es decir, la clave está en que las tareas para casa se incorporen en la dinámica del aula de forma habitual, como un elemento más.”

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