«La vampira del Raval»

Enriqueta Martí Ripollés / Wikimedia

Tal día como hoy… 12 de mayo de 1913 fallecía Enriqueta Martí, «La vampira del Raval»

 

El 12 de mayo de 1913 fallecía en la cárcel Reina Amalia de Barcelona Enriqueta Martí, «La vampira del Raval». No se sabe si linchada por sus compañeras de cárcel o de cáncer de útero. Se la ha tenido por proxeneta infantil, asesina en serie, secuestradora y prostituta de lujo… Con certeza, solo se ha podido probar un secuestro ¿Pero cuántos indicios hacen falta para convertirse en prueba?

 

CV / El caso de Enriqueta Martí es de aquellos en que, además de su extrema escabrosidad, resulta imposible trazar una línea demarcatoria entre la leyenda urbana y la verdad empírica.

En el caso de Enriqueta Martí resulta imposible trazar una línea demarcatoria entre la leyenda urbana y la verdad empírica

Si hacemos caso a la vox populi del momento, avalada por las relativamente torpes pesquisas policiales de la época, y las contradicciones en que incurrió en sus declaraciones a la policía, se trataría ciertamente de una criminal en serie abominable que ostentaría el apodo de «vampira» con todo merecimiento.

Si queremos creer a algunos cronistas más recientes que han investigado el caso, nos las tendríamos con una pobre infeliz mentalmente transtornada por la temprana pérdida de su hijo, cuyo único crimen probado sería un secuestro felizmente resuelto, a la cual la policía y el imaginario popular le habrían cargado desapariciones no resueltas. Claro que lo no-probado no lo fue al final por falta de juicio, y que, en cualquier caso, lo del hijo perdido que la habría enloquecido entra en contradicción con el informe forense practicado en la época, categóricamente concluyente al afirmar que nunca había parido hijo alguno.

Empezó a ejercer de niñera en Barcelona desde muy joven, actividad que compaginó con el ejercicio de la prostitución

Hasta donde se sabe, la tal Enriqueta Martí había nacido en Sant Feliu de Llobregat –población próxima a Barcelona- el 2 de febrero de 1868. Empezó a ejercer de niñera en Barcelona desde muy joven, actividad que compaginó con el ejercicio de la prostitución en la zona portuaria y en burdeles de la ciudad, ampliando el negocio convirtiéndose en proxeneta proveedora de niños a pedófilos de clase alta.

Ejercía también de curandera, vendiendo pócimas contra la tuberculosis y brebajes afrodisíacos y de todo tipo. Consta que en 1895 contrajo matrimonio con un pintor, Juan Pujaló, sin que por ello abandonara en modo alguno sus anteriores actividades. Se separaron al poco tiempo, tras una breve y tormentosa relación.

Enriqueta mantenía una extraña doble vida. De día mendigaba y vendía sus pócimas por las calles y en los portales de las iglesias de Barcelona; de noche se la veía frecuentar lujosamente vestida los ambientes más selectos de la ciudad, muy especialmente el Casino de la Arrabassada, en aquellos tiempos el lugar fashion de la burguesía.

En 1909 fue detenida por regentar un burdel donde se ofrecían servicios sexuales de niños entre 3 y 14 años. Junto a ella se detuvo también a un joven de clase alta

En 1909 fue detenida por regentar un burdel donde se ofrecían servicios sexuales de niños entre 3 y 14 años. Junto a ella se detuvo también a un joven de clase alta. Y esta fue probablemente su suerte, porque la policía echó tierra de por medio, acaso al vislumbrar las dimensiones del escándalo que estallaría de perseverar en tan turbio asunto.

La ira y la alarma popular saltaron el 27 de febrero de 1912, cuando la policía irrumpió en su piso, un entresuelo en el número 29 de la calle Poniente, encontrando en él a la niña Teresa Guitart Congost, desparecida dos semanas antes, y a otra misteriosa niña que decía llamarse Angelita, supuesta hija de Enriqueta. Una vecina había visto a dos niñas asomarse a la ventana del patio interior y, extrañada al no tener noticia de niños allí, puso sobre aviso a la policía.

Teresa explicó su secuestro y las penalidades sufridas. La vecina recordaba también haber visto fugazmente a un niño, del que no quedaba ni rastro. Angelita dijo que este niño era Pepito, y que había visto, escondida y fingiéndose luego dormida, cómo Enriqueta lo mataba en la mesa de la cocina. Y aquí empezó el recuento de víctimas.

Interrogado el exmarido de Enriqueta, negó que hubieran tenido hijo alguno, lo cual fue corroborado por un examen médico forense

Angelita decía ser hija de Enriqueta y que su padre se llamaba Juan, aunque nunca lo había conocido. Interrogado el exmarido de Enriqueta, negó que hubieran tenido hijo alguno, lo cual fue corroborado por un examen médico forense. Al registrar el piso, se encontró un saco de ropas de niño con restos de sangre y huesos infantiles.

Resultó además que Enriqueta había ido alquilando varios pisos –probablemente para citas con pedófilos- con el apellido de su marido. Registrados estos pisos, se encontraron falsas paredes con todo tipo de restos humanos de menores, incluso en jarrones y en botes. Enriqueta confesó que era curandera y que utilizaba niños como materia prima para elaborar sus remedios.

Una mujer la reconoció como la secuestradora de su hija de meses, seis años antes. También se encontró una lista con nombres de personalidades importantes de Barcelona, que fue convenientemente distraída. Enriqueta no delató jamás a ninguno…

Nunca fue juzgada, falleció un año y tres meses después de haber sido detenida, con su proceso aún en fase de instrucción, acumulando horrores que desataron la ira popular

Nunca fue juzgada, falleció un año y tres meses después de haber sido detenida, con su proceso aún en fase de instrucción, acumulando horrores que desataron la ira popular. La versión oficial fue muerte por cáncer de útero; la oficiosa, linchamiento en un patio de la cárcel.

Lo cierto, se mire como se mire, es que con su muerte se evitó un juicio en el que hubieran podido salir nombres y apellidos poderosos. Nunca sabremos, pues, si en el más que probable caso de linchamiento, se debió a justicia popular o a impulso soberano. La vampira del Raval se llevó sus secretos con ella al ultramundo.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí