Las ardillas son clave para entender el cambio climático

Las ardillas habitan desde las selvas ecuatoriales más profundas hasta las tundras más frías y áridas / UAH

Juan López Cantalapiedra, investigador posdoctoral en la Universidad de Alcalá, acaba de publicar los resultados de una investigación que ha investigado a las ardillas como una de las especies que más nos puede enseñar lo que provoca el cambio climático en todas las especies. 

 

Fuente: Universidad de Alcalá

Las ardillas pertenecen a un grupo muy diverso, ¿Qué hace especial a estos animales? ¿Por qué elegisteis a este tipo de animales para el estudio?

Cuando se plantean preguntas a gran escala, por ejemplo, si la tolerancia a diversos climas tiene un impacto sobre la evolución de un grupo, el objeto de estudio debe ser un grupo que habite en multitud de sitios y diversos regímenes climáticos. Las ardillas son ideales en este aspecto, ya que habitan desde las selvas ecuatoriales más profundas hasta las tundras más frías y áridas. Además, se las encuentra en todos los continentes menos en la Antártida, y tienen multitud de ecologías diferentes, desde las que habitan madrigueras subterráneas hasta las que pueden desplazarse planeando a través del dosel tropical, como las ardillas voladoras.

Explícanos en qué ha consistido la investigación en la que habéis participado, ¿Cómo habéis realizado el proceso de investigación?  ¿Cuál ha sido el papel de la Universidad de Alcalá dentro del estudio?

El estudio entraña tres grandes fases. La primera es la recogida de datos para 225 especies de ardillas, incluyendo el clima o climas presentes donde habitan, si están presentes en zonas montañosas, qué regiones geográficas han colonizado, así como su forma de moverse (si son terrestres, arborícolas o si planean). La segunda fase consiste en reconstruir las relaciones de parentesco entre todas estas especies, es decir, reconstruir su árbol evolutivo o filogenia. Esto se consigue con una cantidad inmensa de datos genéticos, que nos permiten estimar la proximidad de las especies en este ‘árbol genealógico’ evolutivo y cuándo se separaron los diferentes linajes en el pasado. Estas edades de separación van a ser cruciales en el tercer paso, que es determinar si linajes con determinadas ecologías o adaptaciones climáticas se diversifican (se bifurcan) más rápido que otros. Es en esta tercera fase, la más analítica, donde hemos participado desde la Universidad de Alcalá.

Juan López Cantalapiedra

Por último, quiero destacar que ha sido un privilegio trabajar con Iris Menéndez, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid que lidera el trabajo, que tiene una formación multidisciplinar que le ha permitido concebir y desarrollar un esfuerzo impresionante, lidiando con la recogida de un océano de datos, con la construcción de la filogenia y con la coordinación de los diferentes equipos que hemos contribuido.

¿Dónde reside la importancia de este estudio? ¿Por qué las ardillas son clave para entender el cambio climático? 

La importancia del estudio radica, fundamentalmente, en dos puntos. Primero, como parte del proceso, hemos construido un árbol evolutivo de las ardillas actualizado y muy completo que va a servir a otros investigadores para ampliar nuestro conocimiento sobre este grupo zoológico, incluida la optimización de estrategias de conservación basadas en singularidad evolutiva (especies que son las últimas representantes de sus linajes y, que si se extinguieran, perderíamos el linaje entero).

En segundo lugar, al analizar varias características (habitar en montañas, tolerancia climática, distribución geográfica) como posibles causas que pueden afectar a la multiplicación de las especies, hemos podido ver que la más importante es la tolerancia climática y desentrañar que ésta a su vez ‘contamina’ la señal cuando se mira a las otras características. Por ejemplo, hubo un evento de diversificación muy importante en Norteamérica que tuvo lugar hace en torno a los 15 millones de años atrás, cuya señal recogemos cuando vemos tasas altas de diversificación en los linajes de hábitos terrestres norteamericanas y también a los asociados a montañas. Al analizar todos estos factores a la vez, somos capaces de identificar un solo evento como el causante de todos esos patrones.

¿Estáis desarrollando otros proyectos relacionados con este que acabáis de publicar? ¿Otras investigaciones diferentes que estéis preparando?

El trabajo que estamos haciendo en la Universidad de Alcalá, en el marco del proyecto de investigación que coordino, también consiste en identificar factores que determinan que unos grupos diversifiquen más que otros. Nuestro trabajo se centra en grupos de grandes herbívoros terrestres (rinocerontes, elefantes, antílopes, y sus linajes primos hermanos), pero centrándonos en su registro fósil, que aporta un detalle mayor de los procesos del pasado. De esta forma, podemos preguntarnos si factores como el clima o la competencia entre diferentes especies fueron factores determinantes o no en promover la diversificación de grupos o su extinción.

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