Congreso de la Federación Europea de Sociedades de Neurociencia (FENS)

El azar en el movimiento de las neuronas primitivas explica parte de nuestras diferencias

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SINC / “Hasta ahora sabíamos que las diferencias entre los individuos son debidas a los genes y al ambiente pero ahora hemos descubierto que también dependen del azar”, explica a SINC Oscar Marín, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante. En su ponencia titulada ‘New vistas for neuronal migration‘, Marín ha explicado los resultados de su último trabajo, que se publicarán próximamente.

El azar influye en el desarrollo del cerebro. Imagen: hada del lago

Durante el desarrollo embrionario, la corteza cerebral se forma a partir de unas neuronas primitivas, llamadas células de Cajal-Retzius, que migran desde las zonas más internas del encéfalo hasta la superficie.

Marín ha descubierto que, durante esta migración, el movimiento de las neuronas es aleatorio. “No siguen un camino marcado, simplemente, se repelen unas a otras, como canicas que chocan y entonces se separan”, explica el neurocientífico.

Las células de la corteza cerebral se distribuyen en capas horizontales y columnas verticales y esta organización es fundamental para que las poblaciones de neuronas especializadas en procesar información de un determinado sentido, como la vista, funcionen correctamente.

Hasta hace poco se creía que la distribución de las neuronas en la corteza cerebral estaba determinada exclusivamente por la expresión de ciertos genes. “Ahora hemos demostrado por primera vez que el azar interviene en el desarrollo del cerebro”, señala Marín.

“Lo sorprendente es que, aunque las células migren de manera azarosa, las estructuras cerebrales finales son similares en todos los individuos, pero no idénticas –explica Marín en su ponencia–. El sistema se conforma de una manera robusta, dejando cierto margen para que se creen diferencias entre el funcionamiento de cada cerebro”.

Puesto que estas neuronas corticales son las que definirán las funciones la corteza cerebral (visual, motora, etc.), “es muy probable que la variabilidad que emerge durante el desarrollo tenga mucho que ver con las diferencias entre unas personas y otras”, concluye Marín.

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