Nueva encuesta mundial de educación PISA de la OCDE

Colaborar en las aulas, un recorrido desigual y poco arraigado

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En el mundo cada vez más interconectado de la actualidad, a menudo se requiere que las personas colaboren para alcanzar sus objetivos. Pero los estudiantes aún aprenden individualmente, según se desprende de la primera evaluación sobre las habilidades colaborativas para la resolución de problemas del informe PISA presentado esta mañana.

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Cada tres años, PISA mide la capacidad de los estudiantes para aplicar sus conocimientos en tres materias básicas, ciencias, lectura y matemáticas. Estas competencias, sin embargo, no son suficientes para prosperar en la vida. Por lo tanto, por primera vez a nivel internacional, PISA ha medido la capacidad de los estudiantes para resolver problemas de forma colaborativa en 52 sistemas educativos de todo el mundo. Este nuevo informe se ha elaborado con los resultados de los exámenes que cumplimentaron los estudiantes en 2015. Unos 125,000 jóvenes de 15 años participaron en la prueba.

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¿Quiénes colaboran más y mejor?
Los estudiantes que tienen habilidades de lectura o matemáticas más sólidos tienden a ser mejores en la solución colaborativa de problemas

Los estudiantes que tienen habilidades de lectura o matemáticas más sólidos tienden a ser mejores en la solución colaborativa de problemas porque la gestión e interpretación de la información y la capacidad de razonar son necesarias para resolver problemas. Los países con mejor desempeño en PISA, como Japón, Corea y Singapur en Asia, Estonia y Finlandia en Europa, y Canadá en América del Norte, también son los primeros en la prueba colaborativa de resolución de problemas. Sin embargo, los estudiantes de las cuatro provincias chinas que participaron en PISA (Beijing, Shanghai, Jiangsu y Guangdong) obtuvieron resultados inferiores en comparación con sus resultados en matemáticas y ciencias.

Otro de los resultados de este estudio es que a las niñas les va mejor que a los niños en todos los países y economías que realizaron el examen. Como media, en todos los países de la OCDE, las niñas tienen 1,6 veces más probabilidades que los niños de tener un desempeño superior en la resolución de problemas en colaboración, mientras que los niños tienen 1,6 veces más probabilidades que las niñas de tener un bajo rendimiento. Esto contrasta con los hallazgos de la prueba individual de resolución de problemas de 2012 que encontró que los niños se desempeñaron mejor que las niñas.

La prueba no reveló diferencias significativas en el rendimiento de los estudiantes aventajados o en desventaja, ni entre estudiantes inmigrantes y no inmigrantes. Pero la exposición a la diversidad en el aula tiende a asociarse con mejores habilidades de colaboración. Por ejemplo, en algunos países, los estudiantes sin antecedentes de inmigración obtienen mejores resultados en los aspectos específicos de colaboración de la prueba cuando asisten a escuelas con una mayor proporción de estudiantes inmigrantes.

Los estudiantes que asisten a clases de educación física o practican deportes así como la diversidad en las aulas favorecen la colaboración

Los estudiantes que asisten a clases de educación física o practican deportes generalmente tienen una actitud más positiva hacia la colaboración. Sin embargo, los estudiantes que juegan con videojuegos fuera de la escuela tienen una puntuación ligeramente más baja en la resolución de problemas colaborativos que los estudiantes que no lo hacen, en el promedio de todos los países de la OCDE. Por otro lado, los estudiantes que acceden a Internet o redes sociales fuera de la escuela obtienen una puntuación ligeramente superior a la de otros estudiantes.

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La colaboración también puede estar llena de dificultades

En lugar de dividir las tareas de manera efectiva, un miembro del equipo puede reproducir el trabajo de otra persona. La tensión interpersonal y la mala comunicación también pueden impedir que el equipo alcance su máximo potencial. Trabajar con otros es una habilidad que puede no ser natural para todos, pero puede desarrollarse con tiempo y práctica.

Una de las conclusiones es que fomentar relaciones positivas en la escuela puede beneficiar las habilidades colaborativas de resolución de problemas de los estudiantes, especialmente cuando se trata de involucrarlos directamente. Las escuelas podrían organizar más actividades sociales para alentar este estímulo, así como proporcionar capacitación docente sobre el manejo del aula y abordar el acoso escolar, según este estudio.

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