Los resultados del estudio muestran que tanto los genes como el medio ambiente modifican diferentes patrones de la conectividad de la amígdala en estado de reposo cerebral / Créditos imagen: Flickr / Cristina Góngora

La depresión tiene dos caras, una genética y otra ambiental

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Hallazgos recientes indican que alteraciones en la conectividad de la amígdala en estado de reposo cerebral, medidas por resonancia magnética funcional fMRI (técnica de imagen que mide la actividad del cerebro según el consumo de oxígeno),  juegan un papel importante en la etiología de la depresión.

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UPF / La contribución relativa de factores genéticos y ambientales a la enfermedad está todavía en estudio. Por técnicas de neuroimagen se ha puesto de manifiesto que hay patrones matemáticos del estado de reposo de esta área cerebral cuya alteración puede discriminar entre un cerebro enfermo y un cerebro sano.

La investigación publicada en la revista Human Brain mapping que ha sido codirigida por Gustavo Deco, investigador ICREA del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) y director del Centro de Cognición y Cerebro junto con Lourdes Fañanás, investigadora de la Universidad de Barcelona (UB), ha estudiado la influencia de los genes y el medio ambiente en la conectividad en estado de reposo de la amígdala, medida por fMRI, en relación con el riesgo de padecer depresión.

Hay patrones matemáticos del estado de reposo de esta área cerebral cuya alteración puede discriminar entre un cerebro enfermo y un cerebro sano

Los gemelos monozigóticos provienen de un solo óvulo que después de ser fecundado se divide en dos partes iguales y tienen secuencias de ADN casi idénticas, por lo que el trabajo se ha centrado en el estudio de las diferencias y similitudes en una muestra de individuos gemelos para identificar las influencias familiares y ambientales de la enfermedad.

El equipo de investigadores analizó los patrones de conectividad de la amígdala por resonancia magnética funcional de alta resolución de una muestra de 48 personas gemelas (24 parejas monozigóticas). Se recogió información sobre la presencia/ausencia de diagnóstico de depresión en las historias clínicas, y la muestra quedó constituida por seis parejas de gemelos concordantes, ocho no concordantes y diez de sanos, que actuaron como controles.

Los investigadores elaboraron un marco teórico gráfico para construir redes cerebrales empleando dos aproximaciones metodológicas diferentes y los resultados indicaron que el riesgo de desarrollar depresión se incrementa por factores ambientales que alteran la conectividad de la amígdala, lo que no quita que los factores genéticos siguen teniendo una importante contribución al riesgo de depresión.

En definitiva, con respecto al riesgo de padecer depresión, los resultados del estudio muestran que tanto los genes como el medio ambiente modifican diferentes patrones de la conectividad de la amígdala en estado de reposo cerebral.

Este estudio ha sido liderado por Gustavo Deco y Lourdes Fañanás, investigadora de la Unidad de Antropología del Departamento de Biología Animal de la Facultad de Biología de la UB, y ha contado con la colaboración de investigadores del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red de Salud Mental (CIBERSAM) de Madrid, del IDIBAPS y del Centro de Diagnóstico por Imagen del Hospital Clínico de Barcelona, ​​del Centro de Investigación en Red en Bioingeniería, Biomedicina y Nanomedicina (CIBER-BBN) de Zaragoza y del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad de Jena (Alemania).

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Trabajo de referencia:

Aldo Córdova-Palomera, Cristian Tornador, Carles Falcón, Nuria Bargalló, Igor Nenadic, Gustavo Deco i Lourdes Fañanás (2015), “Altered Amygdalar Resting-State Connectivity in Depression is Explained by Both Genes and Environment”, Human Brain Mapping , 36:3671-3776.

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