Los resultados pueden explicar cómo los seres humanos intercambian la felicidad inmediata para un bienestar más diferido en el tiempo

Las personas eligen hacer una actividad más o menos placentera en función de su estado de ánimo

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La mayoría de las teorías de la motivación existentes han puesto de relieve que los comportamientos humanos están guiados por el principio hedonista, según el cual la elección que hacen las personas a la hora de realizar las actividades diarias tiene como objetivo minimizar los estados afectivos negativos y maximizar los positivos.

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UPF / Pero el principio hedonista no deja claro cómo esta elección se concilia con el hecho de que las personas participan habitualmente en actividades que, a pesar de ser necesarias, no proporcionan placer, como por ejemplo las tareas del hogar.

El estudio ha demostrado que las personas son más propensas a realizar actividades agradables para animarse cuando se sienten mal

El estudio ha demostrado que las personas son más propensas a realizar actividades agradables para animarse cuando se sienten mal

Un artículo publicado el pasado mes de agosto en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), y realizado por un grupo de investigadores pertenecientes a diversas instituciones europeas y norteamericanas de prestigio, entre los cuales Jordi Quoidbach, investigador Beatriu de Pinós del Departamento de Economía y Empresa de la UPF, ha encontrado la respuesta.

El estudio ha demostrado que las personas son más propensas a realizar actividades agradables para animarse (por ejemplo, practicar deporte o estar con los amigos) cuando se sienten mal, y por el contrario, en actividades menos placenteras o aburridas, pero necesarias (por ejemplo, tareas domésticas, desplazarse o trabajar) cuando se sienten bien, en lo que los autores han denominado “principio de flexibilidad hedónica”.

Estos resultados aclaran cómo las emociones determinan el comportamiento y pueden explicar cómo los seres humanos intercambian la felicidad inmediata para un bienestar más diferido en el tiempo, es decir, como superan la atracción de ganancias en la felicidad a corto plazo para maximizar el bienestar a largo plazo, en aspectos como el sueño regular, el empleo estable, o un entorno personal organizado.

Según opina el profesor de la UPF Jordi Quoidbach, uno de los autores del estudio, “nuestro buen humor y las emociones positivas pueden ser vistas como un recurso: cuando no tenemos suficiente, hay que llenar el depósito, pero cuando ya tenemos bastante, las podemos utilizar para hacer otras cosas, aunque no sean tan placenteras”.

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Un estudio basado en la monitorización de 28.000 personas a través del móvil

El trabajo, en el que han tomado parte investigadores del Boston Children’s Hospital de la Harvard Medical School, el MIT, la Universidad de Stanford (todas ellas instituciones de los EUA) y de la Universidad Pompeu Fabra, el Imperial College London y la Universidad de Namur (Bélgica), monitorizó en tiempo real las actividades y estados de ánimo de más de 28.000 personas, durante un promedio de 27 días, a través de una aplicación multiplataforma de teléfono inteligente.

Las emociones positivas permiten realizar actividades menos placenteras o aburridas, pero necesarias  

Los participantes en este seguimiento, que fue coordinado por Maxime Taquet (Laboratorio de Radiologia Computacional del Boston Children’s Hospital), junto con Jordi Quoidbach (UPF), contestaron cuestionarios en diferentes momentos aleatorios durante el día, y se les pidió que evaluaran su estado de ánimo en un momento concreto (escala de 0, muy  infeliz, a 100, muy feliz) e informaran sobre las actividades que estaban haciendo.

El cuestionario se centró en un abanico de 25 opciones de actividades que se pueden llevar a cabo a lo largo del día (desde practicar deporte, consumir cultura, ver la televisión, hacer las tareas del hogar, escuchar música, cocinar, ir de compras, dormir, hacer desplazamientos, etc.) y que no se excluían mutuamente.

Por sorpresa, los investigadores encontraron que los participantes en el estudio eligieron actividades placenteras cuando se sentían desanimados o de mal humor, pero se decantaron por actividades desagradables o menos placenteras cuando se sentían optimistas.

Los resultados de los análisis revelaron que los estados de ánimo dan forma a las decisiones cotidianas que toman las personas acerca de cuáles serán las actividades que harán durante las siguientes horas, y a la vez, que estas actividades influyen en cómo se sienten.

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Una herramienta que predice nuestras actividades a partir del estado anímico
Han elaborado una web que incluye una calculadora en línea, basada en el artículo publicado en el revista PNAS  

Los autores opinan que se necesita una investigación más extensa para comprender el potencial de las tecnologías basadas en teléfonos inteligentes para comprender los misterios que rodean el comportamiento humano y los factores psicosociales que influyen en la toma de decisiones.

Para tal fin, y para ayudar a las personas a ser conscientes del principio de flexibilidad hedónica, el doctor Taquet ha elaborado una web que incluye una calculadora en línea, basada en el artículo publicado en el revista PNAS.

Se trata de una herramienta que predice lo que los usuarios son propensos a hacer, a partir de un cálculo de la probabilidad de participar en diferentes actividades en función de su estado anímico.

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Artículo de referencia:

Maxime Taquet, Jordi Quoidbach, Yves-Alexandre de Montjoyec, Martin Desseilles i James J. Gross (2016). “Hedonism and the choice of everyday activities” Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS); doi: 10.1073/pnas.1519998113

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