Las primeras herramientas, ¿antes o después de la encefalización?

Wikimedia /José-Manuel Benito Álvarez (España) —> Locutus Borg

El primer humano en marchar derecho, ¿quién y cuándo? (entrega 9)

Jorge Wagensberg decía que pertenece al club Homo quien tenga la capacidad de concebir una herramienta capaz de intervenir en la fabricación de otra herramienta. En nuestro caso resulta fácil gracias a las manos que poseemos pero a nuestros ancestros, ¿la cosa les fue fácil o difícil?

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Para asir objetos y obtener uno de nuevo con un mínimo de diseño hace falta un pulgar con precisión. En el caso de bonobos y chimpancés, y con un pulgar nada preciso, hay constancia de la fabricación de palos, palitos y hasta piedras para cascar nueces, todo ello muy rudimentario. Pero la fabricación de piedras cortantes exige otra destreza que no parece formar parte de nuestros parientes antropomorfos.

Hay muchos especialistas que debaten al respecto aunque un experto es aquel que lo sabe todo sobre casi nada, pero que no sabe casi nada sobre el resto de las cosas. Por eso debemos abrir el cerco de este asunto a otros científicos y preguntarnos lo siguiente, ¿quienes fueron los primeros parientes nuestros en fabricar líticos cortantes?

El pulgar de los bípedos arborícolas fue corto y sin precisión, por lo que muchos expertos creen que estos simios a lo sumo sólo produjeron objetos como los actuales bonobos y chimpancés. Por tanto quién tuviera un pulgar largo y preciso pudo comenzar a fabricar líticos con cierta precisión. Y por cierto, este no fue Homo. Aunque cabe preguntarse también, ¿qué fue primero, el pulgar largo y preciso o la necesidad de fabricar herramientas?

Talla directa con percutor blando (reconstrucción hipotética). / Wikimedia – José-Manuel Benito Álvarez -> Locutus Borg

En agosto de 2010 se publicó en Nature una evidencia de cortes sobre huesos africanos de más de 3,3 millones de años, algo que se corroboró en febrero de 2011 en Science. Más tarde, en mayo de 2015, Sonia Harmand y otros autores publicaron en Nature el hallazgo de 149 artefactos líticos en el yacimiento africano Lomekwi 3 en Kenia. Éstos eran nódulos pétreos manipulados para corte, simples cantos astillados por un extremo. En resumidas cuentas, algún simio ya era capaz de fabricar piedras cortantes para obtener carne de cadáveres hace más de 3,3 millones de años. Pero, ¿quién tenía un pulgar largo por aquel entonces?

Podemos conjeturar que la adaptación del pulgar largo fue probablemente previo a las primeras evidencias de líticos cortantes

En febrero de 2005 Alba, Moyà y Köhler publicaron un artículo en el American Science con una propuesta muy tentadora. Analizando las falanges de Australopithecus afarensis vieron que la proporción entre pulgar y el resto de dedos se correspondía bastante a la mano moderna de Homo, es decir, que el afarensis de 4 a 3 millones quizás tuvo la capacidad de poder fabricar piedras cortantes. Si lo hizo o no resulta mera suposición, pero lo que podemos conjeturar es que la adaptación del pulgar largo fue probablemente previo a las primeras evidencias de líticos cortantes. En fin, que primero fue el pulgar largo y después el cuchillo. No obstante cabe recordar que las falanges de afarensis eran arqueadas, y muy probablemente, adaptadas para hábitos arborícolas eventuales.

Añadamos que en septiembre de 2006 Nature publicó un artículo sobre afarensis muy revelador. En él se detallaba que su tronco tenía peculiaridades arborícolas mientras que cadera y piernas ostentaban un bipedismo marchador. Es decir, de nuevo la evolución en mosaico. Es decir, primero la biología modificó las extremidades inferiores en afarensis y luego otras especies evolucionaron hacia el tronco tipo Homo. La evolución es una gran chapucera y trabaja con lo que le llega.

Reconstrucción facial de A. afarensis./ Wikimedia – Cicero Moraes

Todo el tema anterior de los líticos de más 3,3 millones de años daba al traste con otro prejuicio, el deseo de un Homo con cerebro grande y fabricante de herramientas. Afarensis y sus simios colindantes tenían un grado de encefalización como el de los chimpancés actuales, por lo que quien fabricó herramientas hace 3,3 millones de años no debió ser un primate de gran cabeza. Durante décadas se había atribuido la capacidad de fabricación de herramientas solo a nosotros, al género Homo. El habilis, que ya comentaremos, fue ese primer candidato por los años sesenta, pero los prejuicios humanos nos jugaron una mala pasada ya que no sólo habilis elaboró utensilios pétreos. A Australopithecus garhi y a los parantropos también se les ha atribuido tal capacidad.

El propio bipedismo redujo la necesidad de falanges tan largas y ello conllevó la evolución de un pulgar largo

En fin, que la evolución de un pulgar largo y preciso no surgió de una necesidad de fabricar herramientas cuando el cerebro de algunos simios se expandió. A lo sumo fue lo contrario, el propio bipedismo redujo la necesidad de falanges tan largas y ello conllevó la evolución de un pulgar largo. Andando sobre dos piernas, y sin la necesidad continua de asirse a las ramas, nuestras manos se modificaron. De esta manera los dedos más largos se acortaron quedando el pulgar desproporcionado y relativamente más largo, algo que los biólogos llaman alometría, o al menos ello resulta una hipótesis linda para explicar nuestro pulgar largo y previo a nuestras primeras herramientas.

Bajo todo lo anterior el orden de los hechos fue el siguiente. Primero el pulgar se extendió y luego vino la posibilidad de fabricar piedras cortantes. Todo ello entre simios de capacidad craneal equivalente a la de un chimpancé pero con un bipedismo de campo abierto. Por tanto la elaboración de utensilios pétreos no fue por una mejora mental de nuestros parientes sino por algún cambio de dieta hace más de 3,3 millones de años. La reducción de los bosques en donde evolucionó el bipedismo arborícola estaba en boga. Ello implicó la expansión de los espacios abiertos y con él, nuevos cambios alimenticios.

La elaboración de utensilios pétreos no fue por una mejora mental de nuestros parientes sino por algún cambio de dieta hace más de 3,3 millones de años / Flickr

Pasar de una dieta vegetal y frugívora a una de omnívora mejoraba mucho las cosas. Con la carne el aporte de calorías devendría mucho mayor y el tiempo de ocio social también. El problema era que por aquel entonces había una gran diversidad de cazadores y carroñeros. Una estrategia para no competir con ellos era acceder a algo que sólo algunas hienas hacían, al tuétano de los huesos. Y para ello nuestros parientes desarrollaron la elaboración de piedras cortantes. Con ellas extraían porciones de carne dejando marcas de descarnación sobre los huesos. Pero ahí surge la duda de si ya eran cazadores organizados o carroñeros oportunistas.

En 1978 Isaac defendía unos bípedos organizados en campamentos donde transportaban la caza, la recolección y/o la carroña. Pero en 1981 Binford propuso, y para estos bípedos, un carroñerismo generalizado con ausencia de campamentos donde machacaban los huesos en busca del tuétano, ¿pero quién de los dos llevaba la razón?, ¿o ambos analizaron los yacimientos bajo sus propios prejuicios?

Si analizamos el global de los datos podemos aproximar una conclusión para los constructores de herramientas durante los 3,3 a los 2 millones de años. En primer lugar desde la evolución de los primeros bípedos el peso de estos simios superaba los 40 quilos, algo que una dieta sólo fundamentada en frutos y hojas resultaría deficiente. En tal caso vemos muy probable que los bípedos de entre 3,3 y 2 millones de años consumieran algunos alimentos ricos en proteína.

El uso de cantos cuarteados en un extremo, el llamado modo talla 1, indica que antes de la encefalización nuestros parientes ya sabían cortar líticos

En segundo lugar el uso de cantos cuarteados en un extremo, el llamado modo talla 1, indica que antes de la encefalización nuestros parientes ya sabían cortar líticos. Cabe añadir en este sentido que chimpancés y bonobos fabrican herramientas sin tampoco estar encefalizados como nosotros.

En tercer lugar algunos chimpancés se organizan en cacerías, sobre todo cuando escasean los recursos, para comerse crudos a otros monos arborícolas. Eso conllevaría que nuestros parientes fabricantes de líticos también pudieron ostentar tal capacidad de caza organizada. Y cuarta y última, la isotopía ósea en Australopithecus indica que ingerían significativas cantidades de proteína animal, y así lo publicaron Sponheimer y Lee Thoro en 1999.

En resumen, parece ser que nuestros parientes, y mucho antes de devenir hábiles cazadores, pasaron por ser carroñeros oportunistas cortando carne de los huesos abandonados y machacando diáfisis para saborear el tuétano. Ello no invalida que eventualmente pudieran, como los actuales chimpancés, organizarse en cacería para obtener su porción extra de carne. De hecho la mayoría de depredadores actuales no menosprecian la carroña.

La mayoría de depredadores actuales no menosprecian la carroña / Pixabay

Pero, ¿quién fue el primer hacedor de herramientas? Dada la biodiversidad de bípedos entre los 4 y los 3 millones de años la cosa resulta harto complicada. Podemos citar a los siguientes, el ya mencionado Australopithecus afarensis, al Australopithecus deyiremeda publicado en Nature en mayo de 2015, la casi nueva especie de Australopithecus apodado por ahora Little Foot de Sudáfrica, el Australopithecus africanus cuyos restos parecen también remontarse a esta edad, el Kenyanthropus platyops hallado en 1999 en el lago Turkana y publicado en marzo de 2001 en Nature, el Australopithecus bazharghazali hallado en Chad y presumiblemente una nueva variedad de afarensis, y añadiremos finalmente a otras más recientes como el Australopithecus garhi de unos 2,5 millones de años, o el Australopithecus sediba de unos 2 millones de años.

Lo que sí podemos concluir es que todos ellos evolucionaron y se diversificaron gracias a la expansión de los espacios abiertos y la recesión de la selva

Ante tantos candidatos resulta muy difícil saber a ciencia cierta quién fue el responsable de las herramientas pétreas. Lo que sí podemos concluir es que todos ellos evolucionaron y se diversificaron gracias a la expansión de los espacios abiertos y la recesión de la selva. Bajo esa presión ecológica una nueva dieta se instauró mientras evolucionaba su bipedismo marchador.

Todos ellos poseían un tronco más de simio que de Homo, con brazos largos y piernas cortas, de pequeña estatura sin superar el metro y medio, con dimorfismo sexual acusado, de hábitos arborícolas eventuales, de caninos muy reducidos sobre un arco dentario en forma de herradura, y con un cerebro pequeño y equivalente al de un chimpancé.

Si estos simios fabricaron piedras cortantes, lo hicieron sin la necesidad de un gran encéfalo. Cabe preguntarse entonces cómo y por qué evolucionó nuestra encefalización desde unos simios tan lerdos. Como veremos tal indagación provocó grandes sarpullidos entre muchos.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entregas anteriores:

Prejuicios y evolución humana (1)

Parientes fósiles humanos ¿pocos o demasiados? (2)

El concepto de homínido, ¿realidad o prejuicio? (3)

La falsedad de los árboles evolutivos (4)

La evolución, mitos y prejuicios (5)

El Darwinismo, lucha y prejuicios (6)

El bipedismo humano ¿ancestral o novedad evolutiva? (7)

El bipedismo humano ¿causas o quimeras? (8)

El primer humano en marchar derecho, ¿quién y cuándo? (9)

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