Algunas escenas de esta obra que ha sido adaptada con algunos retoques a la edad de sus protagonistas

Excelente dirección e interpretación de Paraules Encadenades

12 únicas sesiones en el Jove Teatre Regina de Barcelona

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Eva Serra e.serra@catalunyavanguardista.com

En 1995, un joven Jordi Galcerán escribió dos obras de teatro: “Dakota” y “Paraules encadenades”. Sus textos llamaron la atención de Josep Maria Flotats y tras ello, ambas pasaron al circuito profesional. Con la primera, Galcerán ganó el premio Ignasi Iglesias y con la segunda obtuvo el XX Premio Born de Teatre, y el Premio de la crítica Serra d’Or a la mejor obra en lengua catalana.

Paraules encadenades (Palabras encadenadas) fue interpretada en el teatro Romea de Barcelona por Jordi Boixaderas y Emma Vilarasau hace diecinueve años siendo, tal vez, una de las obras más recordadas tanto por la crítica como por los espectadores por ser una de aquellas piezas teatrales que no deja indiferente y que se mantiene viva gracias a la magnitud de emociones que destila.

De izquierda a derecha Gerard Iravedra (director), Jordi Galcerán (autor), Christian Caner y Carla Mercader (actores)

De izquierda a derecha Gerard Iravedra (director), Jordi Galcerán (autor), Christian Caner y Carla Mercader (actores)

El Jove Teatre Regina, en su programación de adultos, estrenó anoche Paraules encadenades a manos de dos jóvenes actores: Christian Caner (Ramon) y Carla Mercader (Laura) bajo la dirección de Gerard Iravedra. El paso del tiempo no ha hecho más que acentuar la vigencia de esta obra que contiene violencia, humor, sátira, realismo, venganza, amor y mentiras que se encadenan en un macabro juego entre palabras.

Laura y Ramón ofrecen a dúo y en solitario dos horas de verdadera tensión sobre las tablas en un guión que para dos recién licenciados actores es todo un reto interpretativo que no solo manejan con especial destreza sino que son capaces de trasladar, gracias a su juventud, una expresividad al texto de Galcerán digno de grandes y prometedores profesionales. No es de extrañar que Christian Caner obtuviera un 9,5 de nota en esta interpretación por parte del Institut del Teatre en su licenciatura. A la par en esta excelente interpretación está su compañera de reparto, Carla Mercader.

Ramon es un verdadero psicópata que tiene amordazada a Laura con la intención de que se convierta en su víctima número 19

El guión, por muchos ya conocido, navega entre los rincones y aristas emocionales creados entre un hombre y una mujer. Ramon es un verdadero psicópata que tiene amordazada a Laura con la intención de que se convierta en su víctima número 19, un asesino en serie que ha tramado su propio perfil con auténtica perversión. Pero a medida que la obra transcurre el juego se va intercambiando, bascula de un lugar a otro como lo hacen las más inconfesables emociones cuando éstas están tocadas por un pasado no resuelto.

Terror, risas, silencios, miradas, insultos, versos, reproches, caricias, puñaladas se sirven en sus correspondientes tempos a través de un viaje por el oscuro trayecto que recorre el consciente del subconsciente para dejar en el espectador temas tan universales y atemporales como el poso tan turbio que se obtiene cuando las relaciones humanas llegan a un punto de no retorno. Muy recomendable para todo tipo de público pero especialmente para aquél más joven que desee adentrarse en las vivencias de una pareja de nuestro tiempo, de cualquier tiempo y disfrutar de una excelente interpretación a manos de esta esperanzadora pareja de actores. Su director, Gerard Iravedra ha sabido, sin duda, dar con el condimento apropiado para la actualización de esta fantástica pieza.

 

 

 

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