Leni Riefenstahl

Leni Riefenstahl / Wikimedia

Tal día como hoy… 8 de septiembre de 2003 fallecía Leni Riefenstahl

 

El 8 de septiembre de 2003 fallecía en Pöcking (Baviera, Alemania), a los 101 años de edad, Leni Riefenstahl. Actriz, fotógrafa y una de las más aclamadas directoras de cine, además de propagandista nazi y amiga personal de Adolf Hitler. Tras la guerra se las arregló para eludir su pasado nazi.

 

CV / Leni Riefenstahl podría presentarse como el paradigma de la pulsión colectiva que llevó a Alemania a abrazar la barbarie nazi, en su caso significándose como una auténtica apologeta del régimen, que luego se «recicló» sin admitir el menor atisbo de culpabilidad por su implicación con el nazismo, alegando, simplemente, que nunca tuvo noticia de atrocidades como, por ejemplo, el holocausto.

Leni Riefenstahl podría presentarse como el paradigma de la pulsión colectiva que llevó a Alemania a abrazar la barbarie nazi

Nació en Berlín el 22 de agosto de 1902, en una familia de industriales. Estudió danza y ballet clásico, hasta que tuvo noticia del nuevo arte, el cine. Según cuenta ella misma en el documental autobiográfico ‘El poder de las imágenes: Leni Riefenstahl’ (1993), tuvo que apartarse temporalmente de la danza a causa de una lesión en la rodilla; lesión a causa de la cual, durante una visita al médico, vio en la consulta un póster de una película de cine, momento en el que decidió dedicar su vida al séptimo arte. Tras algunas tentativas como actriz, dirigió en 1932 ‘La luz azul’, que fue premiada en el Festival de Venecia y la lanzó a la fama internacional.

Paralelamente a su carrera cinematográfica como directora, asistió este mismo año a un mitin nazi y escuchó a Adolf Hitler, quedando subyugada por su capacidad oratoria. La atracción fue al parecer recíproca, y a través de Rudolf Hess y del ministro de propaganda, Joseph Goebbels, se le ofreció filmar la concentración del partido nazi en Nüremberg de 1933. De esta propuesta surgió la conocida como «trilogía de Nüremberg», tres documentales propagandísticos que causaron impacto por su efectividad y por las revolucionarias técnicas utilizadas: ‘La victoria de la fe’ (1933), ‘El triunfo de la voluntad’ (1934) y ‘Día de la libertad: nuestras fuerzas armadas’ (1935).

Paralelamente a su carrera cinematográfica como directora, asistió a un mitin nazi y escuchó a Adolf Hitler, quedando subyugada por su capacidad oratoria

La primera es una glorificación de la antecitada concentración, con discurso de Hitler incluido, al que asistieron más de medio millón de personas. La segunda consiste en una exaltación del nazismo desde la perspectiva de sus logros tras rescatar a Alemania de la humillación de la I Guerra Mundial y la consiguiente posguerra. La tercera es la «definitiva» síntesis entre Alemania y su salvador: Adolf Hitler.

Su siguiente gran éxito fue un megadocumental de más de cuatro horas de duración sobre los juegos olímpicos de Berlín en 1936: ‘Olympia’, su obra más conocida, en la cual obvió, nada sorprendentemente, la victoria de una atleta norteamericano negro.

Se dijo de ella que fue amante de Hitler, algo que siempre negó. Lo que sí es incuestionable, es que se movió como pez en el agua entre el círculo de artistas e intelectuales afines al nazismo, y que intimó con otra de las caras «simpáticas» del régimen nazi, el arquitecto Älbert Speer, con el cual colaboró en el proyecto de Germania, la futura capital del Reich concebida para mayor gloria de Hitler. En cierto modo, su trayectoria guarda un cierto paralelismo con la de Speer, con la salvedad de que Speer pasó unos años, pocos, en la cárcel después de la guerra, y ella no.

Se dijo de ella que fue amante de Hitler, algo que siempre negó

Tras la guerra, dirigió en 1948 un documental sobre la tribu africana de los Nuba, que algunos críticos han considerado «racismo negro». A partir de los años cincuenta del siglo XX, realizó documentales sobre la vida submarina. Y eso sí, hay que reconocerlo, siempre creando escuela. En sus memorias afirmó: “Cuando después de la guerra supe lo sucedido, me horroricé”.

Como tantos otros, quizás no quiso enterarse antes…

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí