Leonhard Euler

Leonhard Euler por Jakob Emanuel Handmann (hacia 1756)1​ Deutsches Museum, Múnich. / Wikimedia

Tal día como hoy… 18 de septiembre de 1783 fallecía Leonhard Euler

 

El 18 de septiembre de 1783 fallecía en San Petersburgo (Rusia) Leonhard Euler, matemático suizo, para muchos, el mayor matemático de todos los tiempos, honor que se disputa, entre otros, con Gauss. Trabajó prácticamente todos los ámbitos de la matemática: geometría, cálculo, álgebra, trigonometría, teoría de números, lógica… Además de varias áreas de la física.

 

CV / Nació el 15 de abril de 1707 en Basilea, hijo de un pastor protestante amigo de Johann Bernoulli, considerado en su momento el mejor matemático de Europa, quien ejerció una gran influencia sobre él. Estudió en la Universidad de Basilea, graduándose en Filosofía en 1723, a los veinte años, con una disertación sobre los sistemas de Descartes y Newton. Tenía también profundos conocimientos de teología, griego y hebreo. Destinado por su padre al oficio de pastor protestante, Bernoulli, que se percató muy pronto del talento matemático del joven y se convirtió en su mentor, convenció a su padre para que profundizara en el estudio de las matemáticas. En  1726 se doctoró con una tesis sobre la propagación del sonido.

Era hijo de un pastor protestante amigo de Johann Bernoulli, considerado en su momento el mejor matemático de Europa, quien ejerció una gran influencia sobre él

En aquellos tiempos, el zar Pedro el Grande había impulsado un proyecto de modernización destinado a convertir Rusia en un país moderno y europeizado. En este sentido, fundó la Academia de las Ciencias de Rusia, en San Petersburgo. Allí había acudido Daniel Bernoulli, hijo de Johan, amigo de Leonhard, y también eminente matemático. Tras fracasar en su intento de conseguir un puesto de profesor de física en la Universidad de Basilea, Euler aceptó la invitación de Daniel para  unirse a él y trabajar en Rusia. Llegó a San Petersburgo en 1727, el mismo día de la muerte de Catalina I, viuda de Pedro el Grande, que había proseguido con la política modernizadora de su marido. La situación en Rusia se complicó entonces, con un zar niño –Pedro II- en manos de la aristocracia conservadora. Daniel acabó regresando a Europa, pero Euler aguantó, llegando a jefe del departamento de Matemáticas en 1731. Allí se casó con Katharina Gsell, hija de un pintor suizo que trabajaba también en la Academia. Un hijo de ambos, llamado Johann como su padre, fue también un destacado físico y matemático.

Con la situación en Rusia deteriorándose por momentos, Euler abandonó Rusia en 1741, aceptando la invitación de otro monarca ilustrado, Federico II de Prusia.  1747. Permaneció en Berlín 25 años, que fueron los más productivos de su vida. Al final, abandonó Berlín por desavenencias con el monarca, que lo consideraba poco «práctico» como ingeniero. Tampoco se llevó muy  bien con Voltaire, que era muy influyente en la corte… Regresó a Rusia, donde Catalina la Grande había restablecido el mecenazgo y la vida cultural y científica rusa. Pasó los últimos años de su vida completamente ciego, pero siguió trabajando gracias a su prodigiosa memoria. Falleció a los 76 años de un derrame cerebral o ictus.

Fue sin duda el más prolífico de los matemáticos  y está considerado el ser humano con mayor número de trabajos y artículos en cualquier campo del saber

Fue sin duda el más prolífico de los matemáticos  y está considerado el ser humano con mayor número de trabajos y artículos en cualquier campo del saber –también equiparable en esto a Gauss-. Hasta la fecha se han recopilado 76 volúmenes con más de 900 títulos. Según el matemático Hanspeter Graft, presidente de la Comisión Euler, solo se ha estudiado un 10% de sus escritos. Sus aportaciones a la matemática son valiosísimas y decisivas, tanto por sus propios descubrimientos, como para su posterior desarrollo.

Sus aportaciones a la matemática son amplísimas y decisivas. Introdujo la notación moderna del concepto de función –fue el primero en escribir f(x)– basándose en la notación de Leibniz para el cálculo infinitesimal, el número e como base del logaritmo neperiano, la notación de las funciones trigonométricas, la letra griega Ʃ como símbolo de los sumatorios, la i como como unidad imaginaria, la letra π como cociente entre el perímetro de la circunferencia y su diámetro, teoría de números, teoría de grafos en geometría –resolviendo el problema de los siete puentes de Köginsberg-, desarrolló la geometría analítica descubriendo los «puntos notables» de un triángulo –baricentro, ortocentro y circuncentro-, diagramas de conjuntos… También realizó grandes aportaciones en física y astronomía: los conceptos de partícula y masa, la notación vectorial para representar la velocidad y la aceleración, las ecuaciones de Euler en hidrodinámica…

En fin, nada mejor para concluir que el elogio que le dedicó otro grande de las matemáticas y la física, Pierre Simon de Laplace: “Lean a Euler, lean a Euler, él es el maestro de todos nosotros”.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí