Libertad en las aulas ¿Una nueva educación?

Imagen de Augusto Ordóñez en Pixabay

Toda buena educación debería hallar un método que provocara un auténtico y aplicable ascensor social para los escolares. Muchos pensadores han propuesto que dejar al alumno libre para que aprenda por sí mismo era la mejor manera, que la libertad era la respuesta al objetivo de la educación. De esta manera, y por sí solos, los alevines encontrarían la forma de devenir autónomos, cívicos y sociables.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

En todo ello no serían necesarias ni rutinas claras, ni asignaturas, ni tampoco docentes especialistas, sólo la bondad primigenia del niño bajo un docente y guía de sus emociones. Esta es la escuela del aprendizaje fácil, feliz y falaz que muchos pedagogos y políticos proponen. Pues bien, estas ideas tan vigentes en las pedagogías innovadoras de nuestros días no son de nuestros días, son de hace más de 300 años. Rousseau pensaba que todo infante era bueno por naturaleza, que la instrucción manipulaba, corrompía y empobrecía sus impulsos y que, por tanto, no había que corregir a los aprendices, sólo había que dejar que llegaran libres a sus objetivos sin un docente instructor en ello. Es decir, que debíamos entregar al alumno a su propia libertad para construirse a sí mismo siendo él el centro del proceso educativo.

Estas ideas tan vigentes en las pedagogías innovadoras de nuestros días no son de nuestros días, son de hace más de 300 años

Añadía Rousseau que la ciencia, las letras y las artes habían corrompido la sociedad moralmente. Según este pensador del siglo XVIII, era mejor dejar que los críos llegaran por ellos mismos a su educación pura, primitiva y salvaje en contra de las influencias de la instrucción social. En ello el conocimiento no era el eje más importante, algo que el actual recorte de currículums ha copiado a Rousseau juntamente con la reducción de las especialidades, el impulso de los ámbitos y la educación por competencias, todo ello, y hoy en día, bajo algunos expertos innovadores que dicen que se enseña demasiado en la escuela, es decir, que hay que reducir los contenidos.

Como vemos la anterior visión romántica educativa, de innovador no tiene mucho, ya que hunde sus raíces en las ideas de Rousseau y seguidores. Estas llegaron a convencer a diferentes filósofos, pedagogos o pensadores como Froebel, Beaumont, Fichte, Piaget, Dewey, Claparéde y Demolins que fraguaron a inicios del siglo XX en la llamada Educación Nueva y en las vigentes reformas educativas españolas que han rebajado las exigencias de nuestros estudiantes. En todo ello han sido afines la Fundación Bofill, la Escuela Nueva 21, la Plataforma en defensa del bachillerato, la educación emocional, las Flipped Classroom y otras ideologías y asociaciones que, sin saberlo, han predicado la libertad del ideario romántico de Rousseau de hace tres siglos. Aun así siguen insistiendo en autoproclamarse innovadoras en educación.

Al otro lado de Rousseau y de la ideología educativa en boga, están los defensores de la enseñanza estructurada con su transmisión de los conocimientos, el esfuerzo y la repetición de ejercicios bien conducidos y acordes con cada edad

Al otro lado de Rousseau y de la ideología educativa en boga, están los defensores de la enseñanza estructurada con su transmisión de los conocimientos, el esfuerzo y la repetición de ejercicios bien conducidos y acordes con cada edad. El objetivo para los de la enseñanza estructurada es que los niños aprendan, y sin distracciones, a dominar sus emociones, a ser doctos y a concentrarse ante lo que aprenden. Añaden que, si la familia no tiene los medios suficientes, la sociedad debe promocionar no solo conocimientos, sino medios suficientes para enseñar a los niños. De otra forma, el ascensor social de la enseñanza quedará borrado por nuestro gobierno.

El debate entre los de la educación romántica y los de la enseñanza estructurada sigue muy vivo en la actualidad. Los seguidores de Rousseau no priorizan el esfuerzo, la orientación y la enseñanza, pero sí dan gran protagonismo a la estimulación por pantallas, la educación lúdica por proyectos y a la no memorización en el aula. Aquí los de la educación romántica argumentan que todo está por Internet y que por ello ya no hay que memorizar directamente de los libros. En cambio, para los de la enseñanza estructurada, si todo está por la red, también lo están muchas informaciones libres y falsas, que no hay que confundir con conocimientos contrastados. Para los de la enseñanza estructurada los conocimientos permiten ser críticos bajo los hechos, la razón y la lógica. Para los de la educación romántica los conocimientos manipulan e impiden la libre elección del individuo en su formación, es más, una enseñanza estructurada con su disciplina es un obstáculo a la libertad. Para los de la enseñanza estructurada el docente deber ser el centro impulsor y para los de la educación romántica, el centro debe ser el niño. En otras palabras, para los de la estructurada el niño no debe ser abandonado a si mismo y a su libertad innata, ya que la enseñanza sí puede sacarle de su estado ancestral, en cambio, y para los de la educación romántica, el niño debe construir libremente sus propios conocimientos impulsados por su curiosidad natural, ya que la instrucción puede manipularlo.

Hoy en día nuestras leyes educativas defienden más los postulados románticos de Rousseau que la enseñanza estructurada bajo la transmisión de conocimientos

Hoy en día nuestras leyes educativas defienden más los postulados románticos de Rousseau que la enseñanza estructurada bajo la transmisión de conocimientos. Estos planes estatales, y cada vez más a menudo, son diseñados desde despachos alejados del aula, pero muy cercanos a los llamados fugitivos de la tiza. De hecho, las leyes educativas españolas son fruto de la libertad del constructivismo romántico de Piaget que logró convencer a la mayoría de los políticos y asesores de estos.

Como estamos viendo la posición entre la educación romántica y los de la enseñanza estructurada parte de un concepto de libertad distinto. Esta no es la única diferencia, ni mucho menos, pero vale la pena apearse en él para buscar un criterio sólido en donde ver quien lleva mayor razón. Podemos defender un concepto de libertad romántico en donde el individuo, y ya al nacer, desea algo y lo persigue para aprender por si mismo. Pero podemos defender una libertad pragmática en donde la persona razone y desee ganarse la mayor independencia de su entorno. Por ejemplo, si alguien no desea depender de su pareja, deberá aprender a ser un buen soltero, o a negociar con su consorte una manera razonada de compartir sin imposiciones; si alguien no desea depender de los amigos, deberá aprender a escoger aquellos con quienes haya respeto, estima y reciprocidad; si alguien no desea depender del trabajo, pues deberá formarse para alcanzar un puesto laboral que no le esclavice, pero sí le dé algo de placer; si alguien no desea depender del dinero, deberá esforzarse para que las divisas no sean escasas, pero suficientes, y así no depender tanto de él o no volverse un avaro; y finalmente si alguien no desea depender de prejuicios e intereses que le manipulen, deberá adquirir muchos conocimientos para poder tomar las mejores decisiones con ellos. Sin conocimientos ningún humano puede escoger con mayor criterio su destino, ya que antes debe contrastar, y con conocimientos, el resto de sus opciones futuras.

Según los de la enseñanza estructurada, el niño no debe estar abandonado a su libertad romántica, sino que el aula debe orientar su formación con docentes que sepan mucho para enseñar a los que no saben

En todos los casos anteriores la libertad no es un deseo romántico y primario, sino un querer saber y un querer aprender para decidir lo mejor posible. Es más, la disciplina no es un obstáculo a la libertad, sino una condición para llegar a ella con conocimientos reales que permitan al individuo poder decidir con razón y no con prejuicios o intereses. Para ello, y según los de la enseñanza estructurada, el niño no debe estar abandonado a su libertad romántica, sino que el aula debe orientar su formación con docentes que sepan mucho para enseñar a los que no saben. De esta manera, y con un buen saber, el individuo aprenderá a gestionar mejor el concepto de libertad bajo decisiones óptimas para beneficio propio y de los demás. De otra manera, y bajo la libertad romántica del deseo, la cadena de pruebas y errores se hará muy larga con muchas malas decisiones y perjudicados en ello.

Tras el análisis anterior, y si lo que se persigue con la educación es mejorar el conjunto de la sociedad, la enseñanza estructurada ostenta el planteamiento más real y acorde, mientras que la educación romántica el más utópico y con riesgos. Un ejemplo en donde esto queda claro es en los principales modos de acceso al conocimiento. Estos, y fueron definidos por San Agustín, son el descubrimiento o actuales competencias, y la instrucción o transmisión de conocimientos. El actual sistema educativo romántico prioriza el descubrimiento por competencias por encima de los conocimientos. Este modelo se halla más diseñado por altos estamentos económicos internacionales como la OCDE, que no por docentes en activo.

Además, los de la enseñanza estructurada argumentan que las competencias así aplicadas son un error, ya que jamás un zagal, y por sí mismo, descubrirá desde la nada la Teoría de la Gravedad de Newton, la Relatividad de Einstein, la Tectónica de Placas y toda la Tabla Periódica de los Elementos Químicos. Todo ello ha tardado, y en la historia, más de trescientos años de pensamientos, indagaciones y cálculos. Para los de la enseñanza estructurada mejor combinar primero la trasmisión y añadir después el descubrimiento, en otro caso significaría entestarse en sólo uno de ellos sin ver todo el bosque, sólo el tronco ante unos ojos ajenos a todo el contexto.

Los sistemas de enseñanza con más éxito combinan de manera muy bien estructurada la instrucción directa con el aprendizaje por descubrimiento

Cabe añadir que los sistemas de enseñanza con más éxito combinan de manera muy bien estructurada la instrucción directa con el aprendizaje por descubrimiento. En cambio, los métodos menos estructurados de aprendizaje por descubrimiento, y que permiten al niño diseñar sus experimentos (proyectos y educación por competencias), resultan muy pobres en todos sus resultados y muy complicados de aplicar. Es decir, permitir que los estudiantes diseñen libremente sus propios experimentos provoca peores resultados en todos los ámbitos que una enseñanza estructurada. Eso pone en la palestra un hecho que toda lógica demuestra, ¿cómo puede un niño enseñarse a sí mismo lo que no conoce? Toda educación por descubrimiento debe ser precedida por la instrucción de un docente docto en su especialidad, y por lo tanto de una previa y estructurada transmisión de conocimientos.

En mi opinión la política busca sus rendimientos educativos entre sus intereses y prejuicios, entre sus votos e ideologías, y finalmente entre sus egoísmos y sus medios. Hoy en día los intereses son los económicos de la OCDE, y los prejuicios las pedagogías románticas sin demostración. Ambos, intereses y prejuicios, se confabulan para estafarnos con una educación fácil, feliz y falaz que ya no impulsa el ascensor social. Los padres deberían saberlo antes de ver a sus centros educativos como una guardería en donde la política estafa a sus hijos con poca enseñanza y mucha diversión. Además, muchos gobernantes se rigen por intereses y prejuicios que imponen ante quienes, y con datos contrastados, les demuestran su error. Así ningunean a quienes, con su experiencia educativa y estudios argumentados, les llevan la contraria.

Ante el vigente desorden educativo, cada día hay más voces exigiendo una enseñanza estructurada y basada en las evidencias reales, que no en las libertades románticas

Ante el vigente desorden educativo, cada día hay más voces exigiendo una enseñanza estructurada y basada en las evidencias reales, que no en las libertades románticas. Entre estos críticos cabe citar a escritores como Gregorio Luri, Francisco López Rupérez, Héctor Ruiz, Catherine L’Ecuyer, Joan Carles Mèlich, Pascual Gil, Ricardo Moreno, Marta Vela, Enrique Moradiellos, Xavier Massó, Meritxell Blay, Carlos Fernández, Olga García, Andreu Navarra, David Rabadà y otros más. Todos ellos, y desde geografías y tendencias políticas diversas, e incluso opuestas, están de acuerdo en fortalecer la transmisión de conocimientos en contra de los dictámenes gubernamentales románticos. Para ello, y un gran grueso de los autores anteriores, firmarán este próximo setiembre de 2022 un libro conjunto bajo la queja de la actual educación sin contenidos. Desgraciadamente toda esta lógica entra en contradicción con la actual política educativa romántica. De esta manera un oscurantismo se cierne sobre nuestros hijos ante intereses y prejuicios políticos.

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