Life on Mars or lies on Mars?

La nave espacial de la NASA Mars Mission entra en órbita alrededor del planeta rojo / Autor: NASA/Goddard Space Flight Center

Antes de comenzar este viaje de 4.000 millones de años cabe comprender que si la vida ha cambiado y evolucionado no lo ha hecho por mera propia intención, sino ante los retos que nuestro planeta le ha impuesto. Marte resulta todo un ejemplo de prejuicios para comprender cómo la multitud de situaciones terrestres han propiciado su vida y hasta sus extinciones masivas.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Tierra y Marte ostentan algunos rasgos comunes que les hicieron evolucionar en paralelo. Pero mientras la Tierra desarrollaba su vida cerca de los 4.000 millones de años, Marte devenía todo un misterio. Muchos han relacionado la presencia de agua en ambos planetas como argumento base para la evolución de la vida, pero ¿resulta cierta tal presunción?

El 26 de septiembre de 2013 la NASA anunció que Marte contenía agua y que quizás albergara vida en su superficie. Ya en agosto de 1996 el Gobierno Clinton hizo lo mismo pero en aquella ocasión lo afirmó mundialmente. Un meteorito procedente de Marte, y milagrosamente hallado en la Antártida, daba crédito a aquella ratificación gracias a unos aminoácidos biológicos presentes en aquella roca. Bajo tal excusa el gobierno Clinton justificó millones de dólares en visitas al Planeta Rojo para verificar tal hallazgo y en tan sólo unas pocas semanas ya estaba lista una misión espacial, algo excepcional en toda la historia de la NASA.

En enero de 1998, la prestigiosa revista Science explicaba que los aminoácidos hallados en el meteorito no eran marcianos sino de contaminación terrestre

Obviamente el encargo llevaba muchos meses programado. Pero dos años más tarde, en enero de 1998, la prestigiosa revista Science explicaba que los aminoácidos hallados en el meteorito no eran marcianos sino de contaminación terrestre, es decir que no había prueba alguna de vida en Marte, noticia que apenas ocupó un espacio ínfimo en los medios. No obstante, las misiones de la NASA continuaron para corroborar lo que muchos científicos cautos, humildes y objetivos ya sabían, que no hay vida en Marte, sólo un gran desierto.

Este hecho ya había sido mostrado por la Viking 2 en 1976. Por aquel entonces el bioquímico Joan Oró y otros científicos habían determinado que dada la composición estable de la atmósfera marciana nada la alteraba actualmente, ni erupciones volcánicas ni actividades biológicas. Pero la obsesión por hallar vida en Marte continuó con la Mars Global Survivor y en junio del 2000 la NASA anunció, con toda seguridad, que había agua en estado líquido en Marte y que por tanto, quizás vida. De hecho sólo habían hallado indicios de erosión hídrica, a saber si por otro fluido.

NASA Curiosity rover / Wikimedia

Con la llegada en 2001 de Bush al poder las cosas no fueron distintas y en marzo de 2004 su gobierno declaró que en Marte hubo océanos y probablemente vida en ellos. La misión con el Spirit y el Opportunity así lo indicaban al fotografiar surcos producidos por algún fluido, que no necesariamente agua, más la presencia de sulfatos que según la NASA procedían de ambientes hídricos, aunque pudieran darse, como también en la Tierra, en medios muy ácidos.

Cabe remarcar que el agua es un elemento inorgánico que no se debe confundir con la presencia de vida

Cabe remarcar que el agua es un elemento inorgánico que no se debe confundir con la presencia de vida. En la Tierra por ejemplo surgió de los cometas y meteoritos que la aportaron, más los volcanes que posteriormente la exudaron, y no por ello pensamos que la vida surgió del magma.

Agua y vida jamás implican una causa y efecto inevitable y Marte es un gran desierto. De hecho la propia NASA, y con la boca pequeña, admitía que le faltaban datos para llegar a concluir que hubo vida marciana, es decir NASA en Marte o nada en Marte. En abril de 2006, y esta vez fue una misión europea, la Mars Express reveló para la revista Science lo que ya se dijo, que Marte había sido un gran desierto durante al menos el 75 % de su historia final. Es decir, si hubo vida vinculada a posibles masas de agua, como la NASA dijo pretender demostrar, sólo pudo darse más allá de sus 3.500 millones de años.

Exploración en Marte / Imagen: FLICKR / Banco de imágenes Geológicas

Estos datos ponían en cuestión la estrategia del programa de exploración de Marte por parte de la NASA. Su obsesión por hallar agua líquida reciente, y en ello indicios de vida, desvelaba una clara intención nada científica. De hecho, la presión atmosférica marciana es tan sumamente baja que el agua no puede hallarse en forma líquida, a lo sumo permanecerá como hielo en el subsuelo que se sublimará en vapor sin pasar por caldo apenas. Sin posibilidades de agua líquida en Marte, la búsqueda de vida en el planeta rojo resulta una mera quimera.

Agua y vida jamás implican una causa y efecto inevitable y Marte es un gran desierto

De todas formas los Estados Unidos y su NASA mantuvieron su tesis y en mayo de 2008 una nueva sonda, la Phoenix, amartizó en el Polo Norte hallando agua, como no, helada en el subsuelo marciano pero sin rastro de vida alguno. Y cerca del 2014, cuando los Estados Unidos estaban a punto de la quiebra por su deuda externa, arrojaron otro bombazo marciano. Analizadas en marzo de 2013 unas rocas obtenidas por el reciente amartizado Curiosity, la NASA afirmó que Marte pudo albergar microbios vivos por el simple hecho de hallar lechos fluviales fósiles de pH casi neutro. En la Tierra viven bacterias en pH peores que los presentes en el interior de una botella de ácido clorhídrico.

La NASA jamás ha hallado ni vida actual ni vida fósil en Marte, ni indicios de ella, sólo ha vendido sueños a los ingenuos

Pero en septiembre de 2013, la NASA volvía a repetir lo que ya hallaron en sondeos anteriores, que existía un 2 % de agua en el subsuelo marciano, algo nada extraño ya que la mayoría de cometas y otros astros la contienen en su sino. En resumen, la NASA jamás ha hallado ni vida actual ni vida fósil en Marte, ni indicios de ella, sólo ha vendido sueños a los ingenuos. Llevamos más de 50 años pisando el suelo marciano con sondas y proyectos carísimos de los cuales el 50 % ha fracasado en su objetivo. Y ante la crisis acuciante del mundo, ¿cómo explicar tantos millones de dólares perdidos al respecto?

Es obvio que los comunicados de la NASA y del Gobierno de Estados Unidos sobre el dueto agua y vida en Marte no hallan veracidad alguna. Y es obvio que estas misiones se han regido más por criterios estratégicos que científicos. La prueba de todo lo anterior es que la mayoría de anuncios sobre agua y vida en Marte han coincidido en periodo electoral, 1996 con Clinton y 2004 con Bush, o en plena crisis de la deuda estadounidense en 2013. De esta manera, y ante la opinión pública, se han justificado mastodónticos gastos del Gobierno en misiones al Planeta Rojo.

Tanto si hay agua o vida en Marte como si no, quien controle sus recursos durante el próximo milenio quizás posea el título de gran superpotencia por muchos siglos. Mientras, la Tierra es el único planeta que ostenta gran actividad y vida. Habrá que analizar los factores que la han propiciado en el próximo capítulo. El agua fue uno de ellos, pero no el único. Muchos cambios esculpieron el contexto de la vida terrestre antes que el agua.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Evolución en la Tierra“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

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