Si no se toman precauciones, los bosques marinos más complejos podrían desaparecer en pocas décadas. / UB

Los bosques marinos, en peligro por los efectos de la actividad humana

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La actividad humana está alterando de forma drástica y acelerada los ecosistemas marinos, fenómeno que pone en peligro la conservación de la biodiversidad ante el cambio global. Así lo alerta el libro Marine animal forest, editado por un equipo que forman los expertos Andrea Gori, de la Facultad de Biología de la UB; Sergio Rossi, del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB); Lorenzo Bramanti, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, y Covadonga Orejas, del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

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UB / Publicado por Springer Nature, el nuevo volumen muestra la amplia diversidad de los bosques animales de los fondos marinos, unas ricas comunidades biológicas dominadas por organismos (corales, gorgonias, esponjas, etc.) que perfilan la estructura tridimensional de las comunidades bentónicas.

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Bosques sumergidos: estructura y refugio en los fondos marinos
De izquiera a derecha, los expertos Sergio Rossi, Andrea Gori, Covadonga Orejas y Lorenzo Bramanti.

De izquiera a derecha, los expertos Sergio Rossi, Andrea Gori, Covadonga Orejas y Lorenzo Bramanti.

Sustrato, refugio y fuente de alimento para la vida acuática, el bosque de animales marinos o bosque animal es probablemente la estructura biológica más extendida del planeta (cubierto en un 70 % por mares y océanos). Sin embargo, solo se conoce cerca del 5 % de la vida oculta en los ecosistemas marinos, ya que todavía quedan enormes regiones de bosques animales por explorar. Tal como explica Andrea Gori (UB), «este nuevo libro es el resultado de las aportaciones de investigadores que estudian diversos organismos desde diferentes perspectivas, y que por primera vez coinciden en una publicación bajo un concepto general —los bosques animales— que evidencia el importante papel ecológico de dichos organismos como especies estructurales de los ecosistemas marinos».

En palabras de Sergio Rossi (ICTA-UAB), que es el editor principal del trabajo, «estas comunidades tienen similitudes estructurales y funcionales con los bosques terrestres, aunque están dominadas por animales en lugar de plantas». El concepto de bosque animal quiere poner en común —como se ha hecho en ecología forestal— un tipo de sistema que funciona basándose en una estrategia común a todos sus organismos: la filtración de partículas del agua y la alimentación a partir del material en suspensión.

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De los trópicos a las latitudes polares

En las últimas décadas, la extensión, la biodiversidad y la capacidad de recuperación de estos bosques sumergidos se han reducido de forma preocupante por el impacto de la actividad humana. La pesca excesiva, la explotación de recursos naturales, la contaminación y la urbanización del litoral son factores que se han sumado a los efectos del cambio climático (calentamiento global, acidificación, etc.). Del trópico a las latitudes polares, los bosques sumergidos —constituidos por organismos longevos de crecimiento extraordinariamente lento— se perfilan como ecosistemas especialmente sensibles a los cambios medioambientales generados por el impacto humano y el cambio climático global. Uno de los ejemplos más significativos, entre otros, es la disminución de la capacidad natural de los océanos para absorber los niveles cada vez más crecientes de CO2 atmosférico, un gas que produce un potente efecto invernadero.

Sustrato, refugio y fuente de alimento para la vida acuática, el bosque de animales marinos o bosque animal es probablemente la estructura biológica más extendida del planeta

Sustrato, refugio y fuente de alimento para la vida acuática, el bosque de animales marinos o bosque animal es probablemente la estructura biológica más extendida del planeta

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«Si no tomamos precauciones, los bosques marinos más complejos y con mayor biodiversidad podrían desaparecer en pocas décadas, al igual que muchos de los bosques de fanerógamas y algas marinas longevas que están desapareciendo por acción directa o indirecta del ser humano», alertan los autores del libro.

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