Llamarles previsibles a los adolescentes

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Ya ven que lo de los díscolos da mucho de sí, de hecho es la gran barrera en donde lidiar con experiencia. Todo el mundo es buen marinero con mar suave y viento a favor, pero cuando todo se tuerce, cuando el aula se vuelve tormenta, un profesor demuestra su maestría o fracasa.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

Con todo lo anterior les quiero dejar unos chascarrillos entre mi docencia y los traviesos que he conocido. Una nueva táctica es reunirte en privado con el sedicioso y mostrarle lo que dice su informe escolar desde primaria. Y ahora, soltarle la gota malaya como sigue.

<< Dado como comenzaste así en primaria es del todo previsible este informe en secundaria, vaya, que eres algo previsible, un ejemplo más de los muchos que hay como tú. Ahora mismo eres sólo esto, un papel blanco lleno de anotaciones previsibles desde primaria. Sólo tu puedes cambiar esa previsión que muchos adultos creen de ti >>

Y eso reta al chaval o zagala. Al llamarle previsible le roba su esencia, su existencia ante los demás y lo reduce a algo común y del montón, situación inaceptable para un adolescente que busca resaltar. Si podía ser otra cosa mejor que un simple folio depende sólo de él o ella, una hoja carece de capacidades mentales, él o ella no.

Al llamarle previsible le roba su esencia, su existencia ante los demás y lo reduce a algo común y del montón, situación inaceptable para un adolescente

En otra ocasión, y en privado, utilicé palabras fuertes con un alborotador que pegaba a su madre. Mi intención era utilizar el mismo lenguaje que el agresor. Imitar a un oponente durante un debate con sus gestos y sus posturas propicia inconscientemente que haya empatía. Ello da a entender que le caes más simpático y así baja algo su guardia. Alcanzar la confianza de un púber resulta algo fundamental para todo educador. Así pues, proferir algunos tacos sin histerismo ni odio, sólo con picardía y en privado, da cierto acercamiento hacia un adolescente.

<< Mira Miguel, eso de pegar a tu madre sólo tiene un nombre, y si me lo permites, eres un gran machista cabrón, algo que si se difunde por el centro no va a gustar nada a tus ligues por el barrio >>

Y este, créanlo, dejó de ser previsible. En otras ocasiones, y cuando un disruptor impide impartir mi sesión, con un tono de voz tranquilo y sin ensañarme, cuento lo siguiente al grupo, pero sin mirar a los ojos del turbulento.

<< Miguel sólo quiere llamar la atención como un niño. En su casa algo pasa al respecto. Si vosotros, futuros adultos, estáis pendientes de él alimentáis sus gamberradas. Él no quiere o no se atreve a resaltar con la conducta, algo en lo que nosotros podemos ayudarle. Te rogamos Miguel que nos dejes dar clase, por favor. Cuando pares empezaremos y serás bienvenido en ello >>

Y eso consiguió tres reacciones, robarle la identidad al no mirarle, reducir su protagonismo y retarle a mejorar. Obviamente el díscolo se enfadó al ser tratado como a un niño previsible, lo que todo adolescente no desea. Pero también, y al no caer en su provocación, se sintió frustrado. Al final claudicó y buscó mi simpatía, y es que no hay tempestad que dure siempre. Y es curioso, cuando marcas distancia retas a los púberes a alcanzarte emocionalmente. Probablemente el disruptivo busca al adulto que en casa no halla.

 

Padres desbordados

Con todo lo anterior, lo más importante para erradicar púberes alborotadores no se halla ni en una disciplina férrea ni tampoco en técnicas de sicología por diestros docentes, se halla en algo previo, en el más vale prevenir que curar. En primaria siempre se estuvo a tiempo de cavar un buen camino educativo, luego con la adolescencia las cosas se retuercen en demasía y llega el ruido, sus desplantes, exigencias y pugnas por su individualidad. No es de extrañar que muchos padres se hallen desbordados y te pregunten:

–          Y ahora, ¿qué hago?

Con franqueza, a veces deberíamos preguntarnos qué no se hizo. En fin, que hasta finalizar primaria siempre se está a tiempo de moldear y marcar un buen camino educativo, luego en primero de ESO se está a tiempo pero con esfuerzo, en segundo puede que todavía se esté, en tercero puede que no y en cuarto suele ser que ya no. En fin, que a los dieciséis deberá ser él quien decida su futuro. Con los adultos cortó la comunicación para tenerla con su grupo de nuevas amistades, la banda. Así pues, y en asuntos de educación, es mejor prevenir durante la infancia que curar cuando ya les sale el acné y te pasan un palmo.

Las etapas infantiles son fundamentales para la educación. En esa etapa son barro tierno que puede moldearse, en la pubertad ellos querrán esculpirnos a nosotros

Las etapas infantiles son fundamentales para la educación. En esa etapa son barro tierno que puede moldearse, en la pubertad ellos querrán esculpirnos a nosotros. Si el primer día un alevín pisó la gorra del jefe de estudios y éste no le dijo nada, imagine que hará cuando el zagal tenga uno propio, si es de sombrero, perder la cabeza, si es de jefe, perder el trabajo. Ante una acción de desafío, rabieta o falta de respeto, hay que quitarles en ese momento algo que valoren, si son mayores su patio, la hora de Internet o la excursión venidera, si son muy pequeños un vaso de agua fría en la cara. Él o ella querrán demostrar que no les importa pero todos sabemos que sí.

00Y si hay educadores que rebajan la sanción a los diez minutos de aplicarla, en la próxima ocasión los alumnos les tomarán por el pito del sereno. Hay que mantener, si es justa, la sanción hasta el final. Si uno se pasó siempre hay tiempo para las rebajas. Luego, y llegada la calma, también el profesor debe ofrecer el diálogo y la reflexión al rapaz, aunque con alumnos con drogas la cosa resulta un infierno. Analicemos en el próximo capítulo esta situación.

Este artículo forma parte de una serie titulada “Fracaso escolar o fracaso político“, a cargo de nuestro colaborador, David Rabadà.

Entrega anterior: Cursos para neutralizar a los díscolos (18)

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