Lope de Aguirre

Lago Parima y la ciudad de El Dorado en un mapa de 1625. / Wikimedia

Tal día como hoy… 27 de octubre de 1561 era abatido Lope de Aguirre

 

El 27 de octubre de 1561 el aventurero y conquistador Lope de Aguirre era abatido por dos de sus hombres tras haber protagonizado uno de los episodios más conocidos de la exploración y conquista de América: la búsqueda de «El Dorado». Se autoproclamó emperador y le escribió una carta a Felipe II declarándole la guerra, firmando como  Lope de Aguirre «traidor». En el transcurso de la expedición descubrió, sin saberlo, el canal natural que comunicaba las cuencas del Amazonas y del Orinoco: el legendario río Negro.

 

CV / El caso de Lope de Aguirre es uno más de los turbulentos tiempos que siguieron a las primeras etapas de la conquista y colonización de América. Y también uno de los más emblemáticos, no solo por sus posteriores versiones literarias y cinematográficas, sino acaso porque, a diferencia de otros conquistadores, Lope de Aguirre es únicamente conocido por su rebelión y por su crueldad sádica. Otros, como Balboa, Pizarro o Almagro, son conocidos por sus conquistas y descubrimientos, quedando la historia de sus crueldades, rebeldías y trágicos finales más en un segundo plano. Lope de Aguirre, a falta de otros «méritos», ha pasado a la historia solo por este último aspecto.

A diferencia de otros conquistadores, Lope de Aguirre es únicamente conocido por su rebelión y por su crueldad sádica

Nació entre 1511 y 1515, en el señorío de Oñate (Guipúzcoa) y llegó al Perú en 1536, participando en las guerras entre los hermanos Pizarro, Almagro y el virrey que intentaba poner orden. Fue herido varias veces: un arcabuz defectuoso lo dejó con las manos quemadas, y una bala en un pie con cojera permanente. Destacó muy pronto por su brutalidad sanguinaria. Fue condenado por maltrato a los indios a ser azotado en público por el juez Francisco de Esquivel, del cual se vengó asesinándole tres años después.

Matar a un juez lo convertía en reo de muerte, pero fue perdonado a cambio a alistarse a una nueva guerra civil. Quizás tanta guerra e indisciplina fue lo que indujo al virrey Hurtado de Mendoza a organizar la expedición al Dorado, con las consiguientes expectativas de obtención de riquezas, sacándose así de encima a toda aquella levantisca patulea. Y si en busca de la gloria se los comían los indios o los mosquitos, pues mejor que mejor. Pero con Lope de Aguirre le salió el tiro por la culata.

Establecida la ruta sobre las vagas descripciones de Orellana, la expedición fluvial partió el 26 de septiembre de 1560, río Marañón abajo. Estaba al mando de un noble navarro de medio pelo, Pedro de Ursúa, y constaba de unos 300 españoles, unos 500 indios y algunas decenas de esclavos negros. Todos ellos embarcados en dos bergantines y dos barcazas, además de balsas y canoas auxiliares. Ursúa llevó consigo a su amante mestiza, Inés de Atienza; Aguirre a su hija Elvira. Al cabo de un tiempo, Aguirre encabezó un motín e hizo asesinar a Ursúa, a su amante y a su sucesor, Fernando de Guzmán; y tomó el mando supremo. Fue entonces cuando escribió su famosa carta a Felipe II, que hizo firmar a todos los miembros de la expedición.

Hizo matar a 64 soldados, 3 sacerdotes, cuatro mujeres y un esclavo negro… que se sepa

Y también cuando pudo hacer realidad su «El Dorado» particular, el oscuro objeto del deseo de todo buen psicópata: desarrollar toda su crueldad sanguinaria en la más absoluta impunidad; no solo con los indios que se encontró por el camino, sino también, y sobre todo, con sus propios hombres. Hizo matar a 64 soldados, 3 sacerdotes, cuatro mujeres y un esclavo negro… que se sepa. Eso sin contar a los fallecidos por fiebres, disentería, etc., a los que también hizo matar o abandonar… Por los datos de que se dispone, se trataba de un psicópata con todas las de la ley.

Tras salir al mar por el Orinoco, tomó Isla Margarita, masacrando a sus habitantes. De allí se desplazó hasta Panamá, pero tuvo que retirarse de nuevo a Venezuela, perseguido por las tropas españolas. Cuando entendió que todo estaba perdido, asesinó a su propia hija para que no cayera en manos del enemigo. Dos de sus hombres acabaron con él para congraciarse con las autoridades. El cuerpo de Lope de Aguirre fue descuartizado y comido por los perros, excepto su cabeza, que fue expuesta en una jaula para escarnio público.

Si el Dorado hubiera efectivamente estado dónde Aguirre pensaba, tampoco nunca hubiera llegado a él; se dejó engañar por el río Negro

Desde el punto de vista geográfico, se especuló durante mucho tiempo con un error geográfico en la descripción del itinerario seguido por la expedición, al no poder explicarse que acabara en el Orinoco habiendo partido del Marañón, el río cuya unión con el Ucayali forma el Amazonas. Se pensó que quizás habría llegado en realidad a la desembocadura del Amazonas, aunque todos los relatos de los supervivientes indicaban que era el Orinoco. Se habló de un mítico «río negro» que uniría las cuencas de ambos cursos fluviales… Una leyenda más. Pero no…

La expedición de von Humboldt en el siglo XIX demostró la existencia de esta vía de comunicación, al descubrir el Brazo Casiquiare: un canal natural que actúa como aliviadero del Orinoco y forma el río Negro, que, a su vez, vierte su caudal en el Amazonas. Si el Dorado hubiera efectivamente estado dónde Aguirre pensaba, tampoco nunca hubiera llegado a él; se dejó engañar por el río Negro. ¿Por el lado oscuro?…

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