Los abrazos y el apoyo social influyen en la salud

Los abrazos y su posible capacidad protectora contra el estrés y las enfermedades

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¿Quién no ha tenido la fortuna de sentir un abrazo o el apoyo de sus allegados durante un mal momento? Tras un gesto de ese tipo se siente uno incluso aliviado de parte del estrés del momento. No obstante, cabe preguntarse si existe una base científica que justifique este alivio y si este apoyo social y estos abrazos, al reducir el estrés, son capaces de influir en la salud. Un estudio publicado en Psychological Science sugiere que sí.

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El objetivo del estudio, realizado por varios equipos de la Universidad Carnegie Mellon, el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Virginia y la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en los Estados Unidos, fue el de contemplar las funciones del apoyo social percibido y los abrazos recibidos a la hora de amortiguar el efecto de la susceptibilidad a enfermedades infecciosas inducida por estrés interpersonal. El equipo al cargo del estudio se valió de una muestra de más de cuatrocientos adultos y concluyó que es previsible la aparición de síntomas menos acusados de la enfermedad provocada por el virus del resfriado común si el afectado siente que se le brinda apoyo social y se le proporcionan más abrazos.

Los resultados del estudio apoyan la idea de que al percibir un apoyo mayor se crea una protección contra el riesgo de infección

El equipo se valió de un cuestionario para investigar las impresiones de los participantes con respecto al apoyo social percibido y de entrevistas telefónicas realizadas durante dos semanas para evaluar los conflictos interpersonales diarios y la cantidad de abrazos recibida. El equipo expuso a los participantes a un virus que provoca el resfriado común y los observó en condiciones de cuarentena para así valorar la infección y los síntomas de la enfermedad. Los resultados del estudio apoyan la idea de que al percibir un apoyo mayor se crea una protección contra el riesgo de infección, asociado este en mayor medida con una mayor frecuencia de conflictos. En el resumen del estudio se apunta además que los abrazos ejercen un efecto amortiguador del estrés y que estos son responsables de un 32 % del efecto atenuante de dicho apoyo.

En suma, la percepción de más apoyo y la mayor frecuencia de los abrazos se asocian a síntomas menos graves de la enfermedad. Según el equipo, estos datos respaldan la capacidad de los abrazos para comunicar apoyo social.

En Scientific American se destacan otros efectos positivos observados en el estudio, como por ejemplo una percepción general más marcada del apoyo social, como indica una puntuación mediana elevada en el cuestionario, y una mayor probabilidad de recibir abrazos en lugar de verse inmersos en conflictos.

No obstante, si el apoyo percibido y la mayor frecuencia de abrazos se corresponden con síntomas menos graves, ¿qué ocurre cuando se eliminan ambos factores? Tal y como se explica en Scientific American, esta es «la otra cara de la moneda»: «La soledad y una red de apoyo social reducida guardan relación con una respuesta menos intensa de los anticuerpos a la vacuna contra la gripe en comparación con otros sujetos que sienten lazos sociales intensos. En los pacientes socialmente aislados con arteriopatía coronaria se aprecian tasas de supervivencia menores que en los que sí mantienen relaciones sociales intensas, incluso tras compensar los factores demográficos, de gravedad de la enfermedad y la angustia psicológica».

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