Los bebés entienden el lenguaje como comunicación

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Los bebés tienen un conocimiento básico sobre la función y las limitaciones del lenguaje como herramienta de comunicación. Según muestra un estudio publicado en Cognition por Marc Colomer y Núria Sebastián Gallés, miembros del Grupo de Investigación en Adquisición y Percepción del Habla del Centro Cerebro y Cognición, hecho con niños de entornos bilingües i monolingües de 14 meses de edad.

 

UPF / Marc Colomer y Núria Sebastián Gallés, miembros del Grupo de Investigación en Adquisición y Percepción del Habla (SAP) del Centro Cerebro y Cognición (CBC) han investigado si a los 14 meses los bebés ya entienden que el lenguaje es una herramienta de comunicación que permite transmitir información entre hablantes de la misma lengua. Un estudio que han publicado en la edición avanzada en línea en la revista Cognition.

La pregunta que nos hicimos en este estudio es si los bebés entienden que, para comunicarse, el comunicador y el receptor tienen que hablar y/o entender la misma lengua

“Antes del estudio, sabíamos que los bebés de 14 meses ya ven el lenguaje como un sistema convencional, es decir, una forma de transmitir información que es acordada y compartida entre un grupo de gente. Por ejemplo, cuando uno aprende la palabra “martillo”, no solo aprende una manera de referirse a un cierto tipo de herramientas, también presupone que cualquier parlante de su lengua utilizará esta misma palabra para referirse a un martillo”, explican Colomer y Sebastián-Gallés. Según los autores, este conocimiento es la base de la comunicación. Incluso cuando vemos dos personas que hablan una lengua que no conocemos, esperamos que compartan las mismas convenciones y, por lo tanto, que sean capaces de comunicarse. Pero si las personas hablan lenguas distintas, entonces el lenguaje no será un sistema óptimo de comunicación.

“La pregunta que nos hicimos en este estudio es si bebés de 14 meses entienden que, para comunicarse, el comunicador y el receptor tienen que hablar y/o entender la misma lengua”. Además, los autores investigaron si la experiencia de los bebés interactuando con personas que hablan sólo una lengua, o más de una lengua, influye sus predicciones sobre quién puede comunicarse con quién. Para ello, los investigadores testearon a un grupo de bebés monolingües y a un grupo de bebés bilingües.

En el primer estudio, bebés que crecían en entornos en los que solo se hablaba catalán y/o español, vieron vídeos en los que dos chicas que hablaban lenguas distintas (húngaro y catalán/español) les dirigían unas frases. En el segundo estudio, los bebés vieron que las dos chicas hablaban la misma lengua extranjera (húngaro). Después de la presentación, los bebés veían una escena en la que había dos juguetes sobre una mesa y una de las chicas (húngara) mostraba su preferencia por uno de ellos. En una segunda escena esta chica no podía llegar a los juguetes porque había una pared que se lo impedía. En esta escena, la segunda chica estaba presente y podía alcanzar los juguetes. En este momento, la primera chica le pedía (en húngaro) a la segunda que le pasara el objeto de su preferencia.

Los bebés miran más tiempo una escena cuando lo que ocurre en ella es inesperado y, por lo tanto, es más difícil de procesar

“La pregunta que nos planteamos era si los bebés esperarían que la chica que hablaba en español/catalán entendería el mensaje en húngaro y, por lo tanto, le daría el juguete que quería”, explica Colomer, primer autor del estudio. “Para investigar las expectativas de los bebés, utilizamos el paradigma de “Violación de la Expectativa”. Este paradigma se basa en el presupuesto de que los bebés miran más tiempo una escena cuando lo que ocurre en ella es inesperado y, por lo tanto, es más difícil de procesar”, añade Colomer.

 

Expectativas de los bebés según los resultados de los experimentos

Lo que los investigadores pudieron observar fue que los participantes esperaban que las dos chicas que hablaban la misma lengua, incluso siendo ésta totalmente desconocida para ellos, se entendieran. En cambio, en la condición donde las dos chicas hablaban lenguas distintas, solo los bebés que crecían en ambientes bilingües esperaban que la chica que hablaba catalán o español entendiera la frase en húngaro.

Los bebés esperan que el lenguaje comunique información; entienden que la comunicación depende del uso de una lengua compartida y, los bebes bilingües, esperan que las personas puedan entender más de una lengua

Esto sugiere, primero, que los bebés esperan que el lenguaje comunique información incluso entre personas que hablan una lengua extranjera. Segundo, que los bebés entienden que la comunicación depende del uso de una lengua compartida. Es decir, esperan que dos personas se puedan comunicar verbalmente sólo si hablan y/o entienden la misma lengua. Finalmente, los resultados indican que los bebés que crecen en entornos bilingües esperan que las personas puedan entender más de una lengua (incluso el húngaro). En cambio, los bebés que crecen en entornos monolingües esperan que las otras personas también sean monolingües.

Entender que el lenguaje es una herramienta de comunicación y entender en qué condiciones permite transmitir información es fundamental para desarrollar las capacidades que los bebés necesitan para empezar a comunicarse y entender su entorno. Este estudio muestra que ya a los 14 meses los bebés tienen un conocimiento complejo sobre la función y las limitaciones del lenguaje como herramienta de comunicación. Además, el estudio muestra que el entorno de los bebés (entorno monolingüe o bilingüe) influye sus predicciones sobre quién puede comunicarse con quién.

Referencia bibliográfica: 
Marc Colomer, Núria Sebastián-Gallés (2020), “Language background shapes third-party communication expectations in 14-month-old infants”, Cognition, vol. 202, septiembre, https://doi.org/10.1016/j.cognition.2020.104292

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