Los centrosomas, clave en el cáncer de esófago

Profase (inicio de la mitosis): Los dos centros de origen de los microtúbulos (en rosado) son los centrosomas. La cromatina ha comenzado a condensarse y se observan las cromátidas (en azul). Las estructuras en color rojo son los cinetocoros. (Micrografía obtenida utilizando marcajes fluorescentes). Autor: Roy van Heesbeen

La amplificación de los centrosomas de las células puede iniciar el cáncer

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Un estudio desarrollado por científicas portuguesas apunta que las anomalías en el número de centrosomas surgen temprano en la progresión del esófago de Barrett, asociada al cáncer de esófago.

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La inestabilidad genómica originada por exceso de centrosomas puede ayudar a que las células cancerosas se vuelvan más malignas

CGP/DICYT – Las células comienzan a acumular centrosomas, orgánulos que desempeñan un papel vital durante la división celular, antes de que se transformen en células cancerosas, según un estudio realizado en pacientes con esófago de Barrett, que se asocia con el cáncer de esófago. La investigación, que acaba de publicarse en la revista ‘Journal of Cell Biology’, sugiere que casos similares de acumulación de centrosomas pueden contribuir al inicio y la progresión de diversos cánceres.

Generalmente, las células contienen un solo centrosoma que duplican cuidadosamente una vez por ciclo celular ya que, las células con demasiados centrosomas, no se dividen adecuadamente y mueren. En cambio, las células cancerosas a menudo contienen un número excesivo de centrosomas y generalmente sobreviven a la división celular. De hecho, la inestabilidad genómica originada por exceso de centrosomas puede ayudar a que las células cancerosas se vuelvan más malignas.

“La amplificación de centrosomas se ha encontrado en tumores humanos, pero no en células normales, por lo que es una característica atractiva para investigar el diagnóstico, el pronóstico y la terapia del cáncer”, explica Carla Lopes, del Instituto Portugués de Oncología y del Instituto Gulbenkian de Ciencia en Portugal. A pesar de ser un ‘sello distintivo’ del cáncer, “el tiempo, los mecanismos y el impacto de la desregulación del centrosoma en el cáncer humano son poco conocidos”, recuerda la investigadora.

 

Las células esofágicas normales (izda) tienen un solo centrosoma (en verde y rojo). Metaplasia en pacientes con esófago de Barrett (segundo desde la izqda.), aumento durante la displasia (segundo por la dcha.) que persiste en el adenocarcinoma (dcha).

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El equipo analizó el papel de la amplificación del centrosoma en la tumorogénesis, a partir de muestras de pacientes con la afección premaligna del esófago de Barrett.

Su equipo analizó el papel de la amplificación del centrosoma en la tumorogénesis, a partir de muestras de pacientes con la afección premaligna del esófago de Barrett. Esta enfermedad, según la Sociedad Americana Contra el Cáncer, se produce cuando el reflujo del ácido estomacal se extiende durante mucho tiempo y daña el revestimiento interno del esófago. Esto causa que las células escamosas que recubren normalmente el esófago sean reemplazadas por células glandulares, similares a las que recubren el estómago y el intestino delgado. En un pequeño porcentaje de pacientes, estas células terminan proliferando anormalmente, causando displasia, una afección precancerosa que, finalmente, puede dar lugar a un adenocarcinoma esofágico.

Según la información de la Rockefeller University recogida por DiCYT, a los pacientes con esófago de Barrett se les practican biopsias con regularidad y se extirpa cualquier tejido displásico. Esto permitió a las investigadoras estudiar cómo cambia el número de centrosomas en diferentes etapas de la enfermedad. “Descubrimos que las anomalías en el número de centrosomas surgen temprano en la progresión del esófago de Barrett”, señala la coautora Marta Mesquita.

Los investigadores nunca vieron exceso de centrosomas en el tejido esofágico normal. Tampoco vieron la amplificación de centrosomas en pacientes con esófago de Barrett que no habían progresado a etapas posteriores de la enfermedad. En cambio, la amplificación del centrosoma aumentó de manera drástica durante la displasia, y las células con exceso de centrosomas persistieron durante todo el adenocarcinoma y la metástasis.

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En coincidencia con la pérdida o mutación del gen p53

Las células con centrosomas adicionales pueden sobrevivir y proliferar, dando lugar a células con cromosomas anormales que pueden convertirse en células cancerosas

El aumento en la amplificación del centrosoma al inicio de la displasia coincidió con la pérdida o la mutación del supresor tumoral p53, el gen más mutado en los cánceres humanos, que se cree que mata las células con demasiados centrosomas.

El trabajo sugiere que la amplificación del centrosoma se produce en algunas células durante la metaplasia – el momento en que una célula se sustituye por otro tipo de célula- y que p53 impide que estas células se propaguen hasta que se pierde, durante la transición a la displasia. Las células con centrosomas adicionales pueden sobrevivir y proliferar, dando lugar a células con cromosomas anormales que pueden convertirse en células cancerosas.

“Dada la amplia presencia de mutaciones de p53 y la amplificación del centrosoma en tumores humanos, nuestros hallazgos sobre el momento y el orden de estos eventos en la tumorogénesis del esófago de Barrett probablemente también sean aplicables a otros cánceres”, concluye Lopes.

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Referencia bibliográfica: 
Carla A.M. Lopes, Marta Mesquita, Ana Isabel Cunha, Joana Cardoso, Sara Carapeta, Cátia Laranjeira, António E. Pinto, José B. Pereira-Leal, António Dias-Pereira, Mónica Bettencourt-Dias, Paula Chaves (2018). “Centrosome amplification arises before neoplasia and increases upon p53 loss in tumorigenesis”. J Cell Biol, jcb.201711191; DOI: 10.1083/jcb.201711191

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