Los conceptos de bueno y malo

«Este hallazgo no permite descartar la posibilidad de que haya factores neurobiológicos innatos que influyan en las representaciones visuales corporales observadas en los diestros y los zurdos naturales», admiten los investigadores.

Un experimento con un guante consigue modificar el juicio moral de diestros

.

De manera inconsciente, los diestros asocian lo bueno con el lado derecho de un espacio, y lo malo con el izquierdo. Pero una investigación realizada por científicos en los Estados Unidos muestra que esta asociación se puede modificar rápidamente.

El estudio, publicado en Internet en la revista Psychological Science, indica que el empleo de la mano izquierda con mayor fluidez que la derecha incluso durante sólo unos pocos minutos puede invertir los juicios de valor de los diestros y hacerles pensar que el izquierdo es el lado «bueno» del espacio.

Los investigadores Daniel Casasanto del Instituto Max Planck de Psicolingüística (Países Bajos) y Evangelia Chrysikou de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) explican que los conceptos de bueno y malo están arraigados en las experiencias corporales de los individuos y que pueden cambiar si se alteran los patrones de esa experiencia.

Las ideas positivas relacionadas con el lado derecho del espacio y negativas con el izquierdo se pueden hallar incluso en el lenguaje. Por ejemplo, es bueno estar «en su derecho» pero malo «levantarse con el pie izquierdo». En el artículo publicado en Psychological Science, los autores señalan que las distintas connotaciones que poseen los espacios derecho e izquierdo también pueden apreciarse en varios textos religiosos. Y citan, por ejemplo, la Biblia del Rey Jacobo, que reza que «el corazón del sabio está a su mano derecha; más el corazón del necio a su mano izquierda», y comentan que «según la sharia, los musulmanes deben comer y beber con la mano derecha porque únicamente Satán emplea la izquierda».

.

El uso de las manos derecha o izquierda

En los experimentos que organizaron preguntaron a una serie de individuos cuál de dos productos comprarían, a quién de entre dos candidatos a un empleo contratarían, cuál de entre dos criaturas alienígenas parecía más inteligente. En general, los diestros se decantaron por el producto, el individuo y la criatura que veían a su derecha, mientras que la mayoría de zurdos prefirieron a los de la izquierda.

Para explicar esta tendencia, el Dr. Casasanto aventuró que las nociones de bueno y malo de las personas dependen en parte de la manera en que usan sus manos. «Las personas pueden actuar con mayor facilidad con su mano dominante y, de manera inconsciente, terminan por asociar cosas buenas al lado del espacio que mejor dominan», adujo.

Para comprobar esta hipótesis, el Dr. Casasanto estudio la manera en que los diestros naturales piensan en cosas buenas y malas cuando su mano derecha se encontraba incapacitada, bien por una lesión cerebral o por algo no tan grave como llevar un guante de esquiar.

Los pacientes de ictus tuvieron que llevar a cabo una tarea en la que se ponían de manifiesto asociaciones implícitas entre el espacio y la bondad. Las observaciones revelaron que los pacientes que habían perdido la capacidad de emplear la mano izquierda presentaban la actitud habitual de «lo derecho es bueno». En cambio, los que habían perdido la maniobrabilidad de la mano derecha por daños en el hemisferio izquierdo del cerebro asociaban lo bueno al lado izquierdo, igual que los zurdos naturales.

Lo mismo se observó en estudiantes universitarios sanos a quienes se pidió que llevasen a cabo una tarea de destreza motora llevando puesto un aparatoso guante bien en la mano izquierda -para no influir en su condición de diestros-, bien en la mano derecha -para convertirles provisionalmente en zurdos-. Transcurridos cerca de doce minutos realizando experiencias motoras invertidas, los juicios de los participantes que llevaban el guante en la derecha mostraron, al realizar una tarea diferente, un sesgo positivo hacia el lado izquierdo, igual que los zurdos naturales.

«Este hallazgo no permite descartar la posibilidad de que haya factores neurobiológicos innatos que influyan en las representaciones visuales corporales observadas en los diestros y los zurdos naturales», admiten los investigadores. «Pero la inversión de los juicios de los diestros tras cambios breves y continuos en su destreza motora demuestra que la experiencia motora basta para determinar la dirección de las asociaciones con valencia espacial, e incluso para imponerse a cualquier posible predisposición innata a asociar lo bueno con el lado dominante por naturaleza en cada individuo.»

«La gente tiende a creer que sus juicios son racionales y que sus conceptos son estables», apuntó el Dr. Casasanto. «Pero si con tan sólo ponerse un guante durante unos minutos se pueden invertir los juicios habituales de una persona acerca de lo bueno y lo malo, quizás la mente sea más maleable de lo que se pensaba.»

Los investigadores concluyen que: «Queda pendiente para futuras investigaciones caracterizar los mecanismos neurocognitivos por los que la experiencia física tiende a determinar los conceptos abstractos de bueno y malo.»

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí