Según los autores, la dieta y el estilo de vida influyen en los valores de tensión arterial, como también lo hacen las circunstancias sociales y económicas.

Científicos destacan una fuerte correlación entre el índice de masa corporal y la tensión arterial

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A lo largo de la vida de una persona, su tensión arterial varía conforme a cuatro etapas, según revela una nueva investigación dirigida por la «Unidad de salud a lo largo de la vida y el envejecimiento» del Consejo de Investigación Médica del University College de Londres.

Este estudio, publicado en la revista PLoS Medicine, fue financiado en parte por los Estados miembros participantes en la ERA «NEW OSH» («Riesgos nuevos y emergentes para la seguridad y salud laboral: previsión y medidas contra cambios laborales mediante la coordinación de la investigación sobre estos riesgos»).

Los investigadores señalan que es posible regular las causas primordiales de las subidas de la tensión arterial, lo cual ayuda a prevenir ictus y enfermedades cardiovasculares.

Cerca del 33 % de las poblaciones adultas del Reino Unido y Estados Unidos padecen hipertensión, aunque muchas de ellas declaran no tener ningún síntoma. Es innegable la importancia de mantener la tensión arterial en niveles normales para asegurar el bienestar.

En el estudio referido, los autores emplearon datos procedentes de una serie de estudios británicos en los que se midió la tensión arterial de los individuos evaluados a intervalos regulares. De este modo pudieron observar que su tensión arterial cambió conforme a cuatro etapas a lo largo de su vida:

un incremento rápido durante el desarrollo de la adolescencia; un incremento más moderado al principio de la edad adulta; otro incremento a mediana edad (normalmente entre los 40 y los 50 años); y un incremento leve e incluso descenso de la tensión arterial a edades adultas avanzadas.

«Gran parte de lo que sabemos sobre la progresión de la tensión arterial sistólica (TAS) en función de la edad procede de datos transversales que no reflejan directamente los cambios en el organismo de cada individuo», escriben los autores en el artículo.

«Calculamos la evolución de la TAS a lo largo del ciclo vital empleando datos longitudinales de siete cohortes poblacionales y otra cohorte formada principalmente por trabajadores cualificados, todas del Reino Unido y con datos que cubrían períodos de edad distintos pero solapados.»

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Población general y grupo profesional

Gracias a 102 580 mediciones de la TAS realizadas a 30 372 individuos de entre 7 y más de 80 años de edad, los investigadores evaluaron las diferencias entre las mediciones en los estudios realizados en la población general y en el grupo profesional.

Sus resultados indican que la tensión arterial media era inferior en el grupo profesional con respecto a la población general, y también que el aumento de la tensión arterial a mediana edad surgía de forma más tardía.

Según los autores, la dieta y el estilo de vida influyen en los valores de tensión arterial, como también lo hacen las circunstancias sociales y económicas. Los investigadores observaron que las mujeres presentan una tensión arterial más baja que los hombres al principio de la edad adulta, si bien sus valores aumentan a mediana edad, probablemente por los efectos de la menopausia sobre la sensibilidad a la sal. Por tanto, hombres y mujeres presentaban valores medios de tensión arterial similares a edades avanzadas.

«La desaceleración y la disminución que tienen lugar en la vejez eran menos acentuadas tras excluir a aquellos individuos que habían tomado medicación antihipertensiva», apuntan los autores.

«En comparación con las cohortes de la población general, la cohorte ocupacional presentaba una TAS media más baja, un incremento anual menos acusado a mediana edad y un aumento gradual a mediana edad más tardío.

La diferencia máxima entre los sexos se observó a los 26 años (+8,2 milímetros de mercurio [mm Hg] más en los hombres, 95 % CI: 6,7, 9,8); después las mujeres experimentaban incrementos más agudos y acababan teniendo los mismos valores en la séptima década de edad.

Los científicos destacan también una fuerte correlación entre el índice de masa corporal y la tensión arterial en las distintas etapas de la vida.

«En este estudio no logramos determinar las causas principales de estos incrementos de la tensión arterial asociados a la edad, por lo que futuros estudios deberían tratar de averiguar qué factores afectan a esta evolución y en qué momentos del ciclo vital ejercen una mayor influencia», concluyen los autores.

En el estudio participaron investigadores de las universidades de Bristol, Cambridge, Southampton y Glasgow.

El consorcio de la ERA está dirigido por el Instituto Finlandés de Salud Ocupacional y está formado por ministerios y organismos de financiación de Bélgica, Dinamarca, Alemania, Grecia, España, Francia, Italia, Hungría, Países Bajos, Polonia, Finlandia, Suecia y Reino Unido. Se le otorgó una subvención por valor de 2,6 millones de euros por medio del Sexto Programa Marco (6PM) de la UE para facilitar el trabajo en red de los países participantes con el fin de coordinar la financiación pública otorgada por cada país a este tema.