Los juicios de Salem

Martha Corey, ilustración de John W. Ehninger / Wikimedia

Tal día como hoy… 14 de enero de 1696 concluían  los «juicios de Salem»

 

El 14 de enero de 1696, la Corte Suprema de la colonia inglesa de Massachusetts concluía la revisión de los procesos por brujería conocidos como los «juicios de Salem», que los tribunales locales de los condados de Essex, Suffolk y Middlessex habían ido realizando entre 1692 y 1693, en lo que fue una manifestación de fanatismo e histeria colectivas que costó la vida a un mínimo de 27 personas. Se determinó que durante los procesos se habían cometido graves irregularidades, pero ya no quedaba nadie a quien reparar por las injusticias padecidas.

 

CV / Comúnmente suele pensarse que la caza y quema de brujas fue algo propio de la Edad Media y que quien más destacó en tal cometido fue la Inquisición española. Ambas creencias son falsas.

La época más «próspera» en la siniestra actividad de la caza de brujas fueron los siglos XVI y XVII, a rebufo de la Reforma Luterana, las guerras de religión y los consiguientes fanatismos

La época más «próspera» en la siniestra actividad de la caza de brujas fueron los siglos XVI y XVII, a rebufo de la Reforma Luterana, las guerras de religión y los consiguientes fanatismos involucrados en ellas. Y tampoco fue un tema que inquietara especialmente a la Inquisición española, dicho sea sin que implique el menor descargo para tan repugnante institución; pero lo cierto es que al Santo Oficio las brujas se la traían más bien al pairo, su especialidad eran los judíos y los herejes.

La fijación con las brujas fue más bien una obsesión protestante, especialmente entre sus sectas más fanáticas y rigoristas. El caso de los Juicios de Salem, inmortalizado literariamente por Arthur Miller (1915-2005) en su obra dramática ‘Las brujas de Salem’ –‘The Crucible’, en el original inglés-, es solo un ejemplo, el más famoso, de ello.

Consistió en una serie de juicios que se llevaron a cabo en Nueva Inglaterra –hoy Estados Unidos- con motivo de las denuncias masivas por brujería

Consistió en una serie de juicios que se llevaron a cabo en Nueva Inglaterra –hoy Estados Unidos- con motivo de las denuncias masivas por brujería, principalmente en la ciudad de Salem, entre comunidades regidas teocráticamente por la secta puritana. Implicaron a más de doscientas personas acusadas, que costaron la vida a un total de 27 personas: diecinueve declaradas culpables y ahorcadas, una prensada «accidentalmente» mientras se intentaba arrancarle la confesión con el instrumento de tortura «peine forte et dure», y siete que murieron en prisión, por condena o a la espera de juicio, incluido el bebé nacido en prisión hijo de una acusada. Otras consiguieron librarse poniendo tierra de por medio…

A finales del siglo XVII los procesos por brujería ya no estaban muy de moda en Europa, pero en las colonias inglesas de América seguían siendo una actividad relativamente frecuente, aunque no tan masiva como lo fue el caso de Salem. La autoridad real y la administración eran todavía entonces más simbólicas que otra cosa, y el poder lo controlaba la secta mayoritaria, en este caso los puritanos, a los que se había expulsado de Inglaterra precisamente por su intransigencia y fanatismo. Como siempre en estos casos, no basta con apelar a la ignorancia y al fanatismo y al igual que atribuir la sequía o el cólera a los judíos requiere de la ignorancia, no es menos cierto que siempre hay detrás asuntos mucho más mundanos y hasta crematísticos. El caso de Salem no fue una excepción.

El hecho de que la mayoría de condenados fueran mujeres ha sugerido también una estrangulación social del papel de la mujer

Es cierto que los puritanos gobernaban las colonias de la bahía de Massachusetts sin oposición alguna, y que eran unos fanáticos intransigentes e intolerantes, pero las supuestas o reales alucinaciones y prácticas demoníacas masivas acaso fueron solo el señuelo de otros intereses que desviaron un cierto fondo de verdad que podía haber en todo ello. Los historiadores han apuntado a otras causas, como la rivalidad entre las familias Putnam y Porter, los caciques del lugar, y a posible ergotismo, una intoxicación producida al ingerir pan de centeno fermentado que contiene micotoxinas procedentes del hongo Claviceps purpurea, que hoy sabemos que produce efectos alucinógenos similares a los del LSD. El hecho de que la mayoría de condenados fueran mujeres ha sugerido también una estrangulación social del papel de la mujer.

Y todo esto envuelto en la obsesión por evitar las consecuencias de la ira de Dios por separarse de los dictados religiosos del puritanismo. Con la declaración de la Corte Suprema se afianzó el poder real sobre las colonias y este tipo de procesos fueron a partir de entonces desapareciendo.

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