Los mensajes negativos son más fáciles de retener que los positivos

Los investigadores evaluaron incentivos para comer delante de incentivos para no comer

Los incentivos monetarios pueden incentivar a las personas a tomar decisiones saludables

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Los incentivos monetarios para animar a la gente a vivir estilos de vida más saludables funcionan mejor y son más eficaces en el largo plazo cuando están diseñados para detener un comportamiento negativo, en lugar de promover opciones en positivo.

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UPF / Esta es una de las principales conclusiones de la investigación realizada por Daniel Navarro Martínez, investigador Beatriu de Pinós del Departamento de Economía y Empresa de la UPF, junto con Paul Dolan y Matteo M. Galizzi, de la London School of Economics (LSE), y que recientemente se ha publicado en formato de artículo en la revista Social Science & Medicine.

Entre junio y septiembre de 2012, los investigadores llevaron a cabo un experimento en un total de 353 personas, repartidas entre 35 sesiones experimentales, en el que evaluaron incentivos para comer delante de incentivos para no comer.

El investigador, Daniel Navarro Martínez
El investigador, Daniel Navarro Martínez

Las sesiones tuvieron lugar en el LSE Behavioural Research Lab, con financiación a cargo del Centre for the Study of Incentives in Health (CSIH), a partir de una ayuda del Wellcome Trust Biomedical Ethics Programme.

En este experimento, se invitó a los participantes a mirar una serie de vídeos, y se les proporcionó unos cuencos con caramelos de goma, unos dulces que les gustaban. Durante un intervalo de cinco minutos, a algunos de los participantes asignados al azar se les incentivó económicamente (3 libras) para que comieran dulces, y a otros, a la inversa, para que no comieran.

Al cabo de dos días, los participantes volvieron a visualizar vídeos en una nueva sesión experimental, ahora sin ningún incentivo: en este segundo encuentro se pudo comprobar como las personas a las que se había incentivado durante la primera sesión por no ingerir dulces comieron significativamente menos dulces que los participantes que no habían recibido ningún incentivo monetario.

Por otra parte, los participantes que en la primera sesión recibieron un incentivo positivo para comer dulces, en la segunda sesión comieron igual que los participantes de la condición de control (que no habían tenido ningún tipo de incentivo).

Estos resultados muestran que, si bien ambos tipos de incentivos fueron efectivos para propiciar el cambio de comportamiento a la hora de comer dulces, sólo los incentivos para no comer tuvieron efectos notorios y permanentes al cabo de un período de tiempo, después de retirar estos incentivos.

Por tanto, el estudio pone de manifiesto que los mensajes negativos son más fáciles de retener que los positivos: los incentivos para no comer, aunque sólo fueron válidos por un periodo de tiempo muy concreto (cinco minutos de vídeo) pueden ser más eficaces en la producción de efectos de arrastre sobre el comportamiento, en situaciones como, por ejemplo, cuando se quieren promover hábitos saludables entre la población.

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Experto en la toma de decisiones y en la economía del comportamiento

Daniel Navarro Martínez es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y doctor en Economía por la Universidad Jaume I de Castellón. Vinculado al Departamento de Economía y Empresa de la UPF, actualmente imparte docencia en la Barcelona School of Management (BSM-UPF), en la Barcelona Graduate School of Economics (Barcelona GSE) y en el máster Ejecutivo en Diplomacia y Acción Exterior, organizado por el IBEI y la Escuela de Administración Pública de Cataluña (EAPC).

Anteriormente ocupó puestos de investigador en la Universidad de Warwick y en la London School of Economics and Political Science (Reino Unido). Su investigación se centra en la economía del comportamiento, los juicios y la toma de decisiones, la teoría de la decisión y el comportamiento del consumidor.

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Trabajo de referencia:

Dolan P., Galizzi M. and Navarro-Martinez, D. (2015): ” Paying people to eat or no to eat? Carryover effects of monetary incentives on eating behaviour“, Social Science & Medicine, Vol. 133, p. 153-158.

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