Los metazoos gigantes a las puertas

Imagen: Wikimedia - Fotógrafo: © Hans Hillewaert / CC BY-SA 4.0

Lo más extraordinario de aquellos tiempos todavía estaba por ver. Si hasta el momento la vida había sido microscópica, ahora tocaba que los gigantes del momento evolucionaran. Grandes metazoos con tejidos celulares diferenciados empezaron a diversificarse por los litorales de nuestra Tierra.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

La evolución de seres visibles a simple vista y con tejidos resultó ser una revolución. Estamos hablando de los fósiles de Ediacara que fueron estudiados inicialmente en la cadena montañosa de Flinders al sur de Australia. Más tarde esta biota ha sido identificada en otros lugares del planeta dando a entender que ocupaba la gran mayoría de litorales terrestres. Ejemplos de ello han sido Avalon en Canadá, Nama en Namibia u otros yacimientos rusos.

Así pues entre los 635 y los 541 millones de años una serie de ecosistemas complejos contenían gran cantidad de formas macroscópicas de cuerpo blando que habitaban los fondos litorales. Estas se asemejaban, entre otros, a anémonas y esponjas con formas planas, circulares o alargadas bajo una predominancia de simetrías radiales y una escasa de bilaterales. Por los sedimentos analizados, y al no dejar rastros o galerías en su interior, la fauna de aquel entonces todavía no utilizaba el sustrato marino como recurso alimenticio o refugio. Es decir no había excavaciones que cruzaran los sedimentos alterando los fondos sino que aquellos organismos simplemente habitaban en su superficie fijándose o filtrando por el mismo (bentónicos).

Hoy en día todavía no hemos encontrado formas vivas equivalentes por lo que el misterio de sus especímenes propició muchos debates y discusiones científicas

Hoy en día todavía no hemos encontrado formas vivas equivalentes por lo que el misterio de sus especímenes propició muchos debates y discusiones científicas, hasta se postuló que no eran organismos celulares sino colonias de microorganismos. Pero la solución, aunque indirecta, vino de un equipo de científicos de Australia, Reino Unido y California. El análisis químico de rocas de aquella época halló la presencia de marcadores biológicos que sólo se da en algunas esponjas muy primitivas. Es decir hace 635 millones de años ya existían metazoos grandes vagando por las plataformas marinas de entonces. Así fue publicado en el Nature de febrero de 2009.

Restauración de la vida de Dickinsonia costata, un misterioso organismo de la biota de Ediacaran / Wikimedia – Autor: Nobu Tamura ( http://spinops.blogspot.com/ )

Posteriormente a los 635 millones de años hallamos ya múltiples formas de “animales”. Por ejemplo los embriones de metazoos hallados en la formación Doushantuo al sur de China de unos 570 millones de antigüedad, o el espectacular fósil de la biota de Ediacara hallado en el noroeste de Rusia de unos 558 millones de años. Este espécimen correspondía a un metazoo de 1,4 metros de diámetro bautizado como Dickinsonia que contenía todavía colesterol, molécula sello distintivo de la vida animal. El hallazgo fue presentado en septiembre de 2018.

Cabe añadir aquí el organismo tipo medusa llamado Kimberella de diez centímetros de diámetro y simetría bilateral de unos 555 millones de años. Éste metazoo también fue hallado en Rusia. Aunque el tema se amplió en 2019 cuando cerca de la ciudad China de Yiling se describieron 35 ejemplares de rastros sobre sedimentos realizados por artrópodos, anélidos o nematodos, organismos que como aquellas pistas halladas, poseen segmentos bajo una simetría bilateral. Su antigüedad fue fechada en 550 millones de años y fueron publicados en el Nature de septiembre de 2019.

La fauna de Edicara seguramente sólo significó un ensayo evolutivo que posiblemente se extinguió ante nuevos competidores pasados los 541 millones de años

De todas formas la fauna de Edicara seguramente sólo significó un ensayo evolutivo que posiblemente se extinguió ante nuevos competidores pasados los 541 millones de años. Por ahora no hemos hallado registro de este tipo de organismos en formaciones geológicas posteriores aunque las investigaciones de los fondos submarinos actuales quizás nos den algún día una sorpresa. En septiembre de 2014 la revista Plos One publicó el hallazgo de dos formas gelatinosas y con simetría radial que no pertenecían a ningún grupo actual. Aquellos organismos fueron capturados entre los 400 y 1.000 metros de profundidad y fueron bautizados como Dendrogramma enigmática y Dendrogramma discoides. Quizás la prospección de los actuales fondos marinos nos dé un regalo con faunas similares a las de Ediacara.

Dickinsonia costata de la biota de Ediacaran (c. 635-542 MYA) es una de las primeras especies animales conocidas. / Wikimedia – Autor: Verisimilus en Wikipedia en inglés

De todas formas, y se extinguiera o no la biota de Ediacara, la vida macroscópica ya había surgido. A finales del Proterozoico comenzaron a evolucionar los primeros invertebrados con partes duras mineralizadas. Gasterópodos y otros organismos hallados en Siberia dieron testimonio de ello. Seguramente, y junto con ellos evolucionaron los primeros equinodermos y cordados, parientes evolutivos según la genética y la anatomía comparada. Estos dos grupos poseen un poro que deviene en ano durante su crecimiento. De hecho se les agrupa bajo los deuterostomados. Los equinodermos configuran los actuales erizos y estrellas de mar, mientras que los cordados darían sus frutos entre los vertebrados actuales. Además, y a finales del Proterozoico, se descubrieron unas minúsculas estructuras denticulares llamadas conodontos que hoy en día sabemos pertenecientes también a los cordados. Más tarde los explicaremos.

La evolución simplemente iba a configurar los grandes grupos de organismos de la actualidad

Con todo lo anterior, y a finales de aquel Proterozoico, estábamos ante el preludio de una expansión biológica que los del Diseño Inteligente atribuyeron a la creación bíblica. En ello, y con desatino, desestimaron todas las pruebas fósiles que hemos descrito en capítulos anteriores. Ciertamente que lo que en breve acontecerá fue una gran eclosión de la vida en donde lo divino no resultaba la explicación más lógica. Dios no pudo equivocarse con tantos grupos evolutivos anteriores imperfectos, errar resulta más humano. La evolución simplemente iba a configurar los grandes grupos de organismos de la actualidad. La Tierra iba a comenzar a parecerse como hoy la conocemos. Una nueva etapa, el Fanerozoico, abría sus puertas en esta Evolución en la Tierra.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Evolución en la Tierra“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

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