El parhelio es un efecto óptico que se produce como consecuencia de la reflexión y la refracción de la luz del Sol

Tal día como hoy… 9 de febrero del año 10 a.C se visualizaban sobre el cielo nueve soles

.

El 9 de febrero del año 10 a.C. –fecha aproximadamente adaptada- se visualizaban sobre el cielo de Kyushu (Japón), nueve soles uno al lado del otro. Es uno de los primeros casos documentados del fenómeno atmosférico conocido como parhelio o parahelio.

.

Visiones como estas se consideraban en la antigüedad acontecimientos que anunciaban catástrofes o manifestaciones de divinidades airadas y darán lugar al surgimiento de la magia

CV / El parhelio es un efecto óptico que se produce como consecuencia de la reflexión y la refracción de la luz del Sol –paraselene si ocurre con la luz de la Luna-, sobre partículas de hielo acumuladas en las nubes del tipo cirros. Se puede producir la aparente visión de duplicidad, triplicidad… Se trata, como el halo o antelia, de un fenómeno conocido, aunque el caso de nueve soles sea algo excepcional.

Los parhelios pueden tener distintos aspectos y aparecer como una mancha luminosa redonda, como fuera un segundo Sol menos brillante, o como formas alargadas en sentido vertical que se descomponen en los colores del arco iris.

Otros fenómenos atmosféricos curiosos son los halos, circunferencias luminosas que aparecen alrededor del Sol o de la Luna, como consecuencia de la refracción de la luz en los cristales de hielo que flotan en la troposfera. También están los llamados «pilares», que son columnas de luz verticales.

En los orígenes de la humanidad, se acostumbraba a pensar que estos fenómenos eran el anuncio de alguna catástrofe o la manifestación de descontento por parte de alguna divinidad airada, y darán lugar al surgimiento de la magia, que pretenderá ofrecer a la vez una interpretación del fenómeno y la posibilidad de instrumentalizarlo a través de rituales para neutralizar sus efectos o interpretarlos como advertencias que proscribían determinadas acciones.

Parhelio producido por la luz pasando por las nubes cargadas de hielo. El "verdadero" sol está fuera de la imagen, a la derecha / Wikimedia

Parhelio producido por la luz pasando por las nubes cargadas de hielo. El “verdadero” sol está fuera de la imagen, a la derecha / Wikimedia

.

Desde ciertas interpretaciones, se ha especulado con que algunas de las descripciones del Antiguo Testamento que refieren a carros de fuego podrían haber sido en realidad naves extraterrestres, como por ejemplo las ruedas que nos describe el profeta Ezequiel:

Se ha especulado con que algunas de las descripciones del Antiguo Testamento que refieren a carros de fuego podrían haber sido en realidad naves extraterrestres

“Miré, y vi que venía del norte un viento huracanado y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor. En medio del fuego algo semejante al bronce refulgente (…) En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos. Parecían antorchas encendidas (…) El aspecto de las ruedas y su estructura era semejante al color del crisólito. Las cuatro tenían el mismo aspecto; su apariencia y su estructura eran como una rueda metida en otra (…)

(…) Sobre la bóveda que estaba sobre sus cabezas se caía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro, y sobre la figura del trono (…) vi una apariencia como de bronce refulgente, como una apariencia de un fuego dentro de ella en derredor (…) vi que parecía como fuego y que tenía un resplandor alrededor (…)

(Ezequiel 1, 1-3, 27)

Aunque, la verdad, lo más probable es que las ruedas que vio Ezequiel fueran en realidad un halo con parhelios especialmente espectaculares.

Otra famosa visión es la que tuvo Constantino el Grande la noche del 27 de octubre del año 312 de nuestra era, en vísperas de su batalla con Magencio en el Puente Milvio. Constantino afirmó haber visto en el cielo -ignoramos si se refería al cielo atmosférico o al empíreo- una cruz mientras oía una voz que decía «En Touto Nika» -en griego- que se tradujo al latín como «In hoc signo vinces», es decir, con este signo vencerás. Constantino ordenó entonces que en los escudos de sus soldados se grabara una cruz y venció en la batalla, convirtiéndose en emperador. Al año siguiente, el Edicto de Milán proclamaba el cristianismo religión oficial de Imperio romano.

También los «ovnis» observados desde un avión podrían ser parhelios: pueden dar, además, la sensación de estar moviéndose a gran velocidad

Esta cruz era, según el cronista cristiano Lactancio, un «staurogram»,  una cruz  latina con el extremo superior redondeado en forma de P. Una descripción ciertamente muy detallada. También nos podríamos preguntar por qué la voz le habló a Constantino, estando como estaba a las puertas de Roma, en griego y no en latín. Bueno, es dudoso que Constantino conociera el latín, aunque sí el griego, lo cual sería una prueba más a favor del origen divino de la frase: de habérselo dicho en latín, Constantino no hubiera entendido nada y nos hubiéramos quedado como antes. Lo que sí sabemos del tal Lactancio es que se convirtió en el maestro de latín de los hijos de Constantino y, también, que sostuvo que la Tierra era plana; algo que cualquier persona mínimamente culta de la época ya sabía que no era así.

En cualquier caso, y dejando de lado la imaginación y las voces, lo cierto es que, de haber visto realmente algo, la visión de la cruz celestial bien pudo ser un halo cruciforme con sus respectivos parahelios. Mucho más prosaico, sin duda, pero también harto más probable.

Más modernamente, y ya que hablábamos de naves extraterrestres, se ha demostrado que muchos supuestos avistamientos de «ovnis» podrían haber sido en realidad pilares o falsos soles. También los «ovnis» observados desde un avión podrían ser parhelios: pueden dar, además, la sensación de estar moviéndose a gran velocidad.

De cualquier manera, los nueve soles de Kyushu se nos antojan muchos soles.

.

También un 9 de febrero… se cumplen estas otras efemérides

.