Los nuevos fármacos biosimilares

Investigaciones de la UPV/EHU contribuyen al marco regulatorio europeo para los biosimilares, pionero en el mundo

Tras los medicamentos genéricos, turno para los biosimilares, un mercado en ciernes

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Los medicamentos biosimilares son los equivalentes complejos de los genéricos, y están llamados a producir un gran impacto en el sistema sanitario en los próximos años. Son copias exactas de moléculas relativamente simples (paracetamol, ácido acetil salicílico), obtenidos mediante métodos de síntesis química. En Europa se han aprobado ya 12 medicamentos biosimilares, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, todavía no se ha aprobado ninguno.

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UPV/EHU / Los medicamentos biosimilares son los equivalentes complejos de los genéricos, y están llamados a producir un gran impacto en el sistema sanitario en los próximos años. Son copias, aunque no exactas, de medicamentos de origen biotecnológico, medicamentos muy costosos de producir y, por lo tanto, caros para los sistemas sanitarios. La expiración de las patentes sobre muchos de los productos originales ha abierto el mercado a la producción de copias más baratas, y se espera que la entrada de medicamentos biosimilares en el mercado favorezca el acceso a tratamientos costosos para los pacientes con patologías severas, como el cáncer o enfermedades autoinmunes, entre otras. Según Begoña Calvo, catedrática de Farmacia de la UPV/EHU “van a tener una trascendencia similar a la introducción de los genéricos”. Para ello, es necesario establecer un marco regulatorio adecuado, al que el grupo de investigación consolidado PharmaNanoGene de la UPV/EHU ha contribuido de manera significativa.

Aunque conceptualmente pudieran ser equivalentes, un medicamento biosimilar no es un genérico

Aunque conceptualmente pudieran ser equivalentes, un medicamento biosimilar no es un genérico. Los últimos son copias exactas de moléculas relativamente simples (paracetamol, ácido acetil salicílico), obtenidos mediante métodos de síntesis química. Los biosimilares, en cambio, son copias de moléculas muy complejas, de naturaleza proteica, en cuya producción intervienen procesos y materiales biológicos, como el cultivo de células o la extracción de productos a partir de organismos vivos, por lo que no hay un producto exactamente igual a otro. Al ser copias equiparables pero no exactas de los medicamentos originales, la normativa de los genéricos no es científicamente apropiada para los biosimilares. “Pequeñas variaciones de la molécula, incluso en el proceso de fabricación, podría dar lugar a un producto ligeramente distinto, y, por ello, su fabricación  tiene que estar específicamente regulada”, subraya Begoña Calvo Hernáez, catedrática de Farmacia de la UPV/EHU.

Los estudios en este campo del grupo de PharmaNanoGene del área de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU se iniciaron en 2006, y han dado lugar desde entonces a numerosas publicaciones, citadas en numerosas ocasiones en revistas de prestigio, entre las que se encuentra The New England Journal of Medicine.

“Nuestras investigaciones abarcan los estudios que se deben realizar y exigir a la industria farmacéutica para el desarrollo, aprobación y seguimiento posterior de medicamentos biosimilares, de acuerdo a la normativa de la Agencia Europea del Medicamento”, explica Calvo, “para que, a partir de ahí, las autoridades sanitarias puedan crear el entorno regulatorio adecuado, y se aumente, al final, la prescripción de estos fármacos, que va a producir un ahorro importante en los sistemas sanitarios”, añade. Se trata de una normativa pionera y referente en el mundo, puesta en marcha en el 2004, gracias a la cual en Europa se han aprobado ya 12 medicamentos biosimilares, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, todavía no se ha aprobado ninguno.

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Ahorro para el sistema sanitario

Porcentualmente, el ahorro producido por los biosimilares no será tan grande como el que suponen los genéricos, que pueden llegar a producir un ahorro del 40% por prescripción. Pero al ser medicamentos tan costosos —uno sólo de estos tratamientos puede reportar ingresos anuales superiores a los 1.000 millones de euros al laboratorio— una pequeña reducción del coste de producción supone una gran ventaja para el sistema.

Se calcula que la introducción de anticuerpos monoclonales biosimilares podría ahorrar en Europa más de 20.000 millones de euros hasta 2020.

Entre los biosimilares aprobados en Europa se encuentran la hormona del crecimiento, la eritropoyetina (EPO), el interferón, y, más recientemente, los primeros biosimilares de anticuerpos monoclonales, en concreto del Infliximab, destinado al tratamiento de enfermedades autoinmunes (reumatológicas, psoriásicas y ligadas al Crohn, entre otras), que empezará a comercializarse a partir de este año. Los anticuerpos monoclonales son moléculas más complejas aún que los biosimilares iniciales, y se espera produzcan un impacto “enorme”. Se calcula que la introducción de anticuerpos monoclonales biosimilares podría ahorrar en Europa más de 20.000 millones de euros hasta 2020.

Según las previsiones de Instituto de Estudios e Investigación en Salud IMS, el mercado de los biosimilares podría alcanzar el 10% del mercado de los medicamentos biológicos para 2020, con un volumen de hasta 25.000 millones de euros.

Calvo no duda de que estamos ante el momento “clave” en el desarrollo de los biosimilares, “aunque su introducción dependerá de cómo los quieran promover las autoridades sanitarias. En España, la implantación de los biosimilares aprobados es desigual: así, mientras que algunos biosimilares han alcanzado niveles de implantación de alrededor del 50% (caso del filgrastim, utilizado entre otros fines para combatir la bajada de las defensas en determinados pacientes oncológicos tratados con quimioterapia), otros, como las eritropoyetinas, están en torno al 20%, y la hormona del crecimiento alrededor del 5%.

 

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