Los plásticos biodegradables también son tóxicos

Han descubierto que este tipo de bioplástico libera nanoplásticos que producen efectos tóxicos sobre organismos primarios / UAH

Los vasos que nos sirven en el café para llevar y otro tipo de plásticos de usar y tirar, como los cubiertos, pueden estar fabricados con plásticos biodegradables que están sustituyendo a los polietilenos porque se degradan en el medio ambiente con mayor rapidez que los plásticos convencionales.

 

UAH / Hasta ahora, se pensaba que estos plásticos biodegradables no eran tóxicos, pero una investigación en la que participan miembros del grupo de Gestión integral del agua y procesos biotecnológicos, liderados por Roberto Rosal, publicada recientemente en la revista ‘Environmental Science: Nano’ -artículo seleccionado en la serie Nano Recent HOT Articles- pone al descubierto cómo un tipo de plástico biodegradable, el que contiene polihidroxibutirato (PHB), también es tóxico.

Trabajos llevados a cabo en el ámbito acuático demuestran que sí lo son, incluso en mayor medida que los convencionales, ya que al desintegrarse antes el efecto es más rápido

Cuando hablamos de bioplásticos hacemos referencia a plásticos que incluyen como material base un biopolímero, que puede ser de varios tipos; y también a plásticos biodegradables, que pueden ser degradados por microorganismos y solo sobreviven en el medio ambiente unos pocos meses, a diferencia de los plásticos convencionales, que perduran durante décadas. Hasta la llegada de esta investigación, en la que están implicados investigadores de la UAH y de la UAM, se pensaba que estos bioplásticos no eran tóxicos, pero los trabajos llevados a cabo en el ámbito acuático demuestran que sí lo son, incluso en mayor medida que los convencionales, ya que al desintegrarse antes el efecto es más rápido.

Roberto Rosal / UAH

Los investigadores han trabajado con el polihidroxibutirato (PHB) y han descubierto que este tipo de bioplástico libera nanoplásticos que producen efectos tóxicos sobre organismos primarios, como cianobacterias y algas verdes, y también sobre sus consumidores directos, como los microcrustáceos. ‘Hemos ido a la base de las cadenas tróficas y hemos demostrado que el PHB libera partículas muy pequeñas, de nanometros, que son tóxicas para los tres organismos investigados. De hecho, producen toda la cadena de daños que se encuentra habitualmente con las nanopartículas sintéticas: estrés oxidativo, daños en las membranas celulares… Hemos demostrado que aunque es cierto que no van a generar residuos de larga duración, este tipo de plásticos biodegradables no son absolutamente inocuos, como se pensaba’, señala el profesor Rosal.

La solución pasa porque cuando culmine su ciclo de vida útil no se transforme en un residuo en el medio ambiente. Debemos poner el acento en la gestión de los residuos, por tanto

La solución, según Rosal, es no generar residuos: ‘un trozo de polietileno o de bioplástico es muy útil y se convierte en un problema cuando deja de serlo; la solución pasa porque cuando culmine su ciclo de vida útil no se transforme en un residuo en el medio ambiente. Debemos poner el acento en la gestión de los residuos, por tanto’.

Roberto Rosal y su grupo se han incorporado recientemente a la Red Temática del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades EnviroPlaNet, ‘Red Temática de micro y nanoplasticos en el medio ambiente’, que incluye a 15 grupos españoles.

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