Los investigadores identificaron el uso deliberado de tres tipos de piedra que contenían cantidades elevadas de hematita y goetita, que según los expertos son dos de los óxidos de hierro más comunes.

La fabricación de pigmentos hace 100 000 años

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El conocimiento humano ha evolucionado de un modo fabuloso a lo largo de miles de años, y una buena muestra de ello es la manera de extraer, mezclar y almacenar sustancias para su posterior uso en prácticas sociales y procesos tecnológicos.

Ahora un equipo internacional de científicos ha descubierto de qué manera se producía una mezcla licuada rica en ocre en una «fábrica» primitiva de pigmentos y se almacenaba en conchas de abalón u oreja de mar sudafricana (Haliotis midae).

Aunque se desconocen los usos de la mezcla, este descubrimiento podría resultar útil para labores de decoración y protección de pieles.

Los hallazgos, publicados en la revista Science, proporcionan los indicios históricos más antiguos de prácticas de fabricación y conservación de pigmentos, y ofrecen un conocimiento sustancial sobre los comportamientos de nuestros semejantes prehistóricos por lo que se refiere a la planificación.

Los autores, científicos de Australia, Francia, Noruega y Sudáfrica, muestran la manera en que los artesanos prehistóricos desarrollaron fórmulas y técnicas innovadoras hace 100 000 años, es decir, 60 000 años antes de las pinturas rupestres de la Cueva de Chauvet, en el sur de Francia, las más antiguas que se conocen.

Los investigadores analizaron los restos de las pinturas, conservados en conchas de gran tamaño y utensilios de hasta 100 000 años de antigüedad, hallados en la Cueva de Blombos (Sudáfrica).

Ya se sabía que europeos y africanos prehistóricos utilizaron ocre rojo, amarillo y negro -normalmente compuesto de óxidos de hierro- durante al menos 20 milenios. Pero hasta ahora se desconocía la manera en que los pigmentos se preparaban y almacenaban.

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Juegos de herramientas

Hace casi tres años los investigadores recuperaron dos conjuntos de herramientas y fragmentos de ocre de 100 000 años de antigüedad en la cueva sudafricana mencionada.

Uno de estos primigenios «juegos de herramientas» incluía una gran concha (de oreja de mar sudafricana, según los expertos) cubierta por una capa de cinco milímetros de espesor de ocre rojo.

También incluía un fragmento de pigmento ya usado y una lasca de cuarcita (es decir, una piedra formada por cristales de cuarzo). El contenido de la concha se conservó gracias a un guijarro que presentaba marcas indicativas de haber sido utilizado para percusión.

También había una placa de cuarcita y lascas de cuarzo donde había residuos de pigmento e indicios de haberse usado para triturar o machacar materiales.

Había asimismo un hueso alargado utilizado con toda probabilidad para mezclar o aplicar el pigmento, el omoplato de una foca y la vértebra de un herbívoro. El otro juego de herramientas incluía una oreja de mar que contenía una capa de pigmento, un trozo muy pequeño de cuarcita manchado de ocre y un fragmento de mineral rojo con muestras de abrasión y cortes.

En un comunicado, el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), uno de los institutos científicos participantes en el estudio, informa que los autores consiguieron reproducir las fórmulas empleadas por los artesanos primitivos para obtener sus pigmentos estudiando los fragmentos de ocre y los residuos hallados en los utensilios y las conchas que excavaron.

Los investigadores identificaron el uso deliberado de tres tipos de piedra que contenían cantidades elevadas de hematita y goetita, que según los expertos son dos de los óxidos de hierro más comunes.

Los artesanos primitivos obtenían polvo para pigmentación de dos maneras posibles: rompiendo y triturando las piedras o mediante abrasión machacándolas con cuarcita. Los autores apuntan la posibilidad de que se usase medula ósea como aglutinante y que la mezcla fuese líquida. Los pigmentos se mezclaban y almacenaban en las conchas.

Los autores aseguran que las pastas colorantes obtenidas se usaban para teñir materiales tales como pieles y piedras, y para conservarlas y protegerlas, así como para la preparación de medicinas, suplementos alimentarios y pinturas.