Los primeros pobladores de Europa ya eran carnívoros

Trabajos arqueológicos en Orce. Foto: Susana Girón

Un estudio demuestra que estas poblaciones prehistóricas eran capaces de llegar pronto a los cadáveres de los animales y consumir sus partes más nutritivas antes de que lo hicieran carnívoros como los tigres dientes de sable o las hienas gigantes. Su dieta incluía desde hipopótamos hasta tortugas.

 

UCM / Las investigaciones lideradas por la Universidad de Granada (UGR) y encabezadas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en el yacimiento prehistórico de Fuente Nueva 3 (Orce, Granada) han demostrado que los primeros pobladores de Europa ya explotaban recursos cárnicos para su alimentación.

Hace aproximadamente 1,2 millones de años, la dieta de estas poblaciones incluía desde carne de hipopótamos hasta tortugas, según esta investigación

Hace aproximadamente 1,2 millones de años, la dieta de estas poblaciones incluía desde carne de hipopótamos hasta tortugas, según esta investigación publicada en Archaeological and Anthropological Sciences y enmarcada en el Proyecto Orce, dirigido por el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR Juan Manuel Jiménez Arenas.

Para alcanzar estas novedosas conclusiones, los investigadores han estudiado las marcas de corte encontradas en la superficie de los huesos y restos hallados en el yacimiento de Fuente Nueva 3. Uno de los elementos más originales que aporta este trabajo es la demostración de que los pobladores eran capaces de llegar pronto a los cadáveres de los animales y consumir sus partes más nutritivas antes de que lo hiciera la competencia, en este caso los carnívoros.

Esto quiere decir que o bien llegaban a los recursos antes que otros animales o directamente competían contra ellos o los ahuyentaban para hacerse con el alimento, lo que supondría enfrentarse a tigres dientes de sable, hienas gigantes y perros salvajes parecidos a los licaones actuales.

O bien llegaban a los recursos antes que otros animales o directamente competían contra ellos o los ahuyentaban para hacerse con el alimento, lo que supondría enfrentarse a tigres dientes de sable, hienas gigantes y perros salvajes

El trabajo tafonómico ha resultado elemental en la investigación. Se trata de un análisis que permite interpretar cómo se forman los conjuntos fósiles y comprender qué agentes intervinieron en la acumulación. José Yravedra, autor principal e investigador del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la UCM, explica que, si hay estrías de descarnación infligidas con filos cortantes de piedra sobre un tipo de carne, “sabemos que los humanos fueron activos sobre ese animal”.

“La metodología es muy compleja, pero se basa en la observación de todas y cada una de las alteraciones que presentan los huesos y en la comparación con especies actuales que, por razones obvias, conocemos mejor, y también con otros yacimientos”, detalla Yravedra.

 

¿Cómo conseguían la carne?

Una de las grandes cuestiones que plantean los investigadores tiene que ver con la metodología a través de la cual estos pobladores conseguían la carne. Jiménez Arenas explica que “si carroñaban, como parece ser la tónica general, ¿los recursos animales se cazaban o se recolectaban? Nosotros creemos que el carroñeo es una forma de recolección”.

Solo la continuidad en la investigación permitirá seguir despejando incógnitas, porque las estrategias de obtención de los recursos están relacionadas con las capacidades cognitivas de los antepasados. “No es lo mismo cazar que ser un carroñero pasivo que se conforma con los despojos dejados por otros consumidores”, puntualiza Yravedra.

Las estrategias de obtención de los recursos están relacionadas con las capacidades cognitivas de los antepasados

A futuro, el Proyecto Orce también tiene la intención de implementar un programa de investigación basado en la inteligencia artificial que permita conocer con mayor detalle las especies que mordieron los huesos presentes en Fuente Nueva 3, además de ver la relación que hay entre la industria lítica tallada y las marcas de corte.

Este artículo ha sido posible gracias a la financiación de la Junta de Andalucía y de la Fundación Palarq y a la colaboración de investigadores e investigadoras de la Universidad Complutense de Madrid, Universidad de Sevilla, Universidad de Salamanca, IPHES-Tarragona, Universidad de Helsinki (Finlandia), Museo Primeros Pobladores de Europa ‘Josep Gibert’ (Orce, Granada), Museo Arqueológico Provincial de Granada y Universidad de Granada.

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