Los satélites y el conocimiento nuclear

Un satélite dando vueltas a la Tierra / UPF

El 12 de marzo de 2011, apenas unas horas después del desastre nuclear de Fukushima, diarios, canales de televisión e Internet ya mostraban imágenes satélite de los reactores. Mientras las autoridades japonesas mantenían el silencio sobre el estado de los reactores, las imágenes circulaban globalmente y generaban preocupación en la comunidad internacional.

 

UPF / Gemma Cirac-Claveras, investigadora Marie Curie del Departamento de Humanidades de la UPF, llevará a cabo un proyecto de investigación innovador, con financiación europea, que pretende mejorar la comprensión académica en los campos de la historia de la era espacial, la historia nuclear y la historia de la información, así como de sus interconexiones.

El proyecto pretende mejorar la comprensión académica en los campos de la historia de la era espacial, la historia nuclear y la historia de la información

A partir del análisis de la información generada y consumida tras dos accidentes nucleares (Chernobyl 1986 y Fukushima 2011) aportará luz a todas las transformaciones que sufre la información, desde que es captada en las órbitas por las tecnologías espaciales hasta que se convierte en conocimiento útil para avanzar múltiples objetivos intelectuales y políticos en contextos sociales y culturales diversos.

Bajo el título “Los satélites y el conocimiento nuclear. Producción, comunicación y consumo de información nuclear generada a partir de satélites de observación de la Tierra “(“Satellites and nuclear information. Production, communication and reception of nuclear-related information generated with satellites”, NucSat), Gemma Cirac -Claveras desarrollará el proyecto en la Universidad durante los próximos dos años, supervisada por Albert Presas, profesor del Departamento de Humanidades y coordinador del Grupo de Investigación Nexus.

 

La importancia de los satélites en la ciencia, la política y la comunicación

“Los satélites contribuyen a producir y difundir conocimiento sobre el planeta, las ciencias que lo describen, y las sociedades que viven. Forman parte de las infraestructuras globales de información, y tal como ocurre con otras infraestructuras, no advertimos quién es el portador, sino que sólo confiamos y dependemos del servicio. El sistema es, en la práctica, invisible”, afirma Gemma Cirac-Claveras.

Los satélites contribuyen a producir y difundir conocimiento sobre el planeta, las ciencias que lo describen, y las sociedades que viven

Tanto las imágenes satélite (por ejemplo, las imágenes de alta resolución para cartografiar zonas de riesgo y hacer el seguimiento del estado de los reactores) como las medidas físicas calibradas por ellos (por ejemplo, datos meteorológicos para modelar la circulación de las partículas radiactivas para la atmósfera) contribuyen a generar información técnica sobre accidentes nucleares. Asimismo, otros satélites proporcionan las redes de telecomunicaciones que completan el círculo de circulación global de los datos.

Los datos satélite también ayudan a construir la percepción mediática y pública de estos accidentes, a modelar debates sobre la energía nuclear, su gestión y sus riesgos, y a diseñar políticas medioambientales y reguladoras. “Los datos satélite son a la vez recursos técnicos que permiten a los administradores y políticos de actuar durante y después de las crisis, y al mismo tiempo, instrumentos que comunican con la ciudadanía”, explica Gemma Cirac-Claveras.

 

Suplir la falta de estudios sobre la transformación de los datos de los satélites en conocimiento útil

Pero ante todos estos procesos, surgen muchas dudas: ¿qué papel juegan exactamente los datos satélite a la hora de definir directrices políticas para gestionar situaciones nucleares y llevarlas a cabo? Y a la hora de construir la opinión pública sobre la energía nuclear, su gestión y sus riesgos? ¿Cómo se genera esta información a partir de satélites y qué información es exactamente? ¿Cuáles son los procesos por los que los datos brutos se transforman en conocimiento útil? ¿Quienes son los expertos involucrados, qué motivaciones tienen y de qué medios disponen? ¿Por qué vías se difunde, se recibe y se consume este conocimiento?

“A pesar de la importancia capital que tienen los satélites a la hora de participar en la producción y difusión de información, hay pocos estudios que exploran en detalle los procesos que transforman las medidas brutas captadas por los satélites en conocimiento útil sobre algún fenómeno”, asegura Gemma Cirac-Claveras.

 

Un proyecto basado en los accidentes de Chernobyl 1986 y Fukushima 2011

NucSat analiza la información generada y consumida tras dos accidentes nucleares (Chernobyl 1986 y Fukushima 2011) con el fin de explorar los procesos tecnológicos y científicos, profesionales, organizacionales e institucionales, sociales y mediáticos que participan en la transformación de los datos brutos sobre los accidentes captadas por los satélites en conocimiento.

“Se trata de un estudio histórico que compara dos casos separados por 25 años. De esta manera es posible analizar la evolución histórica de las cadenas de producción, circulación y recepción de datos satélite, y su impacto real tanto a la hora de definir acciones políticas como de forjar la percepción pública, en este caso relativa tanto a la energía nuclear como las tecnologías espaciales”, apunta Gemma Cirac-Claveras.

Se trata de un estudio histórico que compara dos casos separados por 25 años

En una primera parte, el estudio comparará cómo la información se produce y circula, a partir y a través de satélites, en los dos casos históricos. “El estudio de estos dos accidentes es especialmente interesante porque permite tener en cuenta algunas de las transformaciones en la circulación del conocimiento que han tenido lugar en los 25 años que los separan”, afirma la investigadora. Algunos aspectos que destaca son la integración del GPS, la cotidianidad de la cartografía móvil y satélite, la emergencia de empresas Big Data, la proliferación de Internet, la multiplicación de naciones con capacidad espacial o la consolidación de satélites comerciales.

En una segunda parte, el proyecto examinará como la información satélite fue recibida y consumida. En particular, se centrará en un solo caso de estudio: la percepción por parte de la opinión pública francesa. “La elección de Francia responde a que, en 1986, este país era uno de los pocos que disponía de la capacidad tecnológica para operar satélites, y por tanto, de completar toda la cadena de producción, circulación y utilización de datos satélite satélite “, aclara Gemma Cirac-Claveras. Por lo tanto, quiere analizar como el medio contribuye a definir el mensaje (la opinión pública y la acción política en torno a temas nucleares), teniendo en cuenta las diferencias materiales, tecnológicas y socioeconómicas entre los dos eventos.

Para ello, examinará varios medios de comunicación franceses escritos y audiovisuales (Le Monde, Figaro, Libération, France TV, etc): analizará qué información escogieron entre todo el material que circulaba sobre los accidentes, qué papel jugaba la información satélite y los motivos de la elección, además de estudiar cómo los medios presentaron y representar esta información,  ya quién la dirigieron. De este modo, se podrá comprender el impacto de la información satélite diseminada a través de la prensa general a la hora de enmarcar, conformar y movilizar las respuestas públicas a los accidentes nucleares en cuestión.

 

Comprender las conexiones entre ciencia, tecnología y sociedad

Según la investigadora de la UPF, aparte de poner el foco en estos dos casos de estudio, su proyecto suscribe un campo de investigación cuyo objetivo es comprender las conexiones múltiples y variadas entre ciencia, tecnología y sociedad.

“Es un estudio necesario para comprender cómo ha evolucionado la comunicación de accidentes nucleares y cómo esta comunicación ha contribuido a definir la acción política y la opinión pública”, concluye Gemma Cirac-Claveras.

El proyecto NucSat, financiado con cerca de 173.000 euros, se enmarca en la convocatoria 2018 de becas individuales Marie Sklodovska Curie, dentro del programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea para impulsar la investigación y la innovación.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí